Tu sospecha es cierta: No me he perdido en la selva.
Aunque te cuento, quisiera tener el valor para hacerlo. No te asombres… Sé que conoces mis locuras, y sabes, tal vez el origen de ellas… Pero es así. Se necesita valor para perderse. Y si algo no me ha alcanzado hasta ahora es el valor. Pero no pongas esa cara ni sientas algo tan parecido a la lastima. Estoy trabajando en ello: en el valor.
Es que he soñado con que puedo perderme, y el sueño fue tan grato que aun tengo ese sabor en el alma. El sabor de la ausencia de los prejuicios que aun someten mi voluntad, el sabor de la felicidad de entregarse a los presagios que destellan en el alma por solo segundos y que prometen futuros inciertos, seguros pero inciertos. ¿Lo entiendes? Sinceramente espero que no, pues si así fuera entonces tampoco te alcanza el valor.
No es la selva lo que me asusta, ya he estado en ella. Y es cierto que todo puede salir de control y que arriesgas incluso lo que no debes, pero no me asusta la selva, me asusto yo. Puedes empezar a sonreír, aunque por hoy no te hablaré más de “yo”, mejor sigue sonriendo.
Fueron buenos estos días, pudieron ser mejores, pero fueron buenos. Y prometo darte detalles… Te hablaré de mis días en la selva, de mi deseo de volver, tal vez te sorprenda un día de estos y leas que finalmente me perdí en ella. Te hablaré lo que he visto en estos días, de las historias que he cazado, de los ojos que he mirado, incluso de unos que me miraron y aun tocan mi alma… Todo a su tiempo, solo quiero decirte hoy que aquí estoy, que seguiré escribiendo… Que seguiré caminando… Que sigo creyendo que la vida no es corta, y que no pienso seguir perdiendo tiempo… Espero sigas pasando por aquí.
Aunque te cuento, quisiera tener el valor para hacerlo. No te asombres… Sé que conoces mis locuras, y sabes, tal vez el origen de ellas… Pero es así. Se necesita valor para perderse. Y si algo no me ha alcanzado hasta ahora es el valor. Pero no pongas esa cara ni sientas algo tan parecido a la lastima. Estoy trabajando en ello: en el valor.
Es que he soñado con que puedo perderme, y el sueño fue tan grato que aun tengo ese sabor en el alma. El sabor de la ausencia de los prejuicios que aun someten mi voluntad, el sabor de la felicidad de entregarse a los presagios que destellan en el alma por solo segundos y que prometen futuros inciertos, seguros pero inciertos. ¿Lo entiendes? Sinceramente espero que no, pues si así fuera entonces tampoco te alcanza el valor.
No es la selva lo que me asusta, ya he estado en ella. Y es cierto que todo puede salir de control y que arriesgas incluso lo que no debes, pero no me asusta la selva, me asusto yo. Puedes empezar a sonreír, aunque por hoy no te hablaré más de “yo”, mejor sigue sonriendo.
Fueron buenos estos días, pudieron ser mejores, pero fueron buenos. Y prometo darte detalles… Te hablaré de mis días en la selva, de mi deseo de volver, tal vez te sorprenda un día de estos y leas que finalmente me perdí en ella. Te hablaré lo que he visto en estos días, de las historias que he cazado, de los ojos que he mirado, incluso de unos que me miraron y aun tocan mi alma… Todo a su tiempo, solo quiero decirte hoy que aquí estoy, que seguiré escribiendo… Que seguiré caminando… Que sigo creyendo que la vida no es corta, y que no pienso seguir perdiendo tiempo… Espero sigas pasando por aquí.
20 comentarios:
Y yo esperaré las historias de la selva =)
Hola Keila!!!!
Y te asegurò que prontico empiezo a contarlas, no me caben en el alma, se me salen por los dedos!!jejeje.
Un abrazo.
Me alegro mucho de que no te hayas perdido en la selva, porque si te perdieras ya no podría disfrutar de tus textos..
Un beso muy cálido
Que bueno que estés de nuevo por aquí, Gusmar. Espero leer pronto esas historias :)
Si te entiendo, y no importa que no me alcance el valor.
Eres afortunado de poder tener una selva a la cual huir,a muchos nos toca "la selva de concreto" dia a dia.
Un abrazo mi amigo, esperaremos esas historias.
solo puedo sentir gusto si te pierdes en la selva cuando sepa que seré tu chita.......... de resto te prefiero en el concreto, y en la profundidad de las efímeras historias que blogueamos,
escribe... siempre te leerán
¡Qué bueno que no te perdiste estimado escritor, porque ¿quién nos contaría sus aventuras en la selva? ¡las esperamos!
Saludos.
Hola Sirena linda, te prometo que si un dìa tengo el valor de perderme las historias se elevarìan al cuadrado! jajaa. Saludos.
Hola Patricia, gracias por pasar, seguro, me pongo al dìa por acà y comienzo a redactar las historias cazadas. Un abrazo.
Brisa, gracias, y yo sè que me entiendes. Un dìa seguro tu isla estarà disponible para tus escapadas. Te cuidas.
Hola Anonima, pues no te aseguro que seràs mi chita (jajajja). Saludos.
Isa, mi madre cybernetica (jajaj) Gracias por su visita!
Seguramente estés más cerca de la puerta del valor de lo que te piensas... :)
Me he quedado con 'una' cara, no sé si era 'esa'... jeje
Por si acaso, me quedo sonriendo.
Espero tus noticias!
Hola Febe!!!
Tal vez lo sea!
Y espero estar cerca, pues he empezado a buscarla.
Sonreímos...
Ya entraremos en contacto.
¡Brother! pues sí que me interesa, y mucho, saber que no te perdiste en la selva, pero no sé que es mejor, si perderte en la selva o "encontrarte" en ella, je, je...
Mientras cruzas esa puerta del valor que no anda tan lejos, seguiré acompañándote en esta cercana lejanía.
Un fuerte abrazo de bienvenida, amigo
he soñado con que puedo perderme
Destaco esa frase especialmente de un texto de una lírica asombrosa.
Mi amigo peregrino!!!
Gusto verle por acà y gracias por la compañìa.
Fermìn, gracias por pasar!
Hola camarada.
Que bueno que no te perdiste en la selva y que encontraste el camino, eso hace que ya la conoces y sabes que puedes volver a salir nuevamente.
Saludos
Muy cierto Varo, un gusto tenerte por acà
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