martes, 8 de julio de 2008

HISTORIAS DE CISTERNAS,CUEVAS Y CARCELES (QUINTA PARTE).

Cuando alguien está en una cárcel sabiendo que es inocente, que ese no es su lugar, se tiene al menos un rayito de esperanza... Esperanza de que en algún momento alguien te defenderá, que de alguna manera u otra podrías salir mañana, que Dios más temprano que tarde movilizará uno de sus ángeles a tu favor... Sueñas, en algunos momentos, con que un día alguien abrirá tu celda acompañado del alguacil y te dirá "era cierto, eres inocente..." Y la verdad, no importa sino te retribuyen el tiempo de encierro, ser libre de nuevo es suficiente. Muchos te dirán "oye, debes reclamar una indemnización..." Pero que saben ellos, para uno que fue reo recuperar la libertad es suficiente.
Mientras transcurren los días detrás de los barrotes de una cárcel es grato creer que afuera el tiempo se ha detenido por tu ausencia, que todo lo tuyo permanece paralizado hasta tu regreso, que el mundo espera por ti. Quieres creer que tu esposa no envejece, tus hijos no crecen, que ella espera ansiosa a que toques la puerta para abrir y mostrarte su rostro iluminado por la alegría de tenerte de nuevo a su lado, para colgarse de tu cuello y besarte como tal vez nunca lo ha hecho, que tu hijo te ve y corre hacia ti, tu lo llevas a la altura de tus ojos y contemplas esa cara que tanto extrañaste y los escuchas decir las palabras mágicas "papá". Ese día ella te prepara tu cena favorita, tú eres sencillo, amas el aroma del hogar, las panquecas están frente a ti y puedes absorber aquel olor que en ese momento es el paraíso. También piensas en tus hermanos, ellos seguro harán una fiesta, te abrazarán, te mirarán sonriendo... Y abren paso para que puedas observar a tus padres caminando hacia ti, tu madre se lleva las manos al rostro, no puede creerlo, tu padre la abraza sin quitar su mirada de ti... Y en solo segundos tu estas unidos a ellos por medio de un abrazo que sabe a cielo. El barrio festejará contigo tu libertad. Y entonces te ves entrando en la iglesia, te inclinas de rodillas frente al altar, y lloras, pero no es de dolor, tus lágrimas son la única ofrenda que puedes dar a Dios como agradecimiento. Soñar, es lo único que te puede quedar en una cárcel, y a veces se torna difícil.
Hay muchas diferencias entre las cuevas y las cárceles. Tal vez no sean muy notables, pero alguien que ha estado en ambas puede saberlo. Quizá tú lo sabes. ¿Existe un orden para esto? Me refiero a estar en esos lugares, ¿Debes primero entrar a una cueva y luego a una cárcel, o primero a una cárcel y luego en una cueva?
No hay un patrón referente a cuevas y cárceles. Recordemos que esta institución es fundada, administrada por Dios, y si bien es cierto que es un Dios de orden, también es cierto que es un Dios personal. No es un Dios de patrones y fórmulas generales y mágicas, no es un Dios que ha lanzado leyes para que trabajen por sí solas e inconscientes. Es un Dios que ajusta sus recursos a cada uno de nosotros. Lo sé, lo sé... esto es inquietante y derriba muchos de nuestros argumentos, preferimos los esquemas por muchas razones, pero... Él es el Dios. Y no lo podemos encajonar en nuestros argumentos que en algún momento se vuelven absurdos.
Llega un momento en que estos valores cambian en nosotros, es decir, llegamos a odiar los patrones y esquemas y encontramos tranquilidad en el carácter sorpresivo de Dios, hasta deja de ser sorpresivo porque sencillamente infunde paz. Por supuesto, es necesario estar en la institución para lograrlo.
Me he desviado del tema, y por desviarme me he adelantado a un punto que tocaremos luego.
Muy bien, decía que hay diferencias entre cárceles y cuevas, diferencias en lo que son, en las razones que nos llevan a esos lugares, en la forma como percibimos nuestra estadía en cada uno de ellos y en el cambio que generan en nuestro ser.
De una forma muy general (pues esa es la intención de este post, es una introducción a la segunda fase de la serie, la cual estoy presentando de forma resumida) podría decir que a una cueva entras por decisión propia, es cierto que lo haces para esconderte, que desearías estar en otro lugar y no en una cueva, que no estarías allí a no ser por ciertas circunstancias, pero fue tu elección y puedes percibirla como un lugar de refugio y tu estadía como un tiempo de espera. Así que con el pasar del tiempo vas dándole cierto toque a tu cueva, las vas convirtiendo en un hogar, si, algo improvisado y un poco incomodo.
En cuanto a una cárcel no puede decirse lo mismo, no es un escondite, no podrías percibirlo como un refugio. Si te sientes "amenazado", o cometes un error que puede costarte la vida no dices "me esconderé en una cárcel, allí estaré seguro", no, para eso son las cuevas. Así que no estás en una cárcel por tu decisión, así que créeme, tal vez lo sepas, no podrías convertir una cárcel en tu hogar, ni siquiera uno improvisado e incomodo. No es un lugar de espera, no para ti. No le dices a tu compañero de celda "estoy aquí mientras todo mejora afuera", repito, para eso están las cuevas. Estás allí porque para muchos tu eres la amenaza, así te perciben ellos aun cuando tu piensas que no lo eres.
Pero déjame susurrarte algo al oído: "cuando estamos en una cárcel, aún pareciendo o siendo injusto, es porque realmente somos una amenaza"... Voy a explicarlo muy brevemente por ahora...
El rey Salomón se da cuenta de la habilidad de uno de sus súbditos, además escucha ciertos rumores de que cierto profeta le ha dado una palabra acerca de que reinará sobre algunas de las tribus de su nación. Salomón inicia una casería contra Jeroboam pues siente que es una amenaza contra su administración. Jeroboam huye lejos del rey, que a su criterio es desquiciado y celoso.
Y cuando Salomón muere el escenario se torna a su favor, tras la división del reino, y el sube al trono sobre las diez tribus tal como Dios lo prometió. Sin embargo, aun cuando cumplió su destino y propósito reinando sobre las diez tribus no se puede decir que fue de bendición, por el contrario, tras su muerte nació un proverbio que identifica los reyes más perversos en la historia de Israel de ellos se dice "y anduvo en el camino de Jeroboam, el que hizo pecar a Israel..." Por supuesto Salomón no lo persiguió pesando "lo mataré antes que haga pecar a la nación", Salomón fue movido por conveniencia, pero esa conveniencia fue utilizada por Dios para intentar transformar el corazón de Jeroboam.
Hay mucho que decir sobre esta historia y estos dos personajes, pero lo dejaré para luego. Basta decir por ahora que las cárceles son necesarias, si lo son. Al menos para quienes han sido escogidos por Dios para ser instrumentos... No artistas, aun cuando suben a un escenario, no mandatarios aun cuando sean reyes... Solo instrumentos... para actuar a favor de otros.

6 comentarios:

Brisa Nocturna. dijo...

Y cuando estas en alguno de los tres lugares,lo mas dificil es volver a creer.Sigo la serie amigo.Gracias por compartir.

Gusmar Sosa dijo...

Hola Beatriz, es cierto, eso es lo más dificil.

Patricia Fiorella dijo...

Gracias por darme este paralelo entre carcel y cueva. Si en la carcel te ubican porque eres para los demás una amenaza, tu bien lo dices:
Estás allí porque para muchos tu eres la amenaza

pero verlo desde ese otro punto de la amenaza, si amenaza y muy bueno el ejemplo que citas de la biblia.

Y si las cárceles son necesarias para estos preciosos instrumentos.

Un abrazo Gusmar

Gusmar Sosa dijo...

Gracias por el abrazp patty. Saludos

Monica dijo...

sigo esta serie! la verdad mucha razon en todo, ahora estoy trabajando en una de mis oficinas en buenos aires por lo que no puedo opinar bien, pero espero con ansias el proximo!

Monica dijo...

sigo esta serie! la verdad mucha razon en todo, ahora estoy trabajando en una de mis oficinas en buenos aires por lo que no puedo opinar bien, pero espero con ansias el proximo!