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sábado, 29 de octubre de 2011

LA MUJER ADULTERA (LA CUARTA DE LA SERIE).

Tal vez se equivocó, pero puede que solo buscaba satisfacer esa necesidad, es cierto, nos equivocamos a veces por nuestra desesperación y nos ciega el deseo de encontrar “agua que calme nuestra sed”. ¿Pero quién puede culparla? ¿Quién nos culpa?

A ella una turba de hombres “perfectos”, según los parámetros que ellos construyeron, según las interpretaciones emitidas entre las paredes de sus sinagogas. La llaman “adúltera”, porque ellos aprendieron a cambiar el nombre de quienes no encajan en el sistema. Y la “adúltera” es una herramienta este día, les permite brillar como rectos y estrechar entre ellos sus manos saludando la perfección que otros, evidentemente no han alcanzado; y la “adúltera” es mucho más aún, también es carnada. Allá van, buscando al que llaman Cristo para escupirle la perfección en la cara y dejar en sus manos la decisión de qué se debe hacer con la “adúltera”, apuestan a que no es lo suficientemente integro como para emitir el juicio correcto: apedrearla. Y si tiene la valentía para aprobar su ejecución tal vez su popularidad disminuya.

¿Quién nos culpa? ¿Cómo nos llaman? ¿Qué somos para ellos? ¿Somos oscuridad que les permite brillar? ¿Somos carnada para sus experimentos?

<<“Herejes”, “ateos”, “descarriados”, “ex creyentes”… “No lo llames hermano, no es tu hermano”… “Evita su compañía fue cortado de la congregación”… “No escuches sus razonamientos, el mundo y sus filosofías lo han seducido”… “No leas lo que escribe, satanás se viste de luz”…>>

Ellos siguen siendo una turba de hombres y mujeres, con piedras en las manos, tal vez piensan que la piedad necesita equilibrio y las piedras en las manos ayuda a mantenerlo. La “adúltera” de pie frente al Cristo, los perfectos la acusan y sonríen esperando su juicio. Ustedes conocen la historia, pero ella no la conocía, apenas la vivía: cada segundo es una eternidad de agonía tras otra, ella sabe cuán duro es el corazón del hombre, lo sabe porque más de uno la ha herido, no con piedras, pero si con caricias que se ausentan, con besos que no vuelven, con promesas que no se cumplen, con palabras que se desvanecen como la noche y huyen como el viento al sur. Podría morir apedreada, o tal vez sobrevivir y no es un consuelo, tendría que lucir las marcas del juicio por las calles del pueblo.

Pero el Cristo no defiende las enseñanzas de la sinagoga, ni es seducido por la perfección de la turba, al parecer no le interesa la perfección, tampoco mantener con vida un sistema que es capaz de reconciliar conceptos como “piedad y piedras”, que propicia la ocasión para atentar contra el ser humano, que sirve como escenario para juegos de “poder y control”.

La mujer quizás ni siquiera escuchó las palabras del Cristo, pero de repente no habían ni perfectos ni piedras a su alrededor. Allí estaba, frente a él, el agua que calma la sed, amor verdadero. Una vez dije, en una reunión con muchos hombres perfectos que “tal vez ser adúltera le permitió conocer al Cristo” y sentí las piedras apuntándome, me di cuenta que no soy perfecto y, honestamente, me gustó más desnudar mi imperfección aunque eso me convirtiera en un blanco y no seguir disimulando, con disfraces de piedad. En esta historia encuentro a un Cristo interesado en defender al hombre, disparando en contra de leyes, doctrinas, ideologías que dan pie a la estúpida actitud de superioridad, actitud que hace modelar conceptos como “la fe nos hace fuerte y mejores que el mundo”, actitud que alimenta la idea de un orden de clases, de divisiones dentro de la sociedad, de etiquetas según “logros”, conceptos que en muchas manifestaciones del cristianismo laten con fuerza, como si ellos, y no el Cristo, fueran el corazón del cristianismo.

No sé ustedes, pero si esa historia es cierta y ese hombre fue Dios, yo prefiero ser un adúltero, un hereje, un descarriado y cualquier otra cosa y no un defensor o embajador de un sistema que no es capaz de quedarse frente al maestro un minuto más para escucharlo decir “Ni yo te condeno”.

sábado, 22 de octubre de 2011

“LA MUJER DEL FLUJO DE SANGRE” (LA TERCERA DE LA SERIE).

El evangelio según San Lucas relata una historia que seguro usted ya conoce; mucha gente se refiere a ella como “la mujer del flujo de sangre”. He escuchado más de una docena de sermones basados en esa historia, sermones que hablan de “la fe cristiana”, de la responsabilidad que tiene “el creyente” de imitar la fe de la mujer que después de probarlo todo se aventura a tocar el manto de Jesús para conseguir su sanidad. He escuchado a predicadores invitando a su audiencia a “pasar al frente” para recibir la sanidad que esperan, “la palabra de bendición” que pondrá fin a la agonía, “la unción” que “se derrama” cuando “el creyente toca el manto de Jesús” pasando al frente. Si nada de eso pasa entonces no se esforzó usted por tocar el manto, su fe no está “a la medida de las exigencias” de quien con palabras simples expresó la fe simple, de quien destruyó los moldes de alta exigencia y declaró la frase que hoy solo sirve como eslogan de campañas y sermones: “si tuvieras fe como un grano de mostaza”.

La historia de “la mujer del flujo de sangre” recibiría otro título, sin duda, en manos de Cervantes, si el personaje central es el Cristo creo que la titularía más o menos así: “de como el Cristo provocó el escenario para darle libertad a una mujer”.

Si esa historia es cierta y prueba la divinidad del Cristo, la encarnación de Dios y todo lo que la teología cristiana sostiene en cuanto al Jesús de Nazaret, y a veces me gusta creer, tenemos mucho que aprender de esa historia, mucho más que formulas mágica, mucho más que frases para armar cánticos como “si tu pruebas todo y todo te falla prueba a Cristo”. Insisto, el cristianismo reclama a Cristo como fundador y eje central de sus argumentos, doctrinas y teologías, pero juega con su manto como si éste fuera la vestimenta de un títere. Ignora la acción social de Cristo, promueve una expresión de sistema que él atacó en su afán de dar “libertad”. Si Cristo modeló alguna “teología” debemos esforzarnos más en traducirla; yo pienso que, y sé que puedo estar equivocado, a él no le interesó tanto expresar una teología, sus acciones me llevan a pensar que mucho más le interesó expresar un mejor orden social, mostrar que se le puede dar una mejor utilidad al “ser” humano, que se pueden dirigir los aspectos de la condición humana hacia la construcción de escenarios humanos cálidos, de armonía, de bienestar. Y no digo que fue “socialista” en el sentido doctrinal o ideológico, digo que fue mucho más que eso, y tal vez su afán marca o acentúa su divinidad.

Dos cosas, solamente dos, me llaman verdaderamente la atención de esa historia. Honestamente me aburrí de la parte en la que es sanada y “el poder de Dios enjaulado en el recipiente humano de Jesús” pasea por su manto y se “transfiere a la mujer resultando en su sanidad”. Es extraordinaria la forma en la que “prominentes oradores” describen ese instante, pero me aburrí, para mí pasó de ser un “gran evento” a una excusa y ocasión para la religión y su afán de “esclavizar” mediante “esperanzas”.

Pero una de las cosas que sí me inquieta en esta historia es que la mujer no celebró al instante, al parecer cuando Jesús señala que “alguien le tocó” ella tiembla, y se acerca excusándose por su osadía, le explica temblando su travesía, su desventura, su mala fortuna, sus intentos y con todo eso justifica lo que al parecer estuvo mal: tocar su manto. Puedo entenderla, rodeada de hombres y mujeres que se aprovechan de favores para esclavizar, sumergida en un contexto en el que la religión cuesta cara, tiene un alto precio disfrutar de las bondades de la religión, puedo justificar sus miedos. Creo que hoy el cristianismo en muchas de sus expresiones causa la misma sensación, no la de Cristo, sino la del contexto contra el cual luchó Cristo. Recibir “el favor y la gracia de Dios” (sin importar qué rayos es eso) hoy equivale a rendir la voluntad frente a doctrinas cuyos fines son proselitistas, equivale a abrazar una secta y adaptarse a sus exigencias, a “ofrendarlo todo”, no a Dios, sino a “Dios”, no al Cristo, sino al “Cristo”, que no es el mismo que caminó por las calles y se dejó tocar. Lo sé porque el “Cristo” de este cristianismo se afana en permitir disfrutar una libertad dentro de los límites del cristianismo, donde él pueda controlarlo todo, donde él pueda asegurarse de que sus favores sean pagados; pero el Cristo de la historia que alguien llamó “la mujer del flujo de sangre” llama mi atención, y ésta es la segunda cosa que me gusta de esta historia: él escucha a la mujer, la observa temblando y la toca con sus palabras al decirle “tu fe te ha salvado, ve en paz”.

“Ve en paz”, “ve”, sigue caminando, no te quedes aquí, no tienes ni siquiera que ir a donde voy, no tienes que renunciar a tu identidad, no te pido que me des las gracias, solo “ve”, y eso sí, “ve en paz”, no tienes que temblar, no hay nada que temer, no te pediré nada a cambio, no hay doctrinas en letras pequeñas en el borde de mi manto. Mientras el cristianismo dice “quédate entre mis paredes”, “respeta mis doctrinas”, “repite mis oraciones”, “sé embajador de mi sistema”; Jesús solo dice “ve”, sé libre, vive, camina, cuenta a otros, toca a otros, ama, déjate amar, no seas esclavo… Honestamente guardo silencio ante ese Cristo y no me atrevo a dudar de él, si esa historia es cierta yo quiero seguirle, y si ese hombre fue Dios yo quiero encontrarlo…

sábado, 16 de octubre de 2010

LOCURA...

Con amor dentro del alma, así avanzo, lentamente quizá, no acostumbro ya medir el tiempo, no presto mi atención a sus locuras, ya no me distraen pretensiones vanas, absurdas, que desaparecen como todo lo que me rodea se va esfumando, como todo lo que una vez conocí ha ido marchando, danzando al son de pretensiones que son quimeras, inalcanzables, ilusiones tontas de vidas tontas, burladas por el tiempo y sus locuras…


Mi amor permanece, aunque ciego, camino, aunque cansado, prosigo, en una búsqueda que no consigo, tras un encuentro que no percibo… Siguiendo el rastro de un aroma, tus labios, dulce miel que probé una vez, no recuerdo cuándo, tal vez solo el tiempo lo sabe, y no pregunto, solo obedezco sentencias del alma, que ya se escapa, que va contigo, alma que deja escuchar lamentos, lamentos que son cantos de mi amor, que voy repitiendo mientras la luna observo, y veo en su piel símbolos tuyos… Es mi locura, tal vez, pero es lo que tengo para decir que te amo, que se quién eres aunque no estés aquí, que sé me piensas aunque no esté allí, pero percibo tu aroma y creo en ti, y el aire dibuja nuestro encuentro, yo atento dibujo tu aire, encontrando fragmentos de aquel lugar, ya visitado, origen de aquel trayecto y final del recorrido…



Sin felicidad entre mis manos, solo en mis ojos, que ciegos buscan tu nombre, que ilusos siguen tus huellas, ojos que juran ver tu alma algunas noches, y al despertar siguen buscando, convencidos de un juramento que pronunciamos, con letras del alma… Y a veces lo creo, porque mis manos buscan letras que no son mías, sospecho que las tienes tú, y solo tú podrías calmar mi sed, tal vez mi sed es cumplir el juramento, tal vez mi sed se calmará cuando frente a ti mis ojos te entreguen con una mirada el amor que me guía, y descansen en tu alma y se acabe mi locura…

viernes, 15 de octubre de 2010

DESTINO...

Que si la muerte es el único destino seguro entonces yo soy tu muerte… Tal vez sueno presumido, pero es la verdad, soy tu destino…Y puedes caminar en mil direcciones contrarias a mí pero aquí estoy y aquí llegarás, tú deseas llegar… Y yo deseo te llegada, pero soy paciente, el tiempo ya susurró el momento, y aquí seré tu tiempo y tu momento…


Que si el infierno es castigo eterno para los condenados, entonces yo soy tu infierno porque estás condenada a ser amada por mí… Es que mi origen es tu destino y mi castigo es tu infierno… Yo decidí amarte porque por ti existo, y mis ojos buscan desde que existo contemplar tu alma porque es mía y lo sabrás apenas contemples mis ojos, porque desde que existes buscas contemplar mi alma, que es tuya…


Soy tu reposo, a mi lado nacerán tus días buenos, y el sol brillará, soy tu sol y a mi lado vivirás amaneceres que has esperado… Con mis manos señalaré el final del horizonte y con mi amor te llevaré a contemplar desde allá el inicio de la noche, y descansarás en mí porque solo entre mis brazos tus sueños podrán reír y tus pesadillas se espantarán por el terror que sentirán frente a tu alegría…


Y hasta la luna envidiará el lugar donde duermen los mortales, y desearás haber llegado antes, es que tengo para ti un futuro forjado en otros tiempos, futuro que has deseado en tus caminos, futuro que soy yo que existo para ti… El sol deseará nacer aquí donde tu y yo naceremos, y el mismo tiempo anhelará nuestra mortalidad cuando abrazados presumamos de nuestro destino…

BURLARON EL ABISMO...

La luna brilló para ellos, aquella noche, las coincidencias se esforzaron para guiarlos y allí se encontraron… Las estrellas cantaron con destellos, y mientras la brisa tímida paseaba rozando sus cuerpos ellos estrechaban el espacio que los separaba… Y así burlaron el abismo, distancia que se extendió en el tiempo, tiempo que sin saber quizá forjó los caminos que unieron dos destinos que en origen fue uno y finalmente uno…


De mil almas en aquel lugar, solo dos se reconocieron, solo dos se fundieron en un instante y unieron sus sueños, rompecabezas de memorias que burlaron espacios, que retaron la muerte y allí, bajo la luna que brillaba y las estrellas destellando, encendieron un alma que despertaba para no dormir jamás… Él pudo ver en su mirada la razón de mil amaneceres lejos de ella, y descansó con un beso y un abrazo… Mil secretos fueron contados bajo un cielo oscuro, y solo ella los escuchó… La noche los envidió por solo ser el escenario y guardó el aroma de aquellas palabras para refrescarse el alma cuando la soledad hiere…


Los vi sonriendo, como sonrieron alguna vez los enamorados, esos que amaron incluso la muerte y desafiaron la vida; los vi paseando alrededor de aquel lugar, plaza de tantos recuerdos y solo uno trascendió para vencer al tiempo… Los vi y sonreí también, me pregunté cómo suceden estas cosas… Creo que nadie lo notó, pero aquella noche todo lo existente tuvo sentido, y yo mirando a lo lejos sentí ser parte de un milagro…Los vi perderse entre la oscuridad de la noche y hoy los recuerdo pensando que tal vez un día podré burlar el abismo…

jueves, 14 de octubre de 2010

TU PIEL...

El cielo mismo envidia el color de tu piel, y me envidia a mi cuando te toco… De nada me serviría a mí expandirme por encima de todos los mundos y ser los límites del universo si no pudiera tenerte cerca, de nada me serviría ser el destino de las miradas y la ilusión de los ilusos si tus ojos no se fijaran en mí en los instantes en que cerca estás…


La luna envidia la ilusión que provocas en mi alma, pues todos los siglos que forjaron mi vida se rinden ante tu mirada, y con reverencia te observo acercarte, con reverencia me acerco hasta abrazarte, y siento que abrazo al cielo y que la luna brilla en ti… La luna me envidia cuando te abrazo, ella respira de nuestra historia, y en su memoria va escondiendo nuestros pasos, y desde el cielo canta nuestros versos mientras las estrellas se duermen junto con el amanecer y tú y yo disfrutamos de la vida que fue hecha para los dos…


Y el tiempo que avanza no lo percibe, pero avanza para nosotros, y va armando nuestros días, días benditos porque son nuestros, pues mis días sin ti son como infiernos, y junto a ti me redimo del dolor con el que el tiempo intenta castigarme, castigo que niego, culpa que no es mía, pues yo solo sigo la agonía de mi sed, y busco con desespero las bondades de tu amor... La vida misma envidia la suerte de tu alma, tú eres suerte que construye mi paraíso, donde me esperas, donde los dos observamos el cielo que nos observa, y la luna que colgada va descubriendo el camino para llegar al mar… Yo nada le envidio al cielo, nada añoro de la luna, yo tengo tu piel que es mi destino, tengo tus besos que son mi camino…


El cielo mismo envidia el color de tu piel, ni el amanecer ni la noche puede vestirlo de tus bondades… Yo no quiero cielo, quiero tener siempre cerca tu piel, donde se esconden caminos y suertes y que despierta mis ilusiones…

TU AIRE...

Por aquí se respira tu aire, tanto te extraño que mucho duele… Y todo me habla de ti, porque eres sol, tus ojos brillaron para mostrarme mi destino y mi destino fuiste tú, allí estaba frente a mí, yo distraído pude perder el momento, pero vi tus ojos y mi dolor guardó silencio, vi tus ojos y supe quién soy…


Por aquí los amaneceres hablan de ti, dicen que un abrazo tuyo es como el rocío de las mañanas y que puedes con tu aliento hacer reverdecer los campos azotados por el verano, y hacer al sol asomarse entre las montañas olvidadas por el tiempo… Dicen que eres tú la memoria del tiempo, y a veces pienso que mis sueños son recuerdos tuyos, donde te escondes aun mientras respiro tu aire, que prometes venir con cada sueño y que envías tu aroma con la lluvia como una muestra de que en algún momento dibujarás mi realidad…


Frente al mar escucho canciones que hablan de ti, y me siento en la arena, donde una vez caminaste, lo sé porque respiro tu aire mientras escucho, y el aire se cuela en mi alma que reposa en ti, y mi alma es un mar que gime ante la tormenta de la distancia, abismo infernal a que se interpone en el camino a mi destino… Tus ojos me hablaron una vez de los dos, y hoy recuerdo que estuviste, hoy no sé si fue un sueño y si aun no despierto, hoy solo sé que respiro tu aire y me envenena, tanto que me estorba la soledad y odio el silencio sino estás…

TUS BESOS...

Dame un beso hoy y te ofrendaré mi pasado, tendrás en tus manos los caminos que caminé para llegar a ti, te entregaré las historias que recogí en el camino y que durante tanto tiempo me acompañaron hasta llegar a tu lado, te daré mis letras, que están guardadas en mi alma, te entregaré mi alma que mantuve escondida para evitar perderla, para no arriesgar sus heridas, para no exponerla a la extinción sin antes besarte…


Dame un beso y mis heridas las entrego a tus manos, mis heridas hablan de la ilusión con la que te sueño, habla de los sueños que me acariciaron cada noche y me guiaron hasta el amanecer para no perderme en el camino y confundirme entre los senderos del silencio, mis heridas hablan de ti, de la fuerza con la que enfrenté a la soledad, de la pasión que movió mis pasos cuando demonios vinieron a hablarme de los infiernos del olvido y la distancia… Mis heridas hablan de los años en los que tu distante siempre estuviste en mi… Son tuyas si me das un beso hoy…


Te dibujaré mi historia en tus labios, y podrás ver las imágenes de mis sentimientos, imágenes que guardan secretos tan antiguos como el tiempo, imágenes que son promesas de un futuro que está en tus manos, que comienza con un beso, que depende de tus labios… Tengo una historia nueva, aun no contada, tengo letras que nadie a escrito, que no se han inventado, tengo un millón de metáforas que quiero escribir dentro de tu alma, dame un beso hoy y te entrego mi melancolía para que escuches las canciones de amor que han inspirado tus ojos…


Dame un beso, que tus besos son la razón de mis caminos, de mis historias y letras, de mis heridas… Dame un beso y dale un final a esta historia, abramos un nuevo sendero…

miércoles, 13 de octubre de 2010

NOCHE...

Yo vi calma en sus ojos, paz verdadera, coraje sincero que no depende de nada, que no es resultado de cálculos y posibilidades, fe que no es ausencia de dudas, ni miedo a dudar, yo vi en sus ojos esa quietud que tienen las olas inmensas, que dan vida a las tempestades y que a pesar de sus ritmos son solo mar danzando… Fui seducido por su calma, vi sus ojos como lienzo sobre el cual se dibuja el futuro, sin manos ni colores, solo se forja como se canta una canción que va naciendo de la alegría desnuda…


Yo sentí vida en su voz, su voz, rocío de la mañana que refresca los campos que van despertando del sueño nocturno custodiado por un ejercito de estrellas que sonriendo se despiden al amanecer…Sentí vida, de esa que está ausente algunas veces, cuya ausencia se siente y se llora porque me duele, dolor es la presencia de la ausencia de vida que me acompaña y que en ocasiones no puedo ignorar, pero sentí la vida cuando me habló, y odié la muerte por un instante, porque si ella es vida la quiero a ella, pues si fuera la muerte despreciaría la vida…


Yo respiré dulzura entre sus brazos, mis manos dibujaron futuro sobre su silueta, y el futuro fue dulce cuando abrazados desafiamos distancia y tiempo… Dulce es la vida que es ella, ella es calma que desorienta, calma que señala otro sendero, sendero que jamás conocí porque es ella, que me lleva a la vida, y la vida con ella es noche feliz, escenario de nuestra alegría que acompañada de mil estrella danza mientras el mar nos canta, mientras el cielo sonríe…

EN SILENCIO...

Pienso en el secreto que esconde el silencio, y escucho el silencio del secreto que escondido y tímido intenta proteger su aire de las andanzas del tiempo, secreto que ha través de mis vidas han robado tu aliento, silencio que a través de mis muertes conservan tu aliento… Voy imaginando el roce con el que es bendecido el aire que saliendo de tus labios le da vida a tu voz, tu voz que es vida que llega a mi bailando entre la brisa, que es caricia que alcanza mi alma cuando recuerdo tu nombre que en secreto guarda silencio mientras se desliza por el laberinto de mi alma…


Tu aliento le da vida a mis días, y mis días son piel consumida en el fuego de tu ausencia, mis días, desespero que respira violento, que agoniza sin miedo y desgasta sus fuerzas que ya se ausentan intentando encontrarte… Tu aliento le presta aire a mi memoria, enciende los mares que van moviendo sus olas para llegar a tu isla y reposar, mi memoria es naufrago sin días, es caminante en el desierto que añora la bondad del cielo, que implora por lluvia…


Tu nombre es mi esperanza de lluvia, es aliento de mis días, esos que lejos de ti agonizan, es río de gracia que adorna los bosques de mi soledad, río que busco, a donde corren las aguas de los cielos, desde donde sopla la brisa de la mañana, donde la luna refleja su belleza y la luz del sol descansa de su furor… Tu nombre es el secreto que en silencio murmura la vida cuando mirando mis ojos despierta mi melancolía, porque no tengo vida sin ti, porque tuve vida una vez y hoy solo me visita para darle sentido a mi soledad, advirtiéndome que es pasajera, asegurándome que tú ya te acercas… Y mientras tanto en silencio yo pienso en ti, que guardas mi futuro en secreto…

INSTANTE...

Aquella noche burlamos la distancia, el silencio nos guardó el secreto y la soledad nos prestó el espacio… Siglos caminé para un instante, muertes enteras reté para encontrarte, y en una noche todas mis muertes fueron una y todos mis siglos fueron un instante… Y tus labios me redimieron de mis infiernos, y tu fragancia encarceló lejos mis demonios, y fui feliz entre tus brazos, aferrando mis dudas a tu cintura, entregando mis lamentos a tus manos, permitiendo que tu voz construyera mis sueños…


La noche esperó el momento, con paciencia, mientras mis días agonizaban, mientras tus días a se aferraban a una esperanza que también fue mía, mientras nuestros días se acercaban al lugar, donde al instante nos reconocimos y en un abrazo se fundió la soledad tuya y la soledad mía, y nuestros silencios compartieron sus palabras, y jugamos a vivir, y bailamos de amor, dándole otro nombre a nuestro cielo, dándole otra vida a nuestras vidas…


La luna nos observó con ojos silenciosos, despojada de melancolía, celebrando con susurros nuestra alegría, susurros que trascenderán al tiempo, y a tiempo contarán nuestra historia como lo han hecho una y otra vez, nuestra historia será canción del despertar de mañana, será recuerdo del despertar del ayer, y entre el ayer y el mañana tal vez la muerte será reposo nuestro, pues en el abismo de la muerte sé que descansaré e tus brazos…

jueves, 7 de octubre de 2010

MÁS SOBRE: "MÁS QUE UN NOMBRE"...

Lo que sigue es un extracto del capítulo cinco de una novela que escribí en homenaje a un gran amigo…

Él solía decir que la vida no es tan corta como la percibimos, que los sentidos nos engañan, que nuestra percepción es viciada, muchas veces el tiempo parece fugaz porque sencillamente se percibe tarde en el espacio, cuando hemos avanzado mucho, pero el tiempo siempre es tiempo, no es que transcurre, sino que transcurrimos nosotros en el tiempo. Entonces tarde, luego de transcurrir en el espacio y a través del tiempo, te detienes, algunas veces cansado, otras porque has entendido que debes detenerte, y miras alrededor y lo notas: todo el cambio fuera de ti, a tu alrededor, la gente que ha envejecido, los rostros nuevos que te rodean, las estructuras físicas, los eventos históricos, el desgaste de las paredes, mucho cambio, solo un mínimo de lo que te rodea sigue siendo igual; miras tu rostro en el espejo y lo ves, los recuerdos de repente pueden tocarse, te preguntas cuántos años han pasado, dos, cinco, o tal vez diez; ves dentro de ti, allí todo parece igual, ves los sentimientos que no han podido desgastarse, que no han envejecido, parecen más fuertes, ellos son los que te han desgastado, ellos son los que te han obligado a detenerte, los que provocan tu cansancio, esos sentimientos te han mantenido distraído mientras transcurres en el tiempo y has dicho hasta ahora que la vida ha sido fugaz, pero no es cierto.

Enumeras los recuerdos, paseas con ellos, casi puedes sentir el espesor del pasado que te acompaña desde la última vez que te detuviste frente al espejo, son muchos recuerdos no han podido transcurrir en una vida fugaz, es mucho el andar sobre el tiempo así que te susurras a ti mismo: “no es tan corta la vida, he perdido tanto tiempo…” Es un lamento, son las ganas de recuperar los pasos dados, pasos con los que hoy, frente al espejo, se construye el pasado, todo ha podido ser tan distinto, pero ya nada puede hacerse, solo queda el camino por recorrer… Sí, podríamos evitar lamentarnos más adelante, es todo lo que podemos hacer…

Él lo supo a sus veinticinco, desde sus doce había vivido tan distraído, creyó que había logrado escapar de la ira que lo acorraló aquella noche oscura luego de escuchar a su padre relatar el por qué no había vivido a su lado. Pero solo se había distraído, y aquella madrugada a las tres en punto una pesadilla lo hizo despertar sudado, ahogándose, sin poder recordar las imágenes que atormentaron su sueño, sintiéndose extraño, sin saber dónde había despertado, qué día era, qué era aquella oscuridad que le rodeaba, quién era él, por segundos lo desconoció todo, y al cabo de treinta segundo tuvo el valor de sentarse al borde de la cama y recuperar su sentido; reconoció la habitación, el día, la hora, supo entonces que tenía sed, y al saberlo recordó también aquella extraña pesadilla: él sumergiéndose en un río, ahogándose, su respiración cortándose, el agua llegando a sus pulmones, él flotando en medio de muchas aguas, sintiendo la corriente de un río bravo, y aun así muriendo de sed…

jueves, 30 de septiembre de 2010

EXPRESIÓN DE LA ANGUSTÍA...

Expresión de la angustia, es lo que soy, existencia que palpable intenta dejar de existir… Voz de un lenguaje, marca de un origen, voz que expresa angustia, angustia de la agonía, que se viste de existencia para que viéndome despiertes…


Soy recuerdos para contarte, que van surgiendo del silencio y brotan en territorio de la nada, donde fue nuestro origen, donde está el río que calma nuestra sed… Y tal vez no lo sepas hoy, pero ese miedo que intentas ocultar mientras lo ignoras, que intentas ignoras mientras silencias, ese miedo que escondes detrás de los miedos que fabricas, que sientes que crece en la oscuridad, y que grita en la soledad, que atormenta tu silencio, ese miedo es nuestra sed…Y esa sed eres tú y soy yo…


Angustia de no reconocernos en el mismo lugar, de no poder darle vida a la muerte que existe en el espacio nuestro, espacio que espera el final de la búsqueda, final que alguna vez fue origen y que hoy es angustia… Y yo sé que estás cerca porque agoniza mi búsqueda, porque grita mi sed porque se ahoga el vacío confundiéndose con la oscuridad…


Voy ahogándome yo, que soy angustia que pronto será oscuridad y abrazado a ti pronto veré el comienzo de nuestros días, días trazados con nuestras manos, manos que esconderán toda la angustia…

SOÑÉ CONTIGO...

Soñé contigo… Sueño bonito… Pesadilla al despertar…


Soñé contigo… Tus ojos lindos reflejaban aquella niñez mía que el tiempo ha secuestrado… Yo podía tocar mi reflejo, en mi sueño me libraste con solo mirarme y sonreír… Llegué cansado al lugar de donde partí, al banco en el que muchas veces, sentado, te observé y allí fui observado por ti…


Y sentado pensaba y calculaba los amaneceres que han transcurrido lejos de allí, y pensé en ti sin querer pensarte, te recordé sin buscar en mi memoria… Te recordé y estabas a mi lado. Reconocí tu sonrisa, la de aquellos días, vestida de presente, fue distinto mi presente mientras soñaba…


Sueño bonito…Y mi mirada perdida jugaba frente a nosotros, escondida mi mirada, tu sonrisa que contaba, mi sonrisa te observaba mientras tu mirada me buscaba, y tú estabas a mi lado, tú siendo mi presente donde el mundo era el pasado, tú dominando mi mundo, yo soñando con el tuyo… Y nuestros ojos se encontraron, mi soledad se abrigó con tu aroma, niñez bonita, aire puro de alma inocente, concierto de sonrisas, tu aroma; me embriagué de aquellos días que hace mucho no respiro, cuando libres como el viento desconocíamos el tiempo…


En un abrazo fundimos dos presentes, dos pasados y sin futuros, porque en los días buenos el futuro no importa y todos mis días buenos fueron uno en mi sueño, y todos los buenos momentos brindaron alegres en un instante… Y me vi corriendo en aquella placita, y te vi jugando en aquellas veredas…


Pesadilla al despertar… Lejos de allí despierto, escondido aun, secuestrado por el tiempo…