sábado, 16 de agosto de 2008

ÉL ES...

Este post quiero dedicarlo a mi madre, ella me guío a los brazos del Camino y me motivó a conocerlo más llá de los límites impuestos por la religión en aquellos años.
Abrí mi Biblia con ganas de leer una historia sorprendente. Pensé en la historia de la toma de Jericó. Así que emprendí la lectura.

Mientra leía vino a mi mente un pasaje conocido "Yo Soy El Camino" eran las palabras que sonaban en mi mente. "Lo he leído miles de veces", pensé. La verdad es un pasaje que memoricé en mi niñez, que he estudiado una y otra vez, en el cual he basado algunos "sermones" y he escuchado cientos. Así que proseguí mi lectura sin hacer caso a aquellas palabras.

"Yo Soy El Camino", se repetía en mi mente. Convencido de que no dejaría de escuchar aquellas palabras decidi hacer un alto en las siete vueltas a Jericó y me trasladé a Juan 14. Mi intención era leer ese capítulo rapidamente, solo para callar aquel sonido en mi mente. Sin embargo, no puede hacerlo de esa forma.

Escuché a Tomás expresar su confusión, "¿Cómo, pues, podemos saber el camino?", pregunta. Y en ese momento observé a Jesús, rodeado de sus discípulos. Es un joven de 33 años aproximadamente. Vi sus ojos justo antes de responder a la pregunta de este Tomás.

Él hace una pausa, y mira al cielo. Suspira. Ve a su alrededor, los rostros de sus discípulos, la mujer a lo lejos con un cántaro que se dirije a algún pozo, más allá un pastor que guía su rebaño de ovejas... Mira la tierra, la arena sobre la cual reposan sus pies, y otra vez el cielo, ese cielo que conoce como la palma de sus manos. Quienes le rodean creen conocerlo, pero no pueden notar lo que esconden sus ojos. Él permanece callado solo unos segundos y tal vez nadie lo nota, pues ya estan acostumbrados a esos breves silencios en sus discursos, piensan que tiene que ver con su estilo. Pero aquellos segundos de silencio son una eternidad en su corazón y sus ojos revelan cierto nerviosismo, nerviosismo que no esconde pero que por alguna razon quienes le rodean no logran notar.

Lo sé, Él es Jesús. ¿qué podría causarle nervios al mismo Dios que se hizo hombre? Pues eso es suficiente: es Dios echo hombre. Él sabe que todos los hombres buscan el camino. Él sabe que lo busca el pobre y el rico, el niño y el adulto, aun el anciano lo busca; el ladrón y el que practica alguna profesión buscan el camino; el religioso y el ateo también. Lo sabe. Y Él está a punto de revele}ar el camino, solo pensar en ello le causa nervios. Sería más fácil si solo fuera Dios ó solo fuera hombre. Pero Él es Dios que se hizo hombre, y Él es el camino. No es un guía en el camino, no es una señal en el camino; Él es. No será quien abra el camino, no es el que dejará las huellas en el camino; Él es. Y en ese momento no es nada placentero pensar en ello.

En los próximos segundos, en la próxima eternidad de su corazón, revelará el camino y no tiene la intención de presumir. no sonará altivo, su tono no será de orgullo. Su voz tal vez se quiebre, pero nadie lo notará. Sus ojos dejarán de brillar por otros segundos, pero nadie estará mirando sus ojos.

Es que Él y solo Él sabe lo que significa ser el camino. Ese es el detalle. Pues su razón de ser está intimamente ligada a ka cruz. Y si alguien conoce la agonía de la cruz: Él es. Él tiene imagenes en su memoria de tantos hombres que en la historias de las cruces han gemido a través de los siglos. Él ha escuchado las voces quebrantadas por el dolor pidiendo misericordia, dolor que ha hecho al más duro de corazón rendirse ante la idea de la existencia de Dios para encontrar alivio al sufrimiento. Voces de quienes clamaron para que la muerte llegará rapido y los abrazara en la cruz. De cruces sabe Él, y a veces es mejor no saber, sobre todo, cuando eres el camino. Pero si a alguien se le hace inevitalbe saber es a quien es Dios y hombre a la vez y... Él es. Él ha escuchado el clamor de madres pidiendo misericordia por el hijo que está colgado en el madero, aun cuando han sido malos hijos. Y piensa en su madre, en María. En los clamores que gritará desde su corazón al ver a su hijo colgado en el madero, en el dolor de esta mujer que Él mismo ha elegido como madre.

La pausa llega a su fin... "Yo Soy el Camino" escuchan sus seguidores fascinados aunque sin entender.

"...Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí". He leído yo tantas veces sin entender verdaderamente. Pero hoy, hoy entiendo un poco más. Y meto mis manos en los bolsillos de mi pantalon, y guardo silencio mientras medito en tan... tan hermosas y escalofriantes palabras. Y sigo viendo sus ojos, sin poder evitar sentir verguenza pues muchas veces me he jactado de conocer el camino, de estar en el camino. Muchas veces he sido arrogante y he considerado a otros ignorantes. Veo las fachadas de congregaciones que muestran sus nombres como "Camino al Cielo", que más que predicar que Él Es sugieren que solo dentro de sus templos puedes llegar al cielo, al Padre, aun cuando sus reglas hieren el alma de tantos. Pienso en las incontables organizaciones eclesiasticas que cuestionan a quienes caminan fuera de ellas, en los líderes que exigen una absurda sujeción y condenan a quienes no comparten sus criterios y sigo escuchando, esta vez en mi corazón, aquellas palabras "Yo Soy El Camino". Y sospecho que en aquel silencio de Él también observó las imagenes de estas fachadas, las dilosofías de estas organizaciones y éstos líderes, y también mi arrogancia y mala actitud, y no puedo evitar pensar que todo esto aumentaba su agonía al pensar en la cruz.

Y sigo escuchando aquellas palabras, pido perdón por haber tenido la intención de leerlas rapidamente. Entonces logro comprender las palabras que hace seis años un maestro me dijo: "Todos en algún momento, y algunos por siempre, jugamos a los pies de la cruz, encarnando el papel de aquellos soldados que echaban suerte por la túnica de Jesús".

Tal vez un día publique un post al respecto, pero hoy no dejo de pensar que mientras Él consumaba el sacrificio por ser el camino yo jugaba a los pies de la cruz. Hoy solo quiero decir: Gracias Jesús por ser tu el unico camino.

9 comentarios:

Guille dijo...

Si no te molesta me sumo al agradecimiento :) gracias Señor!!!

Brisa Nocturna. dijo...

Maravilloso escrito Gusmar,ojala y un dia todas estas reflexiones salgan en un libro.

Me hiciste recordar un fragmento de Beth Moore que cite hace tiempo en el blog,trataba del mismo tema.El no es un camino, es el camino, no una verdad, es la verdad.

Muchos saludos y espero que estes bien.

Gusmar Sosa dijo...

No te preocupes bro, creo que muchos hemos debido vivir verdaderamente agradecido, yo sé que entiendes a que me refiero, saludos

Gusmar Sosa dijo...

Hola Beatriz, Gracias, ahora que lo mencionas creo que leí el artículo que publicastes. Saludos amiga.

Keila dijo...

Amén, Gusmar. Y no huyas de los memes, je, je. ¡Saludos!

Claudia Gonzalez Cañas dijo...

Hola Gusmar, gracias por pasar por mi humilde blog, jajaja. Lindo detalle el dedicar tu post a tu madre y muy cierto lo que dices: Él es camino, ese camino que nos llevará a DIOS.

Saludos.

Claudia

Guille dijo...

Por supuesto :) Saludos!

Gusmar Sosa dijo...

jajajaja. Mira que ya hice un meme hace un mes y algo, creo que es suficiente por esta vida,jajajajaja.Saludos Keila

Gusmar Sosa dijo...

Hola Claudia, bienvenida, y fue un placer pasar por tu blogs, lo conocì a raìz de un comentario tuyo en uno de los blogs que visito. Saludos.