lunes, 14 de abril de 2008

NO SE TRATA DE MI.

Hace algunas semanas atrás, viajé al Estado Yaracuy. Visité a mi abuelo. Subí en un jeep el cerro Quebrada Honda y al llegar a casa de abuelo me sorprendieron los cambios en la fachada y en el interior de la casa.
Estuve cuatro días con mi abuelo. Y en esos cuatro días pude recorrer algunas hectáreas en la que ha sembrado café. La segunda mañana abuelo decidió caminar conmigo.
-¿Ves la quebrada allá abajo? Me preguntó mientras caminábamos. -Allí a la orilla coloqué un vivero la semana pasada.
Le pregunté por los cambios que encontré en la casa y me explicó que en estos últimos meses ha estado invirtiendo en ella para ampliarla. Que además ha aumentado la siembra de café. Y ha presentado algunos proyectos al gobierno nacional a través de los organismos competentes a fin de obtener algunos créditos para seguir trabajando la tierra.
No pude ocultar mi asombro. ¡Abuelo tiene 89 años y tiene una profunda preocupación por el futuro!
Durante esos días reflexioné mucho en esto. ¡Cuántas veces he llegado a entregar mi voluntad al presente pensando que todo ha terminado!, ¡Cuántas veces mi actitud ha sido pasiva ante las dificultades de la vida! Y me pregunto ¿qué puede motivar a un anciano de 89 años a seguir pensando en el futuro?
"Vamos abuelo, ya has pasado mucho trabajo, ¿por qué no te quedas en casa todos los días?, ¿por qué no te sientas en una mecedora a contemplar los atardeceres? Vamos, descansa abuelo, ya has trabajado demasiado".
Y entonces veo la historia, hace siglos...Y digo...
"Caleb ya estas en tus 85 años, ¿cómo vas a reclamar una tierra habitada por los hijos de Anac, los mejores guerreros de tu época?
- Pero es que Jehová me la prometió, hace 45 años atrás me la prometió.
"Entiendo Caleb que él la haya prometido, sin embargo, ya estás anciano, no eres el mismo muchacho que hace 45 años visitó aquella tierra como espía".
- OH no, te equivocas... cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza. Hijo, mi fuerza no proviene de mi edad, sino de mi esperanza. Hijo, no se trata de mí, Quiriat-arba es la tierra que Él me ha prometido. Y no será para mí, pero yo la he de conquistar.
"Y tenías razón anciano, hoy Quiriat-Arba, la tierra que conquistaste es Hebrón. Hoy es una ciudad de refugio. Quienes cometen un crimen accidentalmente pueden correr a Hebrón, allí no podrán ser tocados, allí serán redimidos".
Y hoy te entiendo abuelo, pues no piensas en ti, a tus 89 años abes que dejas 13 hijos y un montón de nietos, y en tu ausencia quieres dejarnos un beneficio. Y hoy abuelo, me has dado la mayor de las lecciones que he podido recibir... Y no me detendré, y no seré más pasivo, pues mi quietud ha de privar de beneficios a quienes me rodean. No se trata de mí, se trata de quienes pueden ser afectados positivamente a través de mí. No solo mis actos traen consecuencias, tambié mi pasividad, así que desde hoy pensaré antes de rendirme.

4 comentarios:

Jenny dijo...

Estupendo post Gusmar!

Los abuelos son un gran tesoro cerca de nosotros, si pudieramos estar mas atentos recibiriamos perlas cada dia de ellos. Tremendo ejemplo de que "no se trata de nosotros, se trata de quienes pueden ser afectados positivamente a través de mí".
Saludos!!!

Jenny dijo...

Otra cosa! ya te añadi a mi blogroll solo que no apareces, pienso que es porque no pones fecha a tus posts, solo queria que lo supieras.

Claudia Lama A. dijo...

Muy bueno Gusmar, escribes desde un ángulo lleno de esperanza. Bendiciones.

Gusmar Sosa dijo...

Hola Jenny, gracias por el links, y bueno ojala y al ser abuelo pueda ser tan sabio como los nuestro. Ey Claudia, pues sí, porque la esperanza es lo que nos mantiene en pie. Que bueno tenerte por acá!!! Saludos.