sábado, 12 de julio de 2008

CARTA ABIERTA A MI AMIGA BEATRIZ.

Tienes razón Beatriz, se me está haciendo difícil creer, a veces es difícil. Me siento incrédulo y no me gusta, no estoy cómodo.
Le he preguntado a Adán, lo encontré escondido detrás de los arbustos del Edén, me ha dicho que no podría caminar más al lado del Creador.
Encontré a Sara, detrás de una puerta escuchando a unos forasteros hablar con su marido. Me dijo riendo que a su edad no se tienen hijos, y menos si eres estéril. Cuando la dejé ella aun reía.
Luego vi a Raquel, fue una noche llena de estrellas, ella sentada en la arena, pude ver su rostro apagado, sus ojos llenos de incertidumbre, me senté a su lado y me dijo que esa misma noche, a tan solo algunos metros de distancia, Bilhá, su criada se acostaba con su marido, "es la única forma de darle descendencia, es que soy estéril", cuando acabó de hablar comenzó a llorar.
Jacob me dijo que moriría enlutado por la muerte de su hijo. "Si existiera la posibilidad de que..." intenté decírselo, pero su volvió su rostro a mi rogándome que no hiciera comentario.
Ante mi pregunta Job solo me dijo que esperaba la muerte, "es el único destino seguro" y luego en tono melancólico agregó "El hombre nacido de mujer, Corto de días, y hastiado de sinsabores, Sale como una flor y es cortado, Y huye como la sombra y no permanece".
En los campos de Israel un hombre cosechaba sus frutos con gran apuro, me dijo que nada cambiaría, que lo importante es sobrevivir, se disculpó por no poder seguir la charla "los madianitas se aproximan" dijo alarmado.
Sansón repetía una y otra vez que el Espíritu de Jehová lo había dejado y que no volvería.
Moisés me dijo que no existía la más remota posibilidad, "por mi parte moriré siendo un eterno forastero", dijo lamentándose. Quise quedarme con él, pero no aceptó mi compañía, "busca donde ser un forastero", ahora bromeaba.
En una deprimente cueva de Adulam encontré a David, me dijo que Dios no se molestaría en darle el trono a un fugitivo rodeado de perdedores. Me quedé algunos días con ellos, creí haber encontrado mi lugar.
Jeremías no se molestó en prestarme atención, solo se quejaba, decía que moriría en una cárcel mientras su pueblo sufría el cautiverio.
Encontré a Pedro lavando sus redes, apenas me miró sin decir nada. Fue suficiente, "debo lavar las mías", pensé.
El Bautista no me respondió, en cambió me preguntó si yo creía que aquel era el Cristo... Su rostro reflejaba una miserable desesperación, le dije que sí, que seguro lo era. Tan pronto seguí caminando me hice la misma pregunta.
Estuve en Betanía, visité a Marta y María. La casa estaba llena de gente, Lázaro ya había muerto, Marta decía que ya no había esperanza, que le vería en la resurrección de los muertos, miré la piedra que tapaba la tumba y pensé que tal vez tenía razón.
Beatriz, me acerqué a la cruz la multitud decía que ese hombre no era ningún hijo de Dios, miré a la cruz y lo escuché reclamándole al padre su abandono. Fue suficiente, no quise mirar más, me alejé.
Caminé dos cuadras con dos extraños que iban a una aldea a las afueras de Jerusalén, creo que Emaús era el nombre de la aldea. Ellos estaban tan confundidos como yo.
Tomás me dijo que no volvería a creer, dijo algo sobre unas heridas, no presté mucha atención a sus palabras.
Me acerqué a una sinagoga, y en la entrada un cojo me dijo que adentro no habían respuestas, "solo estoy aquí por unas monedas". Yo le di una, y abrí paso a dos hombres que venían detrás de mí, no entré a la sinagoga, allí no encontraría respuestas, tampoco miré atrás para ver si aquellos dos le darían limosna al cojo, supongo que sí, tenían aspecto de piadosos.
Beatriz, yo busco respuestas. No sé por qué todavía pregunto. Debe ser porque tantas inquietudes me queman el corazón. A veces me da miedo encontrar las respuestas.
¿Mi incredulidad impedirá un nuevo amanecer para mí?
¿Será tropiezo para que Dios actúe?
¿No seré lo que soñé porque dudo?
¿Detiene la duda el obrar de Dios?
Son tantas preguntas.
Creo que alguna vez supe las respuestas, no estoy seguro Beatriz, pero hoy lo dudo.
Lo peor es que no me gusta dudar. Sé que se mira con prejuicios al que duda.
Pero hoy entiendo que uno no decide dudar, que a veces se duda sin querer hacerlo, que a veces ni siquiera es fácil dudar, tampoco creer. Que esos hombres y mujeres que encerramos en la galería de hombres de fe, se llamaron a sí mismos incrédulos.
O dime Beatriz, ¿Será que solo intento justificar mi incredulidad?

8 comentarios:

Claudia Lama dijo...

Gusmar, no tengo palabras, estoy todavía inmersa en la atmósfera de las tuyas. ¡Que recorrido del alma y sus conflictos identificada en tantas historias con nombre y rostro! Lo que yo veo es que a la Escritura nunca le dio miedo nuestra humanidad. Yo creo que incluso en la duda hay un propósito. La duda, quizá, podemos verla como un camino y no precisamente uno que aleja de Dios. La duda tiene matices y en ese dolor, esa incomodidad y esa inquietud que imprime en el alma hay quizá rumores de purificación.

No sé...

Abrazos

Gusmar Sosa dijo...

wow!!! veo que alguien me entiende!!!!! Gracias Claudia, tus palabras son muy importantes... Saludos y abrazos recibidos.

Brisa Nocturna. dijo...

Gusmar,amigo...no se que decir,tu lo has dicho todo.Me identifico completamente con lo que escribes,gracias por tu sinceridad y por tomar en cuenta lo que escribo,esta carta tuya me ha impresionado,gracias.Yo tambien se de las dudas,pero sin duda no hubiera fe,tambien crei saber las respuestas,pero ahora no se,y como dice Claudia,puede que haiga rumores de purificacion en todo esto...ahh..y tambien se que se mira con prejuicio y con mucho al que duda.Tus preguntas son mias tambien,gracias por exteriorizar lo que quizas muchos teman hacer.

Sigamos adelante.

Gusmar Sosa dijo...

A veces los rumores son esperanzadores verdad????
Sabes estos rumores vienen del mismo corazòn de Dios. Del corazòn de su palabra. Solo que a veces escuchamos como rumor lo que Dios està afirmando como un "sì solo sì".
Yo temì antes ser sincero y honesto, ser humano y dèbil, fue en ese tiempo en el que quines me rodeaban me obligaban a ser solo apariencia, ahora Dios ha sido bueno rodeandome de personas suficientemente humildes como para aceptar lo que son y no son, yo solo intento seguir tan preciado ejemplo.Saludos.

Keila dijo...

Precisamente he estado pensando mucho en la duda. Escuché de labios de un hombre estudiado que la duda es la mayoría de los casos, emocional. Así que supongo que si no dudáramos, no seríamos humanos. Y que sin duda, no habría fe, ¿o sí? Es decir, si no hubiera dudas, ¿dónde entra el paso de fe? Muy interesante...

izando velas dijo...

Hubo un hombre a quien Jesús dijo: al que cree todo le es posible. Y el hombre contestó: creo, ayuda mi incredulidad.
A veces nos sentimos avergonzados por nuestras dudas, y esa verguenza nos lleva a escondernos como Adan, pero lo que va a quitarlas es ir directo a Cristo y decirselo: Señor creo, pero ayuda mi incredulidad, porque dudo.
Al leer tu articulo, me hacia pensar cómo acabo cada una de esas historias, y hay dos que me llegan mas quiza porque les tengo especial aprecio, Job y Jeremias. Me encanta Job porque le dice unas cosas a Dios que a algunos predicadores les parece irrespetuosas, a mi me parecen la mas profunda de las confianzas. Y Jeremias igual. Donde voy es que fueron hombres que desparramaron su corazon delante de Dios. Señor, esto es lo que hay, ni mas ni menos, si no esto, tal cual. Señor, hay dudas, pero creo en ti, ayuda mi incredulidad.
De verdad que te entiendo, pero Dios te entiende mejor, y lo va a usar para bien en tu vida, seguro, porque te ama.
saludos,
raquel

Gusmar Sosa dijo...

Cierto Keila, Dios es Sabio y lo ha manifestado entre tantas cosas al permitir en nosotros emociones que nos arrinconan màs a Èl. Saludos.

Gusmar Sosa dijo...

Hola Raquel, un gusto tenerte por acà y gracias por tu reflexiòn. Tienes razòn con Dios podemos ser honestos, Èl no tiene prejuicios, Èl entiende.