martes, 4 de noviembre de 2008

LOS OJOS DE UN LOBO...

Anoche vi un lobo caminando por las montañas de Yaracuy. Su caminar pausado, desesperadamente pausado… Como calculando cada paso, pero en realidad, solo estaba cansado y, al parecer, un poco asustado…

Aun, cansado y tal vez asustado se negaba a detenerse. Lucía anciano, eran sus ojos, sí, en sus ojos se veía la vejez de su alma. A simple vista sus ojos destellaban ira y ferocidad, pero me bastó detenerme solo unos segundos y observarlo directamente a los ojos y se desnudaba la vejez de su alma.

… Silencioso… Agotado… Solitario… Lastimado…

Caminaba sediento, sin embargo, evitaba el río de quebrada honda, que cruza las montañas de Yaracuy. Pero lo supe, otra vez al ver sus ojos lo supe, no eran las aguas de río las que evitaba, era el reflejo que proyecta el río, no su propio reflejo.

¿Qué puede asustar a un anciano lobo que ha librado grandes batallas?

Seguí observando al lobo y me di cuenta que en su caminar evitaba los senderos delimitados entre los árboles, como si tales caminos fueran demasiados seguros para él. Pero la verdad, es que este lobo prefería estar bajo la sombra de los árboles…

¿De qué se esconde un lobo?

Caminaba sin detenerse, pero no pudo evitarlo…

De repente se vio en la cima de una montaña, donde nace aquel río… Donde no hay árboles debajo de los cuales esconderse…

Y frente a él, y reflejada en el río, estaba ella… La luna… Una hermosa luna llena…

Lo vi como temblar por un momento… Intentó retroceder, pero en cambio soltó aterradores aullidos… Sentí temor por un momento, creí necesario alejarme un poco. Pero miré una vez más sus ojos. Y vi de nuevo a través de ellos, aullaba de miedo, miedo a la luna, de quien se escondía mientras caminaba. Pensé que es estúpido que un animal tan feroz y temible tiemble ante la presencia de la luna… Allí desperté.

Al despertar tenía en mi mente la imagen de sus ojos, como si aun estuviera frente a mí. Miré el reloj y eran las tres de la madrugada… Luego vi la ventana y supuse que la luna estaba detrás de ella, temblé por un momento y retrocedí en mi cama…

11 comentarios:

Keila dijo...

¡Lobos! En mi blog he comentado que no me gustan, precisamente por esa ira y ferocidad, pues aún en la vejez, uno debe tener cuidado. Pero lo bueno es que despertaste =) Y que la luna estaba allí.

Gusmar Sosa dijo...

Hola Keila, cierto... Son de cuidar. Saudos, gracias por pasar!

Brisa Nocturna. dijo...

No me gustan los lobos. No se si leiste lo que escribio Keila una vez,estremecedor.
Lo mejor de tu sueño fue la luna verdad?.
Muchos saludos desde aca.

Gusmar Sosa dijo...

Hola Beatriz, si lo mejor fue la luna... Saludos.

CalidaSirena dijo...

Como para no despertarse exaltado, menudo susto encontrarse un lobo...
La luna es la que siempre nos protege y nos acuna en la noche..
Besos muy cálidos

Gusmar Sosa dijo...

Gracias Linda sirena, en este preciso y exacto momento acabo de dejarte un comentario en tu blog, de hecho apenas presioné enter y recibí el aviso de tu comentario, Saludos. Te cuidas sirena encantadora...

Lulu... dijo...

Hola Gusmar!!
Creo que tanto en los animales, como en las personas.. Nos creamos un temor, o un algo que nos hace mas fuertes segun sea como nos haya tratado la vida y como deseamos retomarla.
El lobo tal vez por su soledda tenia miedo, y al estar agotado,y lastimado, se sentia vulnerable ante las adversidades.
Muy buena entrada deja mucho a la imaginacion ...
Un beso

Gusmar Sosa dijo...

Hola lulpu gracias por pasar, siempre leyendo con mucha atención!

Claudia Gonzalez Cañas dijo...

Ha sido como una enseñanza, lo que viste, tu post me hizo pensar en cuántas personas poderosas, temibles, con fuerza, poder y dinero, en su joven vida, orgullosos han llegado a su vejez solos y temerosos por todo, pidiendo con su mirada un perdón dificil de entender.

Saludos Gusmar.

Claudia

Claudia Gonzalez Cañas dijo...

Poderosos como un lobo.

Gusmar Sosa dijo...

Hola Claudia, siempre he dicho que me gusta más como interpretas mis post a como los escribo. Saludos.