viernes, 19 de diciembre de 2008

DESDE EL ALMA DE UNA CUBANA.

El siguiente artículo lo he extraído (sin permiso) del blog de Brisa, CANCIONES DE LA NOCHE. Sus letras a continuación reflejan un sentimiento muy universal...
“La tierra te duele, la tierra te da, en medio del alma cuando tu no estas, la tierra te empuja de raíz y cal, la tierra suspira si no te ve mas”...Gloria Estefan.

Hace tres meses que regrese de mi primer viaje a Cuba. Como más o menos todos pudieron leer, este regreso fue muy importante para mí, ya que era un viaje añorado y soñado. Fue una experiencia con muchas caras, emotiva, drástica, alegre, me faltarían palabras para describirla. En esos quince días, además de volver a los brazos de mi familia y amigos, volví a la realidad cubana, a la vida diaria de los cubanos. La euforia del reencuentro no hizo a un lado los inevitables momentos de tristeza y reflexión.

Volver a ver la incongruencia tan grande que sigue reinando en el sistema. Las desigualdades extremas en el país de las igualdades. Los carteles con consignas trilladas y vacías. La ideología muerta y absurda que todavía el gobierno insiste en revivir. De nuevo estaba ahí, en la Cuba donde los niños pierden la leche a los 7 años y donde te tocan tres huevos al mes, donde la piratería y lo ilegal es tan común como lo es el café, donde la internet es restringida y sin embargo se venden computadoras a precios ridículos en moneda convertible. La Cuba de los apagones, de la tarjeta de abastecimientos, de las colas, de los “gusanos” y los “yumas”, de las jineteras y los bici taxis, el mundo donde nací y crecí. Y me dolió.

Me dolió sentir la tiranía otra vez, la opresión, la frustración de todos los que quieren irse al precio que sea, respirar la realidad que no sale en las noticias. Y lo admito, hubo momentos en que me hirvió la sangre, de ver como un régimen sigue mintiendo y atropellando, provocando separaciones y lagrimas. Me dolió y me sigue doliendo, como a cada exiliado, este donde este.

Y no puedo dejar de desear ahora más que nunca, en esta Navidad, que las cosas cambien para mi tierra. Que Cuba sea libre, que los niños cubanos puedan un día abrir regalos bajo un árbol sin tener ya en sus mentes los juramentos comunistas. Que ya no haya balseros ni refugiados políticos. Que el mar hermoso que nos rodea solo nos bañe con amor y ya no llore viendo huir a sus hijos. Siento que es el regalo de Navidad que todos los cubanos queremos, paz y libertad para nuestra tierra.

10 comentarios:

Brisa Nocturna. dijo...

Mi amigo/chamito....
Gracias.
Un abrazo cubano (muy).

Gusmar Sosa dijo...

Gracias a ti por compartir tus sentimientos...
Un abrazo venezolano... o màs bien maracucho, son màs càlidos aun.

amor dijo...

libertad, libertad y libertad

siempre

mi abrazo, hermano (y hermana brisa)

s

Cien gotas de amor dijo...

Es lamentable que en este siglo todavia hayan personas que no gocen de libertad, que pasen hambre, que tengan que irse por fuerza de sus casas ... y que los que puedan hacer algo por cambiar esto, no hagan nada ...

Un beso Gusmar,

Laura

Patricia Fiorella dijo...

Gracias Gusmar por difundir realmente textos y escritos tan sinceros y llenos del sentir de una amiga tan linda como Brisa, realmente este es un desafio para seguir intercediendo..un abrazo amigo te kiero mucho

Lulu... dijo...

Muy cierto y muy atinado tus buenos deseos ... Pero lamentablemente eso no cambiará, aqui en Mexico estamos casi igual, y sin esperanza alguna de un cambio.
Duele en vdd por los niños , por los hijos que dejaremos en este mundo y con tan dificil camino por andar.
Bueno Gusmar, ojalá y que por lo menos no no falte salud y amor, lo demas poco a poco lo iremos consiguiendo.
Un beso gentil!

Patricia dijo...

Gracias Gusmar por compartir las palabras de Brisa (y gracias, Brisa, por expresar tu sentir de una forma tan preciosa). Al leerlo me quedé pensando que, lamentablemente, todas esas desigualdades y flagelos que tanto nos duelen también los vemos en paises donde las banderas políticas son otras (basta darse una vuelta por el norte argentino para darse cuenta). No puedo sino concluir que todo eso es, más allá del régimen político que impere, producto del egoismo y el pecado en el corazón del hombre. Por eso la libertad, la verdadera, no puede venir sino de la mano de Aquel que es la Verdad que nos hace libres. Mientras tanto, sólo nos queda hacer lo que esté en nuestras manos y esperar... ¡Maranatha! Un abrazo.

Gustavo J. Ontiveros dijo...

Me sumo, por la libertad.

Shalom

Gusmar Sosa dijo...

Saludos santiago.

Gusmar Sosa dijo...

Laura, Patty, Lulu, Patricia, Gustavo, Grcias por pasar, les invito a visitar el blog de Brisa si aun no lo han hecho.