viernes, 12 de septiembre de 2008

YO TAMBIÉN PUEDO SENTIRTE DIOS... (DEDICADO A MI HEROE)

-Papi cuéntame una historia…La del principito… ¡No, mejor la del Dragón!

Era una noche fría, llovía a cantaros, son de esas noches perfectas para mí, noches para escribir o descansar, el día agotador…Pero la voz de mi hijo quiebra mi alma, él consigue de mí lo que quiere con solo decirme “papi”.

Lo miré con picardía creyendo haber encontrado un atajo. Fijé mi mirada en sus ojos y con un tono de voz muy bajo le dije:

-Hijo, hoy no voy a contarte una historia… Hoy te diré un secreto…

-¡Me gustan los secretos papi!-Interrumpió emocionado.

-A mí también me gustan hijo… Presta atención… Cuando llueve es Dios que quiere hacerse sentir, quiere que le toques para que te des cuenta que siempre ha estado contigo, quieres que le sientas para que las dudas huyan de ti. ¿Entiendes?

-Sí, papi.

Sonreía como quien ha encontrado un tesoro después de navegar toda una vida buscándolo.

Apagué la luz y un trueno se dejó escuchar sin ninguna timidez.

-Papi, prende la luz- Me dijo antes que me diera tiempo de salir de la habitación.

-¿Sientes miedo?

Asintió de inmediato con su cabeza. Y pensé en lo valiente que es un niño para reconocer sin prejuicios sus miedos. Me senté a su lado y lo senté en mis piernas, luego le dije:

-Los antiguos griegos pensaban que si mirabas un punto de la mano con tu mano izquierda y depositabas allí tus miedos y luego los apuntabas con este dedo (tomé el índice de su mano derecha) los miedos desaparecían. (Tuve que resumir la historia por mi cansancio y por hacerla más sencilla para él)

Miró de inmediato la palma de su mano derecha y sonreí mientras lo vi tocando un punto de su mano con su índice.

-Papi, ya no le tengo miedo a los truenos.

“Problema resuelto”, pensé. Mientras reflexionaba brevemente en lo sencillo que es para un niño creer.
Antes si quiera de levantarme de la cama me dijo:

-Papi, quiero ir afuera un momento para tocar la lluvia.

Quise negarme, pero ya saben, pronunció las palabras mágicas.

Lo tomé en mis brazos y salimos al porche, extendió sus manos y la lluvia las mojó al instante.

Lo vi cerrar sus ojos y escuché que susurró:

-Gracias Dios, puedo sentirte Dios…

Mi corazón saltó, mis ojos se empaparon de lluvia, solo guardé silenció y abracé a mi hijo, una vez más lo hizo… Lo abracé más fuerte y cerré mis ojos mientras susurraba desde mi corazón:

-Gracias Dios yo también puedo sentirte.

14 comentarios:

Patricia dijo...

Simplemente hermoso...

Gusmar Sosa dijo...

gracias por la visita... Te espero de vuelta... saludos.

El Peregrino dijo...

No dejas de sorprenderme, brother.
Que hermosa relación, que bella enseñanza, que sencilla complejidad que escapa de los raciocinios humanos. Me has recordado que Dios quiere que seamos como niños.

Un abrazote :)

Celeste! dijo...

Ay yo no encuentro palabras pero también quería decirlo. Que me encantó el relato, así de simple, que quisiera ser una niña que no tuvo que crecer de golpe...que quizá por eso siendo niña no tengo la fe de los niños...
Un abrazo.

Guille dijo...

Ay, como necesitamos recuperar la inocencia infantil...

Gusmar Sosa dijo...

Brother peregrino, ojala nunca olvidemos que somos niños, yo lo olvidè una vez y me pesò, pero su amor me despertò de nuevo, y ahora vuelvo a jugar...

Gusmar Sosa dijo...

Hola Celeste, gracias por la visita, "creciò de golpe", creo que te entiendo, duele crecer muchas veces...

Gusmar Sosa dijo...

Asì es Guille, bendita inocencia....

franco dijo...

hola che como estas espero que bien yo aca recorriendo este exelente blog y deseandote la mejor de las suertes que sigas con el mismo trabajo y esfuerzo era eso nada mas ha y te espero en el mio chau suerte

NIRBEHT dijo...

NO IMAGINAS LA SUERTE QUE TIENE ESE BEBE DE TENERTE COMO PADRE, PARA MI SERIA UN PRIVILEGIO...NUNCA DEJES DE ESCRIBIR

Claudia Gonzalez Cañas dijo...

Porque cada vez que leo tus escritos, quedo pensando. Muy lindo y te felicito, tienes una bendición que tienes que formar con tu sabiduría.

Un Abrazo desde Santiago,

Claudia.

Gusmar Sosa dijo...

Hola Franco, pues voy saliendo hacia tu blogs para echarle un vistazo, gracias por pasar...

Gusmar Sosa dijo...

Gracias Nirbeht, muy apropiado por cierto el seudonimo, jajaja. Saludos.

Gusmar Sosa dijo...

Hola Claudia, pues sí es una gran bendición, solo que pido a Dios la sabiduría pues me falta mucho por aprender para poderle enseñar... Saludos...