lunes, 13 de junio de 2011

HEREJÍA Y UN BESO.

Exceso, fue la excusa con la que justificaron su aprensión, derroche de poder, porque cuando el conocimiento contradice el orden lógico establecido, que solo es lógico porque así se ha pronunciado legalmente, que solo es legal porque nunca ha sido contradicho y que no se contradice porque hacerlo significa la muerte, entonces el conocimiento es poder, y es exceso poseerlo y al fin de cuenta no es conocimiento sino herejía que debe purificarse con la muerte, aun siendo la misma muerte, como sentencia, una herejía contra la vida.

No le mortificó la aprensión, ni siquiera la sentencia pronunciada que se haría efectiva al amanecer frente a los ojos del pueblo, como una lección, que solo es lección porque reprime, que reprime para no enseñar sino más bien para desenseñar, que al final no es lección porque no suma al progreso ni a la evolución, sino más bien es advertencia en contra de las amenazas que apuntan de muerte a los intereses del pueblo que no es el pueblo, de la religión que no es religión, de la verdad que es una estructura de pilares viejos llamados mentiras. Lo mortificó aquel beso, dulce beso que brotó de los labios de una diosa, diosa escondida entre las mujeres del pueblo, de cabellos rizados, cuyo color bien podía confundirse con la luz del sol del mediodía, diosa de edad corta, tal vez apenas se descubría a sí misma, cuyo cuerpo era como la misma danza de la magia…
Nunca tuvo temor de morir, y era la ausencia de ese temor la que inspiraba sus palabras y el coraje de pregonar sus oraciones en contra de aquellos que se nombraban autoridad y reclamaban derecho divino, siendo en sus labios la divinidad una herramienta para dominar y una licencia para matar argumentando que muertes como la que presenciaría el pueblo al amanecer eran semillas esparcidas al viento que garantizarían la permanencia de la fe. Pero ahora lo siente, ese frío dentro de sí que estremece los huesos, esa incertidumbre que surge cuando quieres rogar por un milagro, por un verdadero milagro que sabes que no ocurrirá… Escribió con sangre en la pared, por no tener tinta, para no olvidarlo en las siguientes ocho horas: “tal vez mi incertidumbre es fe”. Nadie mataría por una verdad de la cual no se está seguro, él no estaría en esa prisión, escribiendo con sangre, sin posibilidad de ver de nuevo a aquella mujer, linda mujer, de no haber sido por una mentira hecha verdad por tradición. El mundo sería mejor si todo ser humano reconociera que es débil, que tiene incertidumbres, el mundo sería hoy más para él, mucho más que cuatro paredes de las que solo saldría para enfrentar la muerte. ¿Qué pasaría con ella? ¿Qué tal si mañana su hermosura fuera un pretexto para acusarla de bruja para seguir aleccionando al pueblo y demostrándole con dosis de muerte la autoridad divina? ¿Cómo podría volver a besar sus labios?

Con el nacimiento del sol fue escoltado a la tarima, maquillado de heridas para el espectáculo, pero la herida más grande la llevaba en su alma, un beso que le hacía apreciar la vida… Y allí de pie, a tan solo segundos de la muerte, pudo mirarla entre la multitud, y solo algunos pudieron escuchar sus palabras agonizantes: “solo el amor puede ocasionar la incertidumbre que resulta en fe”…

RECUERDOS.

Hoy lo reconocen, para aquel entonces él se había resignado a una vida más sin ella, a pesar de que apenas pisaba el escalón de los treinta sus muchos intentos que igualaban sus fracasos lo llevaban a pensar que no sería posible, ya sabía demasiado como para entregarse al juego tonto del amor, que no es tan tonto como cuando aun no pisas los treinta. Resignado justificaba su cobardía con la falsa entrega a la construcción de un futuro distinto para él, su plan era tan tonto como el amor a su edad, pero al menos tenía un plan para entretenerse. Ella aun no se resignaba, apenas entraba a la sala de los juegos tontos, pero escudada con un todavía no es el tiempo, con una serie de reglas auto dictadas que, según ella misma, la protegerían de los fracasos que terminan siendo veredas que conducen al amor verdadero, así lo reconocen hoy.

Ni si quiera su plan pudo cambiar su naturaleza, no es fácil deshacerse de los vicios y hábitos que se llevan en el alma durante tantas vidas, y él siempre fue un andante, criatura sin hogar, supuso alguna vez que semejante vicio era una maldición que solo podía romper la sonrisa del amor, eso fue antes de decidir no ser más tonto. Lo cierto es que aun a sus treinta se mantenía errante, se reconocía forastero, y sin orgullo pues le pesaba ser un nómada, pues extrañaba la quietud del hogar que nunca tuvo, ser recibido con un abrazo después de cada jornada que la vida exigía, mirar la luna acompañado de ella, sin ruegos, teniéndola a su lado.

Ni siquiera sus reglas la mantuvieron al margen de él, lo vio pasar frente a ella, y sin saber cómo explicarlo creyó recordar las palabras que escuchó dentro de ella: “tendrás que esforzarte en nuestro próximo encuentro, tendrás que sonreír como hoy”. Y así sonrió, como aquella noche frente al lago que separaba el bosque de la pequeña aldea, cuando se despedían porque así debía ser, porque de lo contrario la muerte la arrancaría a ella de su lado, cuando él, antes de perderse entre los caminos del bosque, juró encontrarla de nuevo, reconocerla y arrebatársela al tiempo para él. Así sonrió, como aquella noche en la que confió en aquella promesa, porque era tonta, como él era tonto, porque creían que podrían desafiar los tiempos y abrirse paso en otros siglos hasta coincidir y de nuevo unirse el uno al otro. Él la miró sonreír y siguió caminando, de espalda a ella, uno, dos, tres, cuatro pasos y se detuvo… ¿Quién era ella? ¿Por qué le sonreía? ¿Cómo podía esa sonrisa golpear su alma con paz?

Volteó y allí seguía ella, mirándolo, no pudo evitar reír, por sentirse tan tonto a su edad, por creer de repente en tonterías, por pensar que la maldición que lo mantenía caminando era tan solo el producto de un juramento, ella entonces le dio la espalda y siguió su camino, el juego apenas empezaba, él sospechó que cada mañana tropezarían en la misma esquina, y pronto caminarían en el mismo sentido, tomados de la mano, hacía el mismo lugar…

SOLEDAD.

Anciano, lleno de días, buenos y malos, de pocas palabras, la risa se ausentó de sus labios una mañana de junio, él creyó que había sido una sabia decisión, pensó que tal vez era lo mejor, quizá no para él pero sí para ella. Ella intentó explicarle que se equivocaba y juró que lo encontraría una y dos y hasta mil veces de nuevo, que no habría lugar en el que pudiera esconderse, lo juró aún sabiendo que él era ágil para desaparecer, lo juró aún sabiendo que tal vez nunca más volvería a encontrarlo.

Se sienta cada mañana en el porche de la casa que soñó en su juventud, esperando los ochenta que ya se acercan, en su mano derecha un cigarrillo con el que desafía a la muerte, o más bien con el que se burla de ella, demostrándole que no ha podido ni aun con todos sus intentos y a pesar de sus descuidos ser derrotado. Su mirada cansada, ya ni se esfuerza para ver más allá de sí mismo, piensa que no necesita hacerlo, ha visto demasiado, se ha alimentado de paisajes, de rostros, de lugares, todo lo que necesita ver lo guarda dentro de él, en su memoria. Es densa la niebla de las mañanas de junio, él lo sabe, y a pesar de los tormentos que se esconden en ella se levanta dispuesto a jugar con ellos; no pretende engañarse, no esquiva sus culpas y reconoce sus errores, es así como los fantasmas que despiertan en junio, y lo esperan sentados en el porche al amanecer, terminan aliados a él, sin armas para atormentarlo, encerrados en galerías de buenos recuerdos y malos recuerdos.

Sin embargo, siente dolor. He allí su error más grande: la soledad. No se permitió la compañía, teniendo siempre excusas para partir, jugando siempre a buscar mundos, alejándose cada vez más de ella. Ya se acercan los ochentas, así que cada tarde se sienta de nuevo en el mismo lugar, esta vez sin cigarros en su mano derecha, sino con un lote de los versos que en la soledad le escribió a ella, piensa que hiriendo sus heridas puede anestesiar el dolor. Así que va leyendo sus versos y al terminar cada hoja la deja escapar de sus manos dejándole su suerte al viento, siempre pensó que sus letras llegarían a ella y ella entendería que aunque la alejó de él nunca dejó de amarla. Tal vez ella lo sabe, puede que aun intenta encontrarlo; a veces me siento también en el porche de mi casa, a dejar que el viento deje caer los versos de aquel anciano en mis manos, a veces leo sus versos, y pienso en ella, en quien sonríe para mí mientras me mira como si todo el universo fuera una excusa para encontrarnos, yo espero no tener el valor para alejarme de ella, espero atar mis pasos con cobardía para no invocar la soledad.

MAGIA.

Sonríe mientras mira a su alrededor, piensa que solo falta él, sería perfecta la tarde de este domingo de junio si aún estuviera él. Mira sus manos, aún sonriendo, no le pesan las arrugas en la piel, ni siquiera ese temblor en las manos, él le decía que era el nervio propio de la piel cuando sabe que ya se acerca mucho más el momento del descanso, le decía que a veces descansar asusta, da miedo, porque uno se acostumbra a esa agonía constante a la que llamamos vida. Corren los nietos a su alrededor y la rozan, en su garganta una fiesta de lágrimas se va preparando, pero nadie ve sus lágrimas festejar, levanta su mirada al cielo, y una gota que rueda por su mejilla se convierte en el eco de las palabras de quien fue su compañero “no es en el cielo donde debes buscarme, es dentro de ti, porque siempre seré uno contigo…”. Así que cierra los ojos y cree mirarlo, allí está él, sereno, siempre con letras en sus manos, para ella; puede verlo sonreír también, porque él sonríe cuando ella lo mira, porque él siempre fue feliz frente a sus ojos.

Con sus ojos cerrados invoca el aroma de la tierra azotada por el sol de junio, que apenas comienza a descansar con el atardecer, él siempre le decía que junio era un mes con pasión, es de luz intensa durante el día, pero sus atardecer ofrecían una paz llena de magia, le decía que era una magia que no alcanzaba a ser descrita con las palabras, entonces ella sonreía y lo miraba con gesto de “no sabes lo que dices”, y él le decía que un día entendería la magia, y entonces sabría que hay un lenguaje mucho mejor que las palabras. Se le ocurrió mientras mantenía los ojos cerrados que aquel lenguaje del que hablaba su compañero podría ser el aroma de la tierra, el aroma del cielo, el susurro de la brisa, la tonalidad de todo lo natural, y abrió sus ojos una vez más, deseando con el corazón y con el alma suya que él estuviera frente a ella para abrazarlo y decirle que había logrado entender la magia, estaba dispuesta a reconocer que él siempre supo lo que decía. Pero no lo encontró, en cambio vio la cara de sus cinco hijos y de sus nietos que la miraban sonriendo.

Se sentaron junto a la mesa, allí en el patio de la casa, bajo el manto de la tarde del mes de junio, mientras la noche del veintinueve se maquillaba para caer, hijos y nietos, y ella… El mayor de los hijos suspiró, y dejó escapar un “solo falta mi padre”, que llenó de silencio el último minuto del atardecer. Ella miró a cada uno de ellos, y sonriendo les dijo “su padre fue un mago, y logró quedarse entre nosotros, yo no puedo explicarlo con mis palabras, pero un día entenderán la magia”.

ENCUENTRO.

Él la miró a los ojos, se paró justo frente a ella obligándola a detenerse, fingió atravesarse en el camino sin ninguna intención, dando a entender que el encuentro de sus miradas fue un accidente. Al ver sus ojos brillar la ciudad enmudeció, y por un momento pensó que se había perdido en el tiempo, que ellos dos habían regresado, sí, regresado como si de allá venían, al siglo en el que aquella plaza no era más que un bosque de amores furtivos, un bosque en el que se encontraban aquellos que en pleno pueblo debían disimular sus sentimientos. La brisa despertó, mientras la tarde ya bostezaba para entregarse al sueño y darle su espacio a la noche, los árboles que adornan la plaza se movían con gracia al ritmo de la suave y silenciosa brisa, el viejo samán que yace en el centro de la plaza se agitó, como levantando sus ramas, como celebrando el encuentro de los dos mortales, samán silencioso y anciano, único testigo sobreviviente de aquellos encuentros que ya extrañaba pues el pasar de los siglos fue llevándose los bosques y al parecer los amores verdaderos también.

Ella sonrió al verlo frente a ella, le pareció que él tenía mucho que decirle, y por un segundo miró detrás de él con asombro pues captó el momento en el que el día y la noche se abrazan para seguir sus caminos, fue como si la luz y la oscuridad se rozaran por un instante y brindaran por los viejos tiempos, antes de ser separados, él pensó que no brindaban por los viejos tiempos sino por el encuentro de ellos.
Él se acercó a ella, dos pasos adelante, ella sintió su corazón acelerarse, en el momento no supo qué era esa emoción dentro de ella, si miedo o alegría, pero no podía entender por qué podría ser algo como alegría, por qué dudar del miedo; pudo haber retrocedido o esquivarlo para seguir su rutina, pero no quiso, quiso convencerse que por curiosidad esperaría ver con qué intención aquel extraño se le acercaba, aunque los dos pasos que lo acercaron a ella también le decían que no era extraño.

Ella pensó que lo había visto en algún lugar, pero no lograba recordar dónde, él había intentado acercase antes, pero no había llegado el momento, pero ahora lo era, era el momento, lo decía la brisa que susurraba alrededor de ellos, lo señalaba la luz del sol ya fundida entre la sombra de la noche. Miró su sonrisa y sintió esa calma que hasta ahora para él solo era un mito, sintió como si más de un intento descansaran, como si en aquella sonrisa reposaran secretos de muchas vidas suyas. Y sin pensar en lo torpe que se escucharía, o en lo ilógico de sus palabras, sin saber si quiera lo que diría, le dijo:

“Todo lo que ves ha existido esperando este momento, existe para nosotros, todos tus pasos te trajeron a mí y todos mis pasos me llevaron a ti”.

Ella pudo dudar, pero no quiso, de alguna manera supo que era cierto…

ELLA Y SUS PASOS.

Ella camina y sus pasos no la llevan a ningún lugar, la ven pasar las calles que guardan secretos de tantas pisadas perdidas, que conocen destinos ajenos, y que han acumulado con el pasar de los tiempos historias de pasos perdidos que finalmente encuentran lugar. La saluda la brisa, cuyas caricias son como sonrisas de buenos días, como un beso del amanecer que ofrece una luz distinta; ella solo camina, recibe el saludo de la brisa, lo recibe en silencio, su silencio es protesta, es rebeldía contra el tiempo que ha pospuesto sus buenos días, es rebeldía contra la luz de la mañana cuya intensidad solo desnuda la soledad que acompaña sus pasos.

Ella sonríe, sonríe mientras camina, su sonrisa es desafío, pues ha decidido desafiar a la misma brisa que también pasea por los espacio, con andar de gracia, buscando el lugar que perdió sin saberlo, buscando el tiempo en el que quedó estacionado su momento, cuando ella bailaba sobre el mar y abrazaba la tierra, cuando la tierra era suya y los ríos mostraban senderos a nuevos mundos. Ella también quiere encontrar su momento perdido entre las garras del tiempo, y desafía al tiempo, ignorando el orden lógico de los sucesos, dispuesta a desordenar incluso el mismo desorden con el que danza el tiempo y robarle el momento que le pertenece; ella quiere bailar al ritmo de las emociones que guarda para él, y abrazar la luz que escapa de la noche y que puede ser alcanzada al amanecer… Quiere conocer los nuevos mundos, esos que ofrecen hogar y descanso, esos cuyos caminos no hieren los pies sino que curan las heridas que ocasionan los intentos fallidos, quiere acampar, y decir que llegó el final, y que el final sea una cama con compañía, un desayuno sin soledad, un café con aroma de hogar y un resto del día que no la obligue a protestar con silencio.

La luz es más intensa mientras más lejos la lleva el camino, distanciándola no sabe de dónde, acercándola a ningún lugar, y más desnuda va, doliéndole su propia mirada sobre sí misma, porque puede notar que el tiempo decidió ser su enemigo a muerte, porque no pudo ser cobarde para rendirse, y a veces duele ser valiente… Allí va ella, pasando frente a mí, y no me atrevo a mirarla para no alimentar su dolor, para que no vea en mis ojos el reflejo de su piel, piel ya cortada por los desordenes del tiempo, que se alimenta del orgullo y del dolor, del dolor que nos hace escudarnos con orgullo mientras es escudo que quema la piel que lo sostiene… Ella que me mira y yo que veo mi piel, y me sonríe, en silencio me mira y sonríe, porque protesta contra mi orgullo, porque no es vida la suya y no debe ser de nadie más, porque va pensando que mientras para ella cae la noche para otros apenas va amaneciendo, y yo que quiero extenderle mi mano y darle de mis amaneceres, pero lo sé, sus pasos serán exclamaciones de otros tiempos, y su piel conjuro contra la niebla que pretende enceguecer a los forasteros y confundirlos en los senderos…

jueves, 19 de mayo de 2011

LO CREAS O NO...

Puedes creerlo o no, puedes leerme hoy o ignorar las letras que existen porque existes tú, porque estás lejos de mí, porque estoy sin ti creyendo que sin mi tú estás como la brisa de la mañana confundida entre las ruinas de la oscuridad, buscando los pasajes del tiempo que dejó de ser y las veredas del espacio que se desvanece entre el tiempo que nace…

Puedes creerlo o no, tú decides, yo solo digo que sin ti sigo naciendo cada día para morir al anochecer, y sin mi tus amaneceres son melancolías que suspirar junto a la ventana de los sueños que aun no cumples, que aun no sueñas, pero extrañas porque quieres cumplirlos, porque quieres soñarlos…

Yo intenté no creerlo, intenté ignorar las letras propias que con agonías rodaban entre mis dedos y buscaban destinos para vivir y extinguirse entre tus ojos; intenté burlarme del tiempo y del espacio, disfrazando mi propia existencia, combatiendo contra el deseo de encontrarte, buscando la forma de no buscarte…

Intenté disfrazar también el vacío que espera por ti, suplantando las huellas que no dejaste pero que testificaban tu nombre, borrando las palabras que nunca dijiste pero que yacen suspendidas cerca de mí esperando tus labios para ser pronunciadas, pero fue inútil pues aquí estoy, moviéndome de lugar, pero siempre con la misma inquietud, preguntando en cada vereda por los rastros que tengo de ti, sin haberte tenido, sin haberte encontrado…

Puedes creerlo o no, pero estas letras existen porque existes tú, porque existo yo, y porque nuestro encuentro existe también y se acerca el momento…

lunes, 16 de mayo de 2011

FRENTE A ELLA...

Con lentitud aparente se acerca, avisándose con anuncios falsos, verdaderos, mediocres… Seduciendo con promesas, al rato de eternidad, al rato de descanso… Nombrándose final o comienzo, tal vez final del comienzo, no lo sé, y no sé si quiero saberlo o lo sabré…

Acaricia mi costado, sus caricias encienden mis miedos y mis miedos se reúnen como a la orilla, como junto a la altura de un precipicio, como contemplando rastros de vida que hablan de buenas vidas.

Susurra cantos oscuros mientras sonríe, y sus cantos convocan a los buenos recuerdos y a los malos también, y se funden para ser más que recuerdos, sentido de vida, así los llamo cuando ella se acerca y sus cantos se escuchan, entonces despierto del hechizo que nace del susurro de la corriente que a veces me lleva y me sorprendo cansado de ser llevado a ningún lugar, sin ningún sentido, por nada, por nadie.

Ya no sé si temerle cuando se acerca, ya no sé si llorar las despedidas o lamentarme perdido, perdidos los segundos, minutos, las horas, los días, los amaneceres dormidos, las noches despiertas…

Con rapidez aparente se acerca, disimula y frente a ella no sé quién soy, y tal vez solo soy eso, alguien que frente a ella es inseguro…

viernes, 6 de mayo de 2011

PLEGARIA...

Guardé mis letras en los bolsillos y mis manos até con silencio... Intenté, realmente intenté aislarme de todo, de ti que lo eras todo, de mí que solo fui un reflejo de ti en mí, de tus palabras conmigo… Creí, realmente creí haberte olvidado, haberte arrancado de la sangre que corre en el alma del alma de mis palabras…

Y en silencio pregunté sin buscar respuestas, me detuve en el desierto donde nadie me ve, para esconderme de mí, para huir de lo que no dejaste, de las pruebas de tu existencia que no existió y que ahora quisiera encontrar al despertar… Sí, todo mi empeño me regresa a ti, sí, con ilusión hoy despierto añorando los recuerdos que sin recordar invoco, y a veces creo entender que una vez sonreíste tan cerca de mí, y que mi nombre corrió como un río por tus labios hasta dejarse escuchar tu voz que me atrajo…

No sé qué es lo que ahora extraño, no sé si es que un sueño grabó el sabor de tus labios en los míos y las caricias de tus manos calmando mi alma, pero quiero la calma que emana de ti, que le da sentido a mi ira, que le da lenguaje a mi silencio…

Y tú, con tus manos vaciaste mis bolsillos y con tu silencio desataste mis manos... Alguna vez, tal vez… Hoy quiero que vuelvas aquí, que metas tus manos en mis bolsillos y me entregues al caos de tu mirada, que los gritos de tu silencio me ahoguen mientras sumergido en las aguas de tu dulzura vaya muriendo a la realidad que construí lejos de ti…

viernes, 8 de abril de 2011

TAL VEZ... (VIVIR).

Tal vez al final del camino encontraré sonriendo aquellos recuerdos que se me perdieron en el trayecto... Tal vez eso quiero creer, o espero creer. Que hoy no sé qué es la vida aunque intento decirlo con intentos sin ganas, con ganas sin fuerzas, con fuerzas que no ganan ni un solo intento… No sé que decir, y solo camino, por este trayecto que otros ya recorrieron, con estos tormentos que un día murieron, que ayer nacieron de nuevo y que de nuevo quieren morir… No sé ni qué hacer y solo camino, a veces observo, pero otras tan solo duermo, sin saber que duermo, sin saber si se cierran mis ojos o realmente se abren, sin poder si quiera afirmar cuál es un sueño y cuál es realidad…

Desconozco la realidad y a veces ni creo en los sueños, tal vez al final del camino sabré qué es vivir, qué es dormir, y me pesará, tal vez, haber vivido sin dormir o haber dormido sin vivir… Sin saber si soy eterno, sin entender la eternidad, sin saber si quiero entenderla, pues hoy solo quiero caminar… Y escribir, para que las letras me sirvan de huellas por si un día regreso, por si un día me pierdo y perdido me encuentro…

Creo que soñé el final, o tal vez lo viví en la realidad o en los sueños, creo que me vi cerca del limite donde ya no sabemos qué mirar, donde ni siquiera sabemos qué es mirar… Me acuesto cada noche, en las últimas noches, pensando en qué será si al abrir mis ojos lo desconozca todo, o si al cerrarlo no hay más de qué hablar, si se acaban las letras y si ya no hay recuerdos, qué tal si no existe el final, qué tal si camino hacia un lugar que nunca fue, que nunca será… Es la agonía, y tal vez eso sea vida, algún día puede que sepa, o la vida puede que sean fragmentos que debes llevar en el camino y en algún momento te sirvan para construir la idea, para entender que viviste...

No quiero llegar al final del camino y sentir remordimientos por no haber conservado en mis bolsillos fragmentos de la vida...

viernes, 25 de marzo de 2011

PENUMBRAS QUE SE EXTIENDEN...

La ciudad despierta intranquila, ruidosa, agitada... La brisa pasea inquieta, buscando refugio, descanso... El sol abre sus ojos con ira, y mirando a su alrededor extraña aquellos días. Y yo, como la ciudad y la brisa, como el sol, esperando el momento de nuestro encuentro…

Y yo te extraño a ti, que no estás aquí y solo me pregunto por qué, aunque sé que no hay respuesta que pueda ahogar la agonía de tu estar ausente, porque estás solo que sin estar, porque estoy solo por estar, para no perderme de la ciudad donde debimos encontrarnos para siempre, para no perder el momento que no debió morir, que debe perdurar, que debe volver para no irse nunca más…

Y tú, ¿acaso no preguntas por mí? ¿No hablan los recuerdos? ¿O no recuerdas que hay recuerdos? ¿O es que has dejado de existir y quedo solo?

No sé qué pensar ya en estos laberintos… Duda e incertidumbres me observan y se sientan a apostar mi suerte, no sé si entregarme al olvido y vivir sin sentido, dejarme llevar por las corrientes y no ser más alguien que busca… No sé, tal vez mi suerte ya no es suerte, y es solo un camino hacia la penumbra de las soledades que sin ser eternas se extienden a través de los tiempos…

miércoles, 23 de marzo de 2011

ELLA, SIEMPRE ELLA...

Ella eclipsó mis noches con alegría, con la luz de su mirada… Yo que anduve errante en laberintos de oscuridades, fueron oscuros mis días, noches con soles que agonizaban entre las densas tienieblas, fue oscura mi alma que se perdía entre las sombras, fueron tormentas los caminos y huracanes las vías por las que pretendía escapar sin saber de qué, sin saber a dónde…

Fui llevado por mis pasos a la profundidad de laberintos que me alejaron de las salidas… Fui un cobarde, escondido entre las tumbas de los recuerdos que emergen a medianoche, siendo mis días noches sin treguas… Fui criatura que olvidó su origen, temblando de frío porque desnudo anduva, observando la luna lejana, espejismo que se desvanecía y yo sin paz…

Sin sueño, no dormía, pero ella interrumpió mis tormentas y a sus pies los vientos recios jugaron y la noche durmió, los laberintos cayeron y uno por uno sus ruinas se disiparon… Vi su luz y ciegos mis ojos no vieron más los fantasmas que ya no reían, sentí la frescura del amanecer y el nuevo día contó sus historias, tuve descanso en su sonrisa y nací de nuevo, mi origen fue ella, siempre ella, y hoy camino con ella…

martes, 22 de marzo de 2011

TU NOMBRE SIGUE SONANDO...

No es mucho lo que ha cambiado, el sol se asoma cada mañana ocupando el mismo espacio y la luna a veces se esconde, la brisa sigue soplando y de vez en cuando la lluvia se asoma por aquì para recordarnos que hasta el cielo llora, de tristeza o alegría. Los mismos rumores se escuchan, que si el fin de los tiempos por los rumores de guerra, que si el juicio final porque la tierra tiembla, ya sabes esa manía de jugar a la esperanza y desesperanza.

Las mismas conversaciones en la vieja esquina, política y religión junto al desayuno… Joel se levanta todas las mañanas para ir al trabajo, y sigue librando sus batallas, gente como él que sigue la lucha social, con esperanza de un mejor porvenir… Argenis intentando darle un giro al presente,incluso luchando contra el mismo, no lo creerías si estuvieras aquí… A veces nos reunimos en la guarida y tu nombre suena, te recordamos sonriendo, a veces llorando… A veces la veo a ella, a tu princesa, algunas noches cenamos juntos y otras sencillamente cenamos por las calles que conquistamos con nuestros pasos y locuras, es inevitable pronunciar tu nombre viejo amigo, y entre nosotros guardamos silencio y hasta esquivamos la mirada, es mucho el dolor desde tu ausencia y muchas las preguntas que aun no queremos pronunciar, es cobardía, ya vez que no es mucho lo que ha cambiado…

Sigo siendo el mismo cobarde que esquiva preguntas, aunque a veces terminan ganando y me ahogan en sed de agonías… Me mantengo ocupado, pero siempre en contacto con los Blancos, ellos me tratan como un hijo y un hermano, tu nombre suena entre aquellas paredes del que fue tu hogar, reìmos a carcajadas mientras ellos recuerdan y me comentan de tu niñez, a veces las lágrimas inundan la sala, y desde allí levanto la mirada y observo las escaleras por las que bajabas, a veces espero que vuelvas a bajar para que caminemos las calles de aquellos barrios, pero camino solo y callado, las manos de los muchachos se extienden para saludarme, los veo sonreir y algunos se me acercan para ver mis ojos disimulando, sigo disimulando mis incertidumbres…

El viejo Albeny sigue en el mismo lugar, luchando contra la muerte para que ésta no llegue antes ni después, contando sus historias, desafiando el abandono, se puede luchar contra el infortunio aun después de los ochenta… Sigo esperando mis ochenta para ver si es real todo lo que vi… Si te hubieras quedado tres meses más habrías visto el final de una de mis búsquedas, pendejo, habrías perdido una apuesta, era ella, la de mirada traviesa y sonrisa linda, aunque la historia se ha complicado, ya vez que no todo ha cambiado… Si estuvieras aquí reiríamos de la ironía, así es la vida, espejismos, y hoy tú sigues siendo fragmentos de la vida, me dicen que volveré a estrechar tu mano, pero yo sigo dudando de tantas cosas, ya vez que no es mucho lo que he cambiado, en el fondo sigo siendo el mismo iluso que niega serlo…

viernes, 11 de marzo de 2011

SOBRE LA ETERNIDAD...

Estaba escribiendo sobre la eternidad mientras conversaba con ella, y la conversación le dio un giro violento a lo que escribía, borré todo lo redactado porque me hizo pensar en la eternidad de una forma más real, palpable, viva… No se necesitan términos como paraísos o infiernos para hablar de eternidad, no se necesita o así lo pensé hablar de alma, o un más allá. Los últimos acontecimientos, dolorosos, lamentables, comentados en los programas de noticias y demás medios informativos han despertado o generado una serie de polémicas y declaraciones que solo atestiguan en contra de la religión y de las actitudes que se cultivan en sus patios, es inhumano, es muestra de la aberración de las actitudes humanas, utilizar desgracias como recursos para ilustrar creencias e intentar convertir a otros e inducirlos a abrazar ciertas creencias… Tal intención enlaza la eternidad a conceptos como juicios, maldición y otros de los que no quiero hablar.

Conversando con ella pensé en la eternidad como vida, alegría, logros… Tal vez el camino a la eternidad es vivir, es luchar por lograr, es intentar, perseguir el logro de nuestros sueños, ser humanos… Tal vez eternidad es no afectar negativamente a nadie, es servir de ayuda, amar, reír, llorar sin miedo, bailar, disfrutar la lluvia, hacer uso del aire para alimentar la vida propia y así tener aliento para despertar cada mañana y caminar, saludar, abrazar… Tal vez la eternidad sea una reunión con los amigos, brindar por el éxito que alguno alcanzó, celebrar las etapas que van caducando y aquellas que se inician… Puede que la eternidad sea apoyar a quien necesita sostenerse para seguir en pie en sus batallas, puede que sea reverenciar la vejez y la sabiduría, vencer los miedos que nos atan a veces y nos impiden asomarnos por las ventanas de oportunidades que se lanzan cobre nosotros…

Es posible que ser eterno sea vivir, cada día, cada segundo, contemplar y memorizar, e invitar a otros a nuestra memoria, extender las manos al cielo y dar gracias sin importar a quién o a dónde… Respetar, sonreír… Ser solidario… Tal vez ser eterno es desconocer la religión como sistema o escenario de limitantes, quizá abandonar el fanatismo, dejar de pretender ser dueños de la verdad, abandonar la pretensión de adueñarse de un cielo o paraíso y administrar la entrada mediante normas…

Quizá sabremos si somos eternos y si nuestros nombres sobrevivirán a la muerte y seguirán danzando entre los vivos cuando cada día miremos atrás sin deseos de volver porque olvidamos vivir… Tal vez sean los fragmentos de nuestras vidas incrustados en la memoria, en los dichos, en las letras y en el sentimiento de otros los que nos mantengan vivos y nos hagan eternos…

jueves, 10 de marzo de 2011

APARENTEMENTE...

Aparentemente todo sigue igual… Las mismas calles, las mismas plazas, los mismos bares…

Gente que sonríe, llenas de éxitos o de esperanzas en el amanecer… Gente que llora, de dolor o alegría… Jóvenes enamorados, caminan como dueños del mundo, como dominando el futuro, bestia indomable, como caminamos una vez…

El mismo cielo, vacío infinito, espejo del alma, que porta la luz del día y la oscuridad de la noche… Como mi alma, que ya confunde la luz con sombras y la oscuridad con tinieblas… Pero nadie lo ve, a veces sonrío, así parece, otras veces lloro y nadie sabe el color de las lágrimas, puedo decir que son lluvias que caen del alma, así como el cielo llora y nadie sabe si es dolor o alegría… Yo solo contemplo la lluvia caer y no pregunto, no quiero saber…

Aparentemente todo igual… Gente viene y va y yo uno más de ellos o quizá ellos otros más entre mis pasos, nadie sabe si éxito o esperanza… Atesoro tus palabras, promesas que no se cumplieron, suspendidas en ningún lugar, quizá solo marcas de recuerdos, yo me escondo entre las sombras de los recuerdos que pronuncian tu nombre… Palabras que respiran mi aliento, mi aliento que ofrendo para seguir con vida, hay un pacto entre ellas y yo y así sigo con vida transitando las calles que nos vieron reír…

Me siento en las plazas que me vieron llorar mientras te alejabas oscureciéndose el cielo y también mi alma… Y aquí aun es de noche… Sonrío a veces sin esperanzas y sin verdadera alegría, aunque se vea el éxito brillar en mis ojos… Me escondo en los bares, algunas veces del cielo oscuro, otras veces de la oscuridad en mí, soy sombra sin ti, pero nadie lo nota…

Aparentemente nada ha cambiado, solo yo que voy solitario y en silencio, sin saber a dónde, sin querer saber, pero de vez en cuando ni yo lo noto…

miércoles, 9 de marzo de 2011

EN ESTA CIUDAD...

Los rincones de esta ciudad recorrí, para encontrarte… Por sus veredas anduve, estrechas veredas, queriendo tropezar contigo para ofrendarte mis besos… Llevando en mis manos el retrato de un pasado que sobrevivió a los siglos para llegar a ti y frente al él pudieras despertar y reconocer nuestra historia…

En sus plazas me senté, a observar las calles, a esperar tu llegada, y con atención te soñé, vi tu mirada en los crepúsculos, cuando la tarde rendida dejaba su destino a la oscuridad; vi tu sonrisa en los amaneceres, cuando la noche cansada se entregaba en los brazos de la claridad… Soñé tus abrazos, sentado en las plazas, tal vez me viste alguna vez, quizá sin reconocerme…

Caminé por las calles de esta ciudad, por todas sus calles, con tu silueta en mi alma, y corrí por sus parques, como si en ellos danzaran tus caderas y me invitaran a tomar tus bondades… Fui niño en esta ciudad, una vez más, queriéndome engañar, fue mi sed de encontrarte, cerré mis ojos y me perdí entre sus bosques, y el cielo señaló mil caminos, recorrí cada rincón y me sumergí en sus laberintos… Aquí, envejecí sediento, ansioso, iluso… Y mis manos lanzaron señales, y mis letras invocaron al viento, reuní todas las palabras que conocí y con ellas seguí caminando, obstinados mis pies, cansados mis ojos…

Llegué al final, una y otra vez, comencé una y otra vez… Respiré del aroma de las memorias que despiertan mientras duermes y al despertar seguí el rastro de tus olores, y con asombro di la bienvenida al alba, una y otra vez, y despedí a la noche jurando encontrarte para prestarle de tu luz y darle vida a sus danzas… Yo estuve aquí tantas veces que hoy sonrió aun cuando lloro, yo partí tantas veces que en cada regreso reconocí sus cambios… Tal vez este sea el día, y quizá este día duré mil noches, quizá al despertar contaré nuestro encuentro y tú sonriendo quizá me escucharás…

martes, 8 de marzo de 2011

LOCURA...

Y yo voy preparándome para el encuentro, sí, lo sé, lo he dicho antes, antes ya estuve preparado y sigo aquí esperando que llegues o esperando llegar… Que estoy cansado, que con entusiasmo avanzo, que creo encontrarte y ya no estás, que creo llegar y aun hay caminos, que te sueño y despierto, que despierto te veo y pronto duermo… Que soy obstinado y aun pretendo encontrarte, y aquí voy preparándome de nuevo…

Iluso, lo sé, iluso y lo niego, cobarde tal vez al no aceptar que no volverás, tal vez porque sí volverás, tal vez porque sé que volverás… Es que la vida sin ti aquí no es vida aunque la llamen así, no importa su nombre, importa que sin ti se derrumbe… Demente quizá por intentar sobre ruinas construir nuestro mundo, quizá por creer que lo habitarás, demente tal vez, pero es que yo sé que estarás aquí y cada rincón de este mundo, que hoy construyo por ti, sentirá tus pasos y escuchará tu risa…

Y mis ojos ensayan el encuentro, a veces te veo y sonrío, aunque presiento que te desvanecerás, pero sé que un día mi sonrisa será para siempre, claridad de luna, vestigios de luz, colores justo antes del anochecer, tú que suspiras y me dejas verte, yo que suspiro y te veo ausente, pero te veo, desquiciado tal vez por pensar que cada vacio es muestra de tu regreso, es señal de nuestro futuro, es prueba de un pasado compartido que no existe en la memoria pero que destella en los sueños nocturnos…

Voy preparándome, olvidando lo que creía cierto, construyendo mis propias leyes, derribando los argumentos que se apoyan en siglos, inventándome dos siglos de constante búsquedas, de repentinos encuentros que aunque hoy no yacen hablan de ti; creyendo en tu mirada que hoy no me mira, contemplando tu sonrisa que hoy no veo… Voy preparándome aunque lo llamen locura…

NO ES COMO ANTES...

No es como antes, han pasado los días, mis manos cansadas reflexionan tranquilas y disfrutan la quietud cuando la tienen, y recuerdan la tranquilidad en los días turbios… No sostienen la violencia de aquellos días, cansadas se han librado de las cadenas del coraje y la osadía, ahora solo esperan el momento, estudian la ocasión, aprovechan los vacios y arrebatan con calma…

No es como antes, mis pies ya no tienen el mismo ritmo, y aseguran bien las pisadas antes de darle rienda suelta a los pasos, construyen andares con temores, y marcan sus huellas al andar para poder regresar si algo sale mal… Contemplan posibilidades y se arman de valor para enfrentar el fracaso…

Mi alegría celebra en silencio, y el silencio ahora es mi hogar… Mis ojos se levantan temprano y lo observan todo, contemplan con emoción y van atrapando imágenes en la memoria… Voy viviendo por cada segundo, no es como antes, ahora sé que el tiempo es eterno pero la vida tiene sus límites dentro del tiempo, y mil expresiones dentro del tiempo… Sé que no es corta, y mis emociones ahora piensan mejor…

Mi tristeza tiene voz propia, y se expresa con parte de mi alma en la suya, ahora se sienta a mi lado y me acompaña, es voz de mi soledad…

Voy despacio, y robo el saber de cada momento, respiro consciente, saludo las noches cuando llegan y doy la bienvenida a los amaneceres… No menosprecio mis debilidades, aprecio el valor de mis confusiones… No es como antes, ahora no presumo de mis respuestas, y no le temo a mis preguntas…

Sé qué me espera al final del camino, no tengo ya el valor de ignorar la muerte, sé que la luz se extingue, que los caminos se desvanecen, que aun la memoria va perdiendo el sentido y los colores declinan con el pasar del tiempo, y sé que el tiempo puede ser bondadoso y otras veces siniestro… Tiemblo de miedo y no lo niego, ya no es como antes que ocultar mis miedos era un pasatiempo, no puedo perder el tiempo en tonterías…

No es como antes, ahora te busco con más pasión, tal vez la lejanía al comienzo… Ahora no solo quiero encontrarte, sino que a veces pienso que podría despertar de nuevo y tenerte a mi lado desde el comienzo…

MI MILAGRO...

No necesito un cielo o una eternidad, si estás a mi lado tengo toda la verdad; no me seducen los misterios o el tiempo, me seducen tus labios cuando confiesas lo que sientes… Si tu eres mi cielo y mi redención tu cintura, me redimo al abrazarte, cada amanecer a tu lado es nacer de nuevo… Si tú eres mi eternidad, mi nombre en tus labios me hace eterno…

Junto a ti construyo el pasado que quiero recordar mañana, y mañana es un presente anunciado de días buenos cuando prometes estar siempre a mi lado. No le temo al infierno, la luz de tu mirada extingue su existencia…

No necesito caminos, no hay senderos atractivos lejos de ti, tu cuerpo es el camino que quiero recorrer y mis besos los pasos que nacieron para transitarte… No necesito rituales para encontrar mi paz, mi paz es tu presencia abrazando mi cansancio en las noches, y mi ritual son las caricias que te ofrezco justo antes del amanecer…

No necesito milagros, porque te tengo a ti, mi milagro es haberte encontrado…

PREGUNTAN POR TI ( A MI AMIGO FRANCISCO BLANCO C ARDOZO)

Veredas y calles preguntan por ti, buen amigo. Confundidas te buscan, queriendo sentir tus pasos, deseando escuchar tu voz…

Me ven solitario los barrios, una vez más; me ven silencioso los intentos… Preguntan por ti las dudas y el coraje que desafía todo lo que algunos dan por cierto…. Y yo me siento con los recuerdos a discutir, intentando encontrar respuestas, dejando escapar mis dudas…

Pregunta por ti la sangre que hierve de ira, las respuestas tontas, las sombras siniestras…

Veredas y calles extrañan tus pasos y mis recorridos levantan la mirada para encontrarte. Voces dicen que te has ido, amigo mío, voces reclaman tu presencia… Y a las voces se unen las almas, y a las almas nosotros que aun te extrañamos como si fuera ayer que tu buen humor nos alcanzó y tus pasos nos dieron lecciones de vida…

Recuerdos sienten vacíos y confundidos extienden sus manos para saludarte mientras te disipas entre la nada.

Los bancos de estas plazas aun guardan lugar para ti, la brisa de la mañana guarda el eco de tus palabras… Hay escenarios que esconden huellas tuyas y a veces me siento a observarlas y sonrío, es que tenías razón amigo, podemos ser eternos, pero no me culpes si a veces lloro tu eternidad. Es la costumbre, ya lo sabías, vicios de la vida, es que a veces no sabemos, no queremos saber qué es la vida.

Yo de pendejo de vez en cuando me pierdo, a veces olvido, a veces lloro, tú de pendejo siempre ganando, llegando primero.

Veredas y calles aun escuchan tu nombre… Yo les digo que aun estás aquí, cuando el sol se oculta entre las nubes y aun es de día, cuando las nubes se oscurecen y no es de noche, sigue tu asombro vivo entre nosotros cuando la lluvia cae y te recordamos, sonriendo, bailando bajo la lluvia, desafiando la vida, dándole vida a las calles…