lunes, 21 de abril de 2008

EL BESO FRÍO DE MI TRAICIÓN.

Hace unos días Isa, quien posee un hermoso MANANTIAL DE AGUAS, me pidio una frase para la mujer. Entonces, miré a mi hermosa esposa, pensé en lo que ella a significado para mí, y nació la frase que puedes ver en el post de Isa. Pero allí no murió el efecto, pues luego nacían una tras otras frases que desnudaban lo que Ella es para mí, y nació un post al que titulé LES HABLARÉ DE ELLA.

Así mismo el 18 de este mes visité el blogs de Keila Ochoa y allí encontré un post que me confrontó, ella lo tituló NUESTROS SECRETOS. Pensé en mis faltas, en aquellos secretos que hablan contra mí ante Dios, pero que su buen amor a perdonado, y así nace el siguiente post:


¿Sabes mi buen Señor?

Quizá nunca pueda sentir el dolor que que produjeron en tí aquellos clavos que traspasaron tus benditas manos y hermosos pies.

Jamás sentiré la agonía causada por la corona que sin piedad fue puesta en tu cabeza.

No me sentiré maldito por yacer colgado en una cruz frente a mi madre y mis amigos.

La burla de quienes retaron tu divinidad no la sentiré jamás.

Pero hoy, mi Señor, he sentido el frío de aquel beso que recibió tu mejilla, aquel beso que quisiste no recibir.

Al igual que tu siempre lo he sabido. Siempre habrá alguien que traicionará. Conciente o incocientemente, por intereses personales o no. Es cierto, no todos, pero alguien traicionará. Y aunque creí estar preparado para la hipocrita actitud de la traición Hoy no puedo detener mis lágrimas. No puedo ignorar mi dolor. Y hoy este dolor me hace pensar en tu dolor una vez más.

No en el madero o en la burla, no en la sed ni en las palabras hirientes. Sino en el frío que tocó tus mejillas y llegó a tu corazón, ese frío que por momentos detuvo tus latidos, el que te hizo contemplar aquel rostro traidor con dolor.

Pienso en ello y digo ¿Cómo es que yo he tenido el valor de inyectar en tu corazón ese frío con mis propios labios? ¿Cómo he podido ser Judas? ¿De dónde sale tan miserable valor? ¿Cómo es que he podido olvidar el dulce toque de tus manos y las dulces palabras que tus labios han susurrado a mi oído?

¡Oh sí! He sido un hipocrita traidor muchas veces. Odio la mentira, ella me ha causado tanto daño, y aun así muchas veces mis actitudes te han mentido. Te he dado la espalda cuando lo más logico es correr a ti. ¿Cómo puedo tener el valor de exigir castigo contra quien sus mentiras me han dañado? ¿Contra quien me ha dado la espalda cuando esperé una mano?

No mi Señor, hoy solo me acerco a tí, y con este mi dolor mi Señor solo pido una vez más tu perdón. Quisiera decirte que no sentirás más el frío de mi beso en tu mejilla. Pido que fortalezcas mi alma y corazón, que guardes mi mente y emociones. Que no permitas que el beso frío de la traición detenga por siempre mis latidos. Pues como tú tuviste la fuerza para mantener tu corazón latiendo, así mi Señor, quiero hacerlo yo.

6 comentarios:

Brisa Nocturna. dijo...

Muy lindo escrito Gusmar.Todos de una manera u otra traicionamos a Jesus.Sigue escribiendo.

Gusmar Sosa dijo...

hOLA BRISA, YA TENÍA RATO QUE NO T VEÍA POR ACÁ, IMAGINO QUE DESCANSABAS. CUIDATE.

Keila dijo...

A veces es fácil leer los Evangelios y juzgar a Pedro, cuando negó al Señor, o a Judas, cuando le besó, pero luego nos vemos en el espejo y... ¡gran sorpresa! Pero mientras sigamos siendo sensibles a nuestros errores, hay esperanza.

Gusmar Sosa dijo...

Así mismo es. De hecho Pedro y Judas nos muestran dos caminos distintos después de la traición, el primero nos lleva a Jesús nuevamente, el otro nos lleva a la soga.

Isa dijo...

¡Qué precioso Gusmar!, me encantó tu poesía.Vaya que si tienes alma de poeta, y más expresando nuestras actitudes que tenemos para con nuestro amado Salvador que las has descrito tan acertadamente.
Bendiciones!

Gusmar Sosa dijo...

Hola Isa, que bueno que te haya gustado,aprecio tu comentario. Es que a veces siento la carga de mis errores ante Él y es dificil callarlas.