viernes, 23 de mayo de 2008

UN LUGAR PARA DEBILES.

Quiero dedicar este post a mi padre, a quien también debo llamar mi pastor y mi amigo. Cada vez que escribo algún artículo o subo a un púlpito para enseñar intento contar las historias con la misma pasión que he visto en él.


Nunca sospechó que era su día. No había forma de saberlo. Alguna vez soñó que algo así sucedería, eso fue hace ya muchos años. En aquel tiempo pensaba que si llegaba a recuperar su vista lo primero que observaría sin duda alguna sería el cielo en el atardecer, cuando las nubes se visten de oro, de niño aquellas nubes dibujaban figuras para él. Pero ya no es un buen momento para soñar, ni siquiera es un buen momento.

Ahora soñar es un ejercicio doloroso. El prejuicio de la gente suele asesinar los sueños. Él se ha convertido en objeto de burlas, para el pueblo él era un vivo ejemplo del juicio divino.

Su rutina sentarse junto al camino y esperar que quienes pasaban dejaran caer sus limosnas, limosnas con las que pretendían cubrirse de piedad, pero que en realidad desnudaban la arrogancia de ellos.

- ¿Lo ves?, esto es lo que pasa cuando quebrantas la ley.

Explicaban los padres a sus hijos señalando al pobre hombre ciego junto al camino.

Y él escuchaba cada palabra, es cierto, era ciego, pero no sordo. Al principio las palabras dolían, pronto el dolor era tan grande que ya las palabras parecían no causar ningún efecto negativo en él.

Con el tiempo se convenció de ello.Seguro Dios era un ser severo, iracundo, dispuesto a dejar caer todo el peso de su poder contra quienes quebrantaban la ley. No hay misericordia para quienes cometen errores. Él es un Dios para perfectos, para fuertes, para aventajados. Tal vez en Él no hay lugar para débiles, los desventurados lejos de Él.

Y si tienes al mismo Dios en tu contra, soñar es un suicidio.

La tarde comienza a caer, prepara el escenario para la noche. El día ha sido corriente, normal, nada fuera de lo común, y eso era tranquilizante. Es un alivio terminar el día sin sorpresas cuando se está en su situación.

Pero cuando las nubes comienzan a vestirse de oro un murmullo se cuela en su camino. Es la esperanza que intenta quebrar con ligeros golpes el hielo que envuelve su corazón. La esperanza nunca se rinde, a veces guarda silencio, pero solo mientras prepara su grandiosa aparición. Y les comparto un secreto, yo amo la esperanza, me atrae tanto la forma en que irrumpe en la rutina haciendo pedazos las cadenas del conformismo. Creo que es el mejor ángel de Dios, sí, la esperanza es un ángel.

Aquel murmullo despierta la curiosidad en el ciego y fórmula la pregunta perfecta, la que lleva a la respuesta perfecta. Cada detalle a sido planeado.

-Es que Jesús, un maestro curandero, que dice ser hijo de David, anda caminando por la ciudad.

Responde uno sin saber la importancia de lo que dice. Y aquí comienza la acción.

"No puedes correr hacia él, no podrías orientarte", susurran sus piernas.

"Ni siquiera sabes quien es de todos los que estan entre la multitud, nunca lo has visto, y no lo verás", dicen sus ojos.

"No cuentes conmigo, ni aún conociendo su voz podrías diferenciarla en medio de tanto bullicio", comenta el oído.

"No esperes la ayuda de la gente, ya sabes, ellos no te ayudarán, eres un pobre diablo, un don nadie", dice su mente.

Pero la esperanza deja escuchar su melodiosa voz desde el corazón:

"¡Grita! grita con toda tu fuerza, Él te escuchará, Él quiere escucharte".

Y la batalla comienza, la multitud intenta callarle pero no hay nada que pueda silenciar a uno que es prisionero de esperanza. Y cuando ya casi su voz se desgasta dos díscipulos lo guían hacia la presencia del maestro.

Y mientras camina lo entiende, el mejor momento para soñar es justo cuando no hay recursos, cuando las probabilidades son nulas, cuando los pronosticos están en tu contra.

Y ahora frente a Jesús le escucha preguntar "¿Qué quieres que te haga?.

No le molesta la pregunta, le agrada. Hace tanto que nadie le pregunta algo parecido.

Y sucede el milagro. Recibe de nuevo su vista. Justo cuando las nubes estan cubiertas de oro, justo cuando muestran sus mejores figuras, cuando el sol ya casi se oculta para dar paso a una hermosa luna plateada. Pero eso puede esperar, ya no es su prioridad. Bartimeo, el ciego de Jericó, esta vez solo quiere mirar el rostro del Hijo de Dios, es curioso pero ya no es un maestro curandero que dice ser hijo de David, es Dios mismo frente a Él, y entonces descubre una verdad que libera su alma. Dios tiene un lugar para los débiles, ese lugar esta en su corazón.

Gracias padre, por mostrarme mi lugar en el corazón de Dios.

7 comentarios:

Claudia L. dijo...

Ay Gusmar, sin palabras.

Cuanto regocijo en esta maravillosa noticia: hay lugar para los débiles en el corazón de Dios.

Muchas bendiciones

Keila dijo...

Hermoso como siempre. A veces pienso que los ciegos somos otros...

Brisa Nocturna. dijo...

Como escribes Gusmar,me encanto este post,gracias,gracias por compartirlo.

Un saludo de una debil que vive en ese lugar del corazon de Dios.

Gusmar Sosa dijo...

Asì me quedo yo querida laudia, cada vez que entiendo a travès de alguna historia biblica o de algùn testimonio lo que Dios es para nosotros y lo que hace por nosotros, por atrernos, quedo sin palabras.
Hola Keila, yo he sido ciego mas de mil veces...Pero èl siempre abre mis ojos y me ayuda a entender, y me averguenzo, si me averguenza, pero su toque sana incluso mi verguenza, saludos.

Gusmar Sosa dijo...

Hola Brisa, saludos recibido de un dèbil que a veces no eniende como puedo tener un lugar tan especial siendo tan ordinario.

Patricia Fiorella dijo...

Gracias Gusmar por tan precioso escrito, es cierto hay esperanza para débiles como yo, hay esperazaaa y que bueno que nuestro Dios haya escogido lo vil y menospreciado de este mundo

Gusmar Sosa dijo...

Así es Patty, gracias a Dios por su misericordia que es realmente incomprensible.Saludos amiga.