martes, 27 de octubre de 2009

MI HOGAR, MI TIERRA PROMETIDA.

Es miedo a estar equivocado lo que me mantiene en movimiento, preguntando siempre, inconforme siempre.

Sí, es miedo lo que me da la fuerza. Es fuerza débil que pretende mucho, es miedo fuerte que esquiva todo. Tiemblo ante la idea de perder el momento que espero y en un momento estar esperando perdido. Por eso no me detengo aunque lloren mis pies, aunque tiemblen mis manos.

La paz es triste sin tu fragancia, la alegría duele sin tu presencia, l aire es denso y difícil de respirar, el silencio es amargo y capaz de ensordecer y aniquilar mis palabras, la soledad se viste de multitud, tus recuerdos se reúnen frente a mí y disparan a quemarropa.

No hay treguas, no hay punto muerto, no hay trincheras, no hay hogar. Por eso me muevo, porque tengo en algún lugar de mi memoria el recuerdo de un hogar, sé que hay una puerta que debo cruzar hacia un lugar mejor, donde atado a ti seré libre de los caminos que hoy se hacen anchos. Tomado de tu mano no seré más fuerte, podré rendirme contigo y así descansar. Podré conquistar la tierra que el pasado me ha robado y construir sobre ella nuestro paraíso sin miedo a nada.

Junto a ti, el miedo huirá temblando y sin fuerza, porque de la duda y la melancolía con la que un día se alimentó solo quedará una canción que hablará de ti, y tú entonces serás mi hogar, mi tierra prometida.