lunes, 9 de junio de 2008

HABLANDO DE PROMESAS.

A razón del post anterior publicado el viernes 6 de junio titulado UNA PROMESA ES SOLO EL INICIO he decidido hoy extraer una porción de un manuscrito que escribí hace dos años, y cuyo tema se relaciona con el post anterior, para presentarlo como una continuación. El manuscrito lo he llamado EL SENDERO DE UNA PROMESA, aun no lo he publicado ni lo he presentado a un editor, pues espero el mejor momento. Espero que esta porción sea de bendición para ustedes.


Cuánto tiempo esperando respuestas, qué necesarias son. Miramos al cielo consciente de la existencia divina, consciente de que una palabra del Creador y todo cambiará, no sospechamos que hay un error en la forma como percibimos esto.

Cuando Dios rompe el silencio y vemos el cielo abrirse para nosotros estamos listos para ver nuestros temores huir, y desaparecer la insatisfacción, pero pasan los días y nada ha cambiado.
Cuando un capítulo se cierra señala el inicio de otro.

Una promesa divina es solo el inicio de una serie de circunstancias que nos capacitarán para disfrutar de su cumplimiento.

Cuando Dios comunica una promesa sólo está haciendo eso, comunicando; no significa que acaba de tomar tal decisión.

Su promesa es parte del plan que ha elaborado hace siglos. Antes de nuestro nacimiento Él tomó la decisión que ahora te comunica como una promesa. No hay razón para pensar que de plano las circunstancias se tornarán a tu favor. Dios quiere afectar tu ser interior, quiere darte un ancla para que estés firme en medio de la tempestad, darte una razón para avanzar y estar sobrio.

La promesa de Dios no debe afectar tus emociones, más bien tu actitud, tu noción de la vida. Cuando permites que esta afecte solo tus emociones, pondrás tus manos en el timón y querrás observar como las aguas reposan y los vientos cesan; pero cuando permites que sea tu actitud la afectada, pondrás tus manos en el timón y estarás listo para timonear tu alma en medio de la tempestad.

El cansado pescador estará mucho tiempo con sus manos en el timón esperando que la tempestad se calme, pero pronto se dará cuenta de la necesidad de timonear. Casi al final de su vida, después de llevar años timoneando, seguro del conocimiento adquirido a lo largo de la vida y llevado de la mano por aquel que le prometió una vez hacerlo pescador de hombres, escribió:

"Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magnificas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina".
(2 P. 1:4; NVI).

Años antes ni él mismo, imaginó que escribiría estas palabras, no estaba familiarizado con ese léxico, no tenía el conocimiento necesario. Sus palabras y actitudes se limitaban al contexto en el que se desenvolvía; ahora ha entendido que una promesa es solo el inicio, y que hay un sendero entre la promesa y su cumplimiento, yo lo he llamado: el sendero de la promesa, sendero por el cual podemos escapar de la corrupción del mundo, sendero en el que nos despojamos de los malos deseos que originan tal corrupción; ese sendero, al llevarnos al cumplimiento de las promesas, nos lleva también al propósito de tales promesas: permitirnos tener parte en la naturaleza divina.

El pescador conocido como Simón, caminó por el sendero de la promesa; al principio desorientado, pero luego se convirtió en un guía para quienes iniciaban su recorrido por el sendero. Como quien llega a una ciudad sin conocerla y decide tomar un autobús, sin saber a donde se dirige, sólo para contemplar algunas calles, y luego se da cuenta que está perdido y no sabe a dónde regresar; pero basta algunos meses en la ciudad para conocer los puntos estratégicos y ubicarse... algunos años después está listo para orientar a otros que llegan a la ciudad y pasearlos por todos los rincones de la misma.

Mientras caminas por este sendero conocerás la razón por la cual las cosas a tu alrededor no cambian por sí sola, aprenderás a generar el cambio partiendo de tu cambio, aprenderás las lecciones básicas que te capacitarán para recibir el cumplimiento de la promesa que Dios te regaló.

No sé en que punto del sendero te encuentras, pero si te has detenido, o haz sido forzado a detenerte por las circunstancias adversas, y llevas tiempo pensando que no vale la pena continuar; puedo decirte que si vale la pena, pues si recibiste una promesa, haz recibido un cupón para su cumplimiento.

Al final del sendero encontrarás no solo tu promesa cumplida, también el conocimiento pleno de la razón de ésta, y ese conocimiento estará ligado a tus decisiones, a tu comportamiento, a tu voluntad; tus prioridades serán otras, las mismas de tu Creador, tus intereses serán otros, los mismos de tu Creador. Tus sentimientos, tu carácter, tu ética, serán fieles réplicas de los aspectos de la condición divina; tus percepciones serán el resultado del conocimiento de Dios.
Entonces contemplarás el sendero desde el final y te aseguro que compartirás la reflexión que quizá ya muchos han formulado:

"¿Quién iba a pensar que una promesa, sería solo el inicio?”

viernes, 6 de junio de 2008

UNA PROMESA ES SOLO EL INICIO...

Violento, caprichoso y solitario... Así es el mar, y él es un reflejo del mar. Tal vez por eso lo adoptó como refugio, quizá por eso optó por aquel oficio.
Las tempestades peligrosas, una persona corriente se mantendría fuera del alcance de una tempestad; pero incomprensiblemente era en esos momentos en que encontraba su paz, al menos eso creía él. En medio de una tempestad tienes que ignorar tus frustraciones, no hay tiempo para lamentarse por las malas decisiones, no puedes darte el lujo de quejarte por tu condición, debes concentrarte en sobrevivir, en mantenerte a flote. Y aunque en medio del mar el frío de la noche puede herir tu alma nadie lo sabrá, solo serán la noche, el mar y tu. Cuando las noches son tranquilas puedes llorar tus frustraciones, lamentar tus decisiones y darte el lujo e quejarte por tu condición, y aún así, seguirán siendo la noche, el mar y tu.
Violento, caprichoso y solitario... No es su carácter, solo una armadura, un mecanismo de defensa ante los duros e inmisericordes golpes de la vida. Y pronto olvidas tu verdadero carácter, abandonas tus sueños y te dejas llevar, te dejas llevar por el vaiven de las olas del mar. Entonces un día cualquiera, después de no sé cuánto tiempo en el mar, las preguntas llegan sin ser formuladas: ¿Quién soy? ¿Por qué sigo vivo?
Pero prefieres evadir las respuestas. Él las ha evadido. Lo hace porque a veces las preguntas no son tan sencillas de responder, ameritan tiempo de meditación, enfrentar recuerdos que ahora dañan y golpean tu armadura, y soñar, recuperar tus sueños más bien, y esto es un trance doloroso. Mientras menos perdamos el tiempo respondiendo preguntastan profundas más tiempo tendremos para llegar a ser mejores en nuestro oficio. Lo sé, porque llegué a ser un buen cocinero, y hasta un hábil organiador de eventos. Pero mientras más nos especializamos en nuestro oficio más nos alejamos de nuestra profesión, o nuestro llamado si así prefieres decirlo.
Una vez mi padre me dijo: "Nací para servir a Dios a través del pastorado, si un día decido hacer otra cosa puede que prospere pero mi vida perdería sentido...viviría en ruinas". Y la vida me a dicho que eso puedes disimularlo, puedes sonreir con tus labios y estar llorando por dentro. Pero alguien que una vez tuvo claro su propósito de vida no puede alejarse de ello para siempre, y este pescador está a tan solo horas de recuperar los sueños de su juventud.
Él no lo sospechó cuando aquel fanático y muy famoso predicador llegó a la orilla del mar seguido por una gran multitud. Lo observó detalladamente mientras éste se le acercaba lentamente. Jesús le pide al pescador que le preste su barca pra usarla como escenario y dirigirse a la multitud. Pudo habrse negado, tal vezestuvo tentado a hacerlo. ¿Por qué no lo hizo? Porque aun cuando quieras alejarte de tu destino hay una pequeña parte de ti que nunca muere, puede ser apagada por los recios vientos de la tempestad, pero solo por un tiempo. Esta pequeña parte de ti puede detectar cuando una oportunidad está a la puerta y al sentir las suaves y seductoras caricias del destino esa pequeña parte que has estado reprimiendo se hace cargo de tu voluntad.
Un simple "si puedes usar mi barca" fue suficiente para desencadenar una serie de eventos que lo llevaría a transitar el sendero de una promesa.
Jesús sube a la barca y comienza a pronunciar palabras que daban vida, para algunos eran solo palabras, una charla motivacional, una presentación de nuevas filosofías, un sermón de un fanático que de seguro ya tiene su muerte anunciada por contradecir a la tradición... Pero Simón, el pescador violento, caprichoso y solitario, siente que aquellas son palabras de vida. Palabras que responden las inquietudes más intranquilas del alma, palabras que dan respuesta a su ¿Quien soy realmente? ¿Para qué he nacido? El sermón culmina y Jesús mirá a Simón directo al alma, él siente como la mirada de este hombre penetra a traves de sus ojos y entonces escucha no una petición, sino una orden: "Vuelve mar adentro y echa la red al mar".
Dos compañeros de Simón que están en la barca se miran y sonríen, "si, este hombre es un buen orador pero desconoce sobre la pesca". Pero Simón no ha bajado su mirada y por un momento ha decidido desconocer todo lo que ha aprendido ore su oficio, así que responde: "Maestro, aun cuando hermos estado toda la noche trabajando sin obtener ningún fruto y estas no son horas para echar la red, hoy he escuchado tus palabrasy no sé qué entendió esta multitud, pero yo... yo he conocido que en tus palabras hay vida... Así que en tu nombre bogaré mar adentroy por la palabra que has dicho echaré la red al mar".
Sus dos compañeros no pueden creer lo que han escuchado "Perdimos a Simón", piensan. Pero Simón solo ha decidido creer que aquel hombre que ha podido dominar la tempestad en su alma, que ha echo latir de nuevo su corazón y encendido esa pequeña parte que estaba apagada, ese hombre seguro puede hacer fructíficar el trabajo perdido de toda una noche. Simón supo que quien era él estaba escondido en el corazón de Jesús y cuál era su destino ligado a Su mano. Sus compañero vieron por primera vez al verdadero Simón, el Simón que dejaba caer su armadura para delante de Jesús hacer la declaración más importante de su vida.
He escuchado muchos conferencistas motivacionales y leído algunos libros al respecto, una gran mayoría afirma que para una acción como esta se necesita valor y una buena actitud. Con el debido respeto señores, este pescador no tení ni lo uno ni lo otro, solo tenía el alma cansada y sus fuerzas degastadas. ¿Desalentador? Por el contrario, esperanzador.
Me tranquiliza saber que Dios hizo ilustre un hombre cuyo nombre era "dolor" y reflejaba su condición, un hombre cargado de dolor que elevó una humilde oración nacida de la desesperación suplicando el favor divino. Me emociona saber que el hombre que luchó con un ángel obtuvo su heroíca victoria porque lloró y gimió (en algún lugar del libro de Oseas encuentras la verdadera lucha de Jacob con el ángel), y quel llanto nació de estar cansado de huir... Historias como estas abundan en la Biblia, de hombres que creyeron en Él cuando ya no tenía nada en qué creer, que se apoyaron en él cuando ya no tenían en qué apoyarse. Me enamora aber que él a estadoen mis peores momentos y no le a importado el hecho de que no tengo nada para ofrecerle, aun así susurra a mi oído: "echa la red al mar". No es el momento ideal, todo está en mi contra, no tengo la actitud apropiada... "echa la red al mar".
Y Simón echa la red al mar. Como consecuencia: una pesca milagrosa. Esperen aun hay más... Simón sonríe, lo hace desde el corazón, como hacía mucho no sonreía. Jesús le mira nuevamente y conociendo el temor de su corazón, temor de no tener claro su destino y pasar el resto de su vida pescando, le dice: "No temas, desde hoy te haré pescador de hombres". Este día Simón ha pescado una promesa, y una promesa es tan solo el inicio...

domingo, 1 de junio de 2008

MARACAIBO, TIERRA DEL SOL AMADA.

Llevo semanas escribiendo este post para presentarlo hoy. Tengo un montón de borradores sobre la mesa. Ninguno me gustan. No me gustan porque siento que están lejos de la esencia que quiero transmitir. Hace días Patricia Fiorella, administradora del blogs Como Viendo al Invisible me dio un consejito que apliqué y nació la versión que aquí les presento, pero antes me siento obligado a invitarles a visitar ese blogs, cuyos post me inspiran y los considero interesantes. Y Gracias Patty por tus consejitos.

Ocho años habían pasado desde la primera que vez transité con asombro aquel majestuoso puente, rumbo a la tierra del sol amada, sin sospechar que aquella ciudad se convertiría en mi santuario. Es cierto, solo tenía cinco años de edad, pero créanme, aun recuerdo como captaba aquellas imágenes a través de mi vista y se incrustaron en mi corazón. Pilares tan altos que podían tocar el cielo, una suave brisa que acariciaba mi rostro y aguas, aguas tranquilas que se unían con el firmamento en el horizonte; los rayos del sol chocaban contra las aguas de aquel lago que me regaló un especial resplandor como bienvenida.

Cruzaba el puente Rafael Urdaneta, al que conocería luego como el puente sobre el lago, cuya estructura es de 8.678 m de longitud y está conformado por cinco tramos de 235 m cada uno, este permite el pase por encima del famoso lago de Maracaibo, que ocupa un área de 13.000 Km2 y es considerado uno de los más grandes del mundo. La razón por la que nos dirigíamos a la ciudad de Maracaibo está ligada con el servicio ministerial de mis padres. Ellos son ministros acreditados por una organización que los mantuvo en movimiento mis primeros cinco años de vida por tres estados del país y cinco ciudades distintas. El año 1986 mi padre solicitó ser trasladado a esta ciudad donde él nació y donde vivían su madre y sus hermanos. Y allí viví mis mejores años.

Crecí asistiendo a una pequeña congregación pastoreada por mis padres. Discutía con mi maestra de escuela dominical para que me permitiera estar en la clase de adultos, me gustaba la forma en que mi padre presentaba cada historia bíblica y hacía las aplicaciones pertinentes, aun me gusta como lo hace. Los sábados acompañaba a mi madre al Instituto Bíblico José Castillo Mora, en el que desempeñó como directora por muchos años. Mamá impartía diversas cátedras, las de libros históricos, hermenéutica y homilética siempre fueron mis favoritas.

Vivimos en el sector 14, vereda 02 de la urbanización La Marina, mejor conocida como "San Jacinto".

En Maracaibo cultivé mis primeras amistades, Rebeca, la niña que vivía a tres casa de la mía, ella iba todas las tardes a jugar con mis hermanas. Con el pasar de los años fuimos buenos amigos. Rebeca es hoy una seguidora de Jesús y una excelente psicóloga; también a Joel, un niño cuyos padres eran líderes en una congregación, hoy Joel es un sabio pastor de jóvenes, líder y vocalista de una banda cristiana de rock alternativo. David y James forman parte de su banda, uno guitarrista otro bajista. Los morochos Elkin y Saady forman parte de un grupo de adoración de una notable e importante congregación de la ciudad. José Colina desempeñó durante tres años el cargo de Pastor Distrital de una organización juvenil del país. Conocí muchos colegas de mis padres, con algunos de ellos aún mantengo contacto, y más que ministros de una organización, los considero amigos. La Licenciada Doris Ching nos cuidaba cuando mis padres viajaban a alguna convención, por medio de ella conocí a Clidde Marchelly, su sobrino. Clidde y yo nos convertimos en amigos y compañeros de proyectos con el tiempo, hoy es periodista de un importante diario del estado Zulia y un talentoso Maestro de la Palabra. Necesitaría todo un post para nombrarlos a todos.

Mi abuela vivía a unas dos cuadras de la casa, en el mismo sector. Recuerdo que apenas llegaba de la escuela corría hacía allá y la encontraba en la sala sentada en su mecedora:

-En la nevera está tu Toddy. Me decía sonriendo. Daría lo que fuera por volver a encontrarla en su mecedora y beber de nuevo un Toddy preparado por ella.

Maracaibo, amé esa ciudad, aunque nací en un pueblito llamado Ároa del Estado Yaracuy, un pueblo hermoso y famoso por situarse allí las minas del Libertador, me considero de Maracaibo. Conocí cada rincón de la ciudad. Y fue allí, a mis nueve años, que conocí a Jesús, a mi Salvador, fue una mañana como todas en Maracaibo, iluminada por los rayos del sol, bajo un cielo desnudo e inalcanzable, envuelta por el calor del sol, sol que está ligado a esta ciudad, que posa toda su atención sobre ella. Un año después preparé mi primer sermón y ese mismo miércoles en la noche mi padre me presentaba ante la congregación de Fuente de Vida como el predicador de la noche. Fue un día especial, jamás podría olvidarlo. Luego de esa noche estuve tres años predicando una vez por semana en diferentes congregaciones del estado Zulia, servicios de niños, escuelas dominicales, servicios evangelísticos, hospitales, clínicas, etc. Fueron años determinantes para mi futuro y en los que pude saborear el gusto de estar en sintonía con el propósito para el que Dios me había destinado.

A mis doce años conocí a una chica cuyos ojos eran ojos eran del color de un bosque virgen, su cabello sensible a la brisa de la tarde, era linda. Nunca nos explicamos como no coincidimos antes, pues sus padres y mi padre estaban vinculados por una amistad desde la juventud. Yo frecuentaba la casa de su abuela con mi padre, pero nunca la vi allí. La conocí al inicio de mi primer año de bachillerato. Creo que fue mi primera novia, digo que creo porque trayendo aquella relación al contexto actual no podría decir que fue mi novia. Aquello fue un lindo e inocente romance. María Eugenia es su nombre, vivimos buenos momentos, no sé qué sucede en estos días, pero aquello que vivimos en nuestra adolescencia fueron buenos momentos, no fue necesario nada más.

La tierra del sol amada fue el escenario de mi niñez, la puerta a mi adolescencia, mi mundo. Llegué a cruzar aquel puente muchas veces para alejarme de la ciudad, para asistir actividades, para viajes de vacaciones, cualquiera que fuera la razón, cruzarlo de regreso a mi ciudad siempre fue más emocionante.

Fue una noche de Abril del año 1994 cuando mi padre llegó luego de una reunión con los dirigentes de la organización y nos trajo una noticia devastadora: solo nos quedaban dos meses en la ciudad. Papá intentó hacernos entender a mis hermanas y a mí pero era imposible entenderlo. Fue nuestro primer gran desacuerdo con nuestros padres, fue mi primer conflicto serio. Al pasar los dos meses, una tarde de Junio, cruzábamos el puente sobre el lago lejos de la ciudad de Maracaibo.

Tenía trece años cuando por primera vez sentí el miedo que produce un cambio inesperado y violento, la incertidumbre de un futuro incierto y el veneno de la desesperanza. Trece años cuando cruzar el puente de sobre lago fue un acto doloroso. La lluvia caía, el lago que me recibió calmado me despedía inquieto, tan inquieto como mi alma, observé los pilares del puente, ellos no tocaban el cielo. Aquella triste tarde junio, mientras cruzaba el puente, pronuncié una promesa, una promesa que nació de la melancolía, del dolor, una promesa bautizada por las lágrimas de un adolescente que decía adiós a todo lo que tenía. Prometí que volvería, no como seguro lo haría, no de vacaciones, no para visitar, volvería para quedarme.

Han pasado los años, y en oportunidades me he reunido con muchas de aquellas amistades, mantengo contacto telefónicos con otros. Comparto ideas con algunos frecuentemente. Hace un par de años atrás encontré a María Eugenia, estuve en su casa. Fue bueno aquel encuentro. Reímos al ver cómo han cambiado las cosas entre parejas de adolescentes en estos años, compartimos recuerdos, y descubrimos que aquel lindo e inocente romance no había terminado, seguíamos siendo amigos adolescentes.

Cada día que ha pasado me ha llevado más cerca de mi destino, hoy tengo cosas que jamás pensé tenerlas. No estoy en Maracaibo, pero hay un montón de razones para seguir aquí. Mis padres no están en esta ciudad, yo decidí anclar un tiempo, un buen tiempo. Hoy tengo responsabilidades que me atan a este lugar. A este lugar también pertenecen un puñado de buenos recuerdos, me rodean amistades que son de alto valor también. Pero en estos días recordé que una vez hice una promesa, y hoy que han pasado trece años, de haber cruzado con dolor aquel majestuoso puente, debo decir que aún pienso cumplirla... Tierra del sol amada, mi Maracaibo, un día me verás cruzar el puente que me unirá a ti para siempre.

viernes, 30 de mayo de 2008

LA MUJER QUE ENCONTRÓ EL AMOR.

Cuando leo la siguiente historia me conmuevo. Hubo un tiempo en que yo cometìa errores a diario, y sin intenciòn de excusarme debo decir que estos fueron productos de mi inexperiencia. Era dificil porque yo estaba rodeado de voces que reclamaban perfección, "santidad" (creo que debemos entender muy bien este concepto para conocer los paràmetros que lo definen); "eres hijo de ministros", "tus padres han servido a esta organizaciòn por tantos años", "esperamos esto de ti", "ya tienes una trayectoria"... ¡Por Dios! yo era solo un adolescente. Y además tan humano como ellos. Mis errores fueron tropiezos para entrar en el círculo de ellos, pero con esto, ellos se situaban al mismo nivel en el que yo estaba, y es que ante Dios solo hay un nivel: el nivel de su gracia. Muy bien, este post quiero dedicarlo a ellos, no están excluídos de mi círculo he aprendido a perdonarlos y apreciar el importante papel que jugaron en mi crecimiento y madurez. Dicho sea de paso, aun conservo tesoros extraaidos de sus enseñanzas.


Aquella mañana sucederían dos milagros, por lo menos así pudo haber sido. Los milagros se producen a diario, es cuestión de entenderlos, de estar alertas, de cononocer nuestras necesidades, de ser honestos. O como diría un maestro que conocí: de ser humildes.


Ella era una mujer como todas con una necesidad en particular. Una necesidad que es común en los seres humanos, sin importar sexo o edades, razas o credos. Es cierto, algunos la reprimen, otros logran cubrirla sin muchos problemas. Esta mujer estaba en la búsqueda. Su error apenas descubierto no desnuda su maldad, por favor no mal interpretemos la historia; si bien es ciertísimo que no es justa (quién puede jactarse de serlo) y si además, es cierto que su error más que un error es un pecado debo aclarar a su favor (o tal vez a favor de todos nosotros) que su error o pecado desnuda la desesperación por cubrir su más grande necesidad: sentirse amada.


A veces pienso que esta mujer fue abandonada por su padre cuando era muy niña y carecía de esos recuerdo lindos de una niñez junto a la figura paterna, tal vez creció viendo a otras niñas pasear con sus padres y compartir con ellos generándose en ella una profunda sed por sentir amor paterno, o quizá fue engañada en su juventud, un hombre al que amó y entregó sus ilusiones la abandona sin muchas explicaciones y luego lo ve lucir frente a ella una nueva pareja. En realidad no sé si fue lo uno o lo otro, pero su sed la llevó a los brazos de un hombre casado. Un hombre que se aprovechó de su necesidad, que no la amó. Y ella apenas lo descubre, pero es tarde.


Una vez más engañada y abandonada, pues él, ese miserable, no hizo nada para protegerla de aquella turba de fariseos, no, siquiera la acompaña al juicio donde dictarían su sentencia, aun sabiendo que aquella mañana ella moriría apedreada por una multitud de personas mejores que ella, personas que al parecer nunca han tenido una necesidad y nunca han cometido un error.


La caminata cesa. Alguien la toma con brutalidad por el brazo izquierdo y violentamente la lanza hacia adelante, ella cae de rodillas en la arena, el polvo que su brusca caida ha levantado hiere sus ojos humedecidos por el temor a morir, y sus manos son lastimadas por el roce de algunas rocas en la arena. Apenas puede observar los pies de su juez.


-¿Qué debemos hacer con ésta? Pregunta uno luego de exponer con desprecio e indignación la falta de aquella mujer. Ella levanta su rostro y observa por última vez el inmenso cielo y entonces al bajar la mirada puede reconocer el rostro de su juez y un rayito de esperanza se cuela entre las densas tinieblas de la desesperación que cubre su corazón. Sin embargo, el único hombre que pudiera brindarle el amor que ella necesita luce indiferente. Intenta suplicar, pero de seguro sus palabras serían usadas en su contra. Una vez más preguntan -¿Qué debemos hacer con ésta?.


Y en ese momento ella escucha a su juez decir una gran estupidez:


-El que esté libre de pecado lance la primera piedra.


Vamos maestros eston son hombres de leyes, son fariseos, son perfectos, viven para cumplir la ley, ¡no repitas eso!


Ella cierra sus ojos sabiendo que ya es inevitable, que no habrán milagros esta mañana. Y los fariseos, desde el menor hasta el mayor de ellos van abandonando la escena.


Y hay quienes dicen que se van porque Jesús les dio un golpe bajo, porque los condenó a ellos antes que a la mujer.


Permiteme decirte, él no los ha condenado con aquella declaración, les extiende una invitación. Reflexionen, les dice, no han adúlterado, pero ¿què los ha traído hasta aquí? No ha sido esta mujer, ni su falta, ustedes están en mi presencia hoy por sus propias faltas, por el orgullo que reina en sus corazones, por la necesidad de saciar el ego, de no sentirce amenazados. No se marchen, solo suelten las piedras, depongan las armas, bajen la guardia, reconozcan sus condiciones, yo los entiendo, hoy puede marcarse un nuevo comienzo en sus vidas.


Si señores, sus declaración no fue una estupidez. Pero ellos no quisieron entender, y se fueron. Lejos de Jesús, lejos del amor, lejos de lo que pudo haber sido el primer milagro aquella mañana.


Pero volvamos a la escena. Si ya no hay acusadores, ni testigos, ni verdugos, ¿puede alguien decirme por qué esta mujer no se ha ido de la escena?


Evidentemente ella espera algo más, y es que ya no eran rumores de calles, no, ya no era una leyenda urbana; sin duda alguna, aquel hombre que acaba de salvar su vida, aquel hombre era el hijo de Dios, es el mesías. Y ella quiere el milagro, el milagro que llenaría el vacío en su corazón causando un cambio en su caracter. Y el milagro suede:


-Mujer la razón por la que ellos no te condenan es porque no están libres de pecado, pero yo, yo que no he pecado, que soy el mesías, yo tampoco te condeno. Vete, sé libre. Olvida esto. Mi amor por tí no me permite condenarte.


Eso es un milagro, eso es una demostración de amor.


Me molesta mucho que se refieran a esta historia como "La Mujer Adúltera", ella dejó de serlo, esa étiqueta fue cambiada por el amor de Jesús, pues su amor cubrió sus faltas. Creo que esta historia debería llamarse "LA Mujer Que Encontró el Amor". Y permíteme concluir con dos preguntas, tal vez sean controversiales y ataquen las "doctrinas" de muchos, pero es necesario hacerla, la historia lo reclama, ¿estas listo?:


1. ¿Has pensado que si aquella mañana ella no hubiera amanecido en los brazos de un hombre casado tampoco habría sido arrastrada a los pies de Cristo?


2. ¿No has notado que la mala intención de aquellos fariseos fue necesaria y positiva para el destino de aquella mujer?


"Los atraje con cuerdas humanas", es una frase mucho más profunda hoy para mí de lo que fue hace 13 años cuando me encontré con ella. Y Fue un profeta el que la dijo. Fue una frase puesta por el mismo Dios en lo labios de un profeta engañado por una esposa adúltera, ¿irónico? no señores, ¡Perfecto!, así es Dios, perfecto. Bendiciones.


miércoles, 28 de mayo de 2008

AQUEL ADIOS NO FUE MI FIN.

Creí haber encontrado mi futuro en ella. Nuestro encuentro fue oportuno, la vida nos arrinconó en el mismo lugar y en el momento preciso. Lo que comenzó como una amistad evolucionó rapidamente hasta formarse en la más especial relación que jamás había tenido.
Ella era perfecta. Exacta. Su sonrisa me elevaba, sus caricias me encantaban. Sacó lo mejor de mí.
Cada día encontramos razones para creer que fuimos creados el uno para el otro, yo realmente lo creí.
Mis metas me llevaban a ella, mis sueños eran por ella... Quizá puedas entenderme, o tal vez no.
No podía imaginar una vida sin tenerla a mi lado. Dios era exageradamente bueno al ponerla en mi sendero. Eramos nuestro destino. La ciudad nuestra cómplice, cada lugar un mutuo recuerdo, cada amistad un tesoro compartido. Construímos un rompecabezas que solo podía ser armado por nuestra unidad. Y cada día, cada mes, cada año nos encaminaba a algo. Sabíamos muy bien a qué.
Nos conocimos muy bien el uno al otro. Literalmente podíamos hablarnos con las miradas. Compartimos promesas, promesas que cumpliríamos, no una o diez, sino todas.
Teníamos nuestras canciones, nuestros recuerdos, nuestros programas radiales, nuestras series televisivas. Casi cinco años transcurridos y apenas era el inicio. Planes sobraban, besos abundaban, citas, proyectos... Sacrificios por amor. Discusiones coleccionadas, de las que aprendimos a reirnos.
Yo me sentí comprendido a su lado, no había nada que ocultar, no existían disimulos. Todo lo que quise estaba en ella. Aprendimos el uno del otro. lo sé porque ella me lo decía, lo sabe porque siempre se lo dije. Su enojo era atractivo, mi enojo se disipaba en sus labios.
No eramos iguales, no había tantas cosas en común. Fuimos tan diferentes que fuimos compatibles. Enfrentamos tormentas, disfrutamos la calma. Reimos por los logros, lloramos por las pérdidas.
Nunca lo sospeché. No hubo indicios. Ni siendo adivino lo esperaría. Pero sucedió.
Una triste y dolorosa tarde, un domingo que no estaba en mi agenda ella me miró, serena y pausada me miró. Y yo no quise entender. No la quise mirar. Pero no pude evitar escucharla. Aquellos dulces labior votaron veneno. Veneno que empaña el futuro. No quería creerlo pero tuve que hacerlo.
Las explicaciones no importaron, importó mi dolor, mi incertidumbre. Y allí estaba yo... Sin futuro, con un montón de recuerdos que no podía soltar y que hieren. Y la noche llegó, una y otra vez llegó. Sinceramente creí que era el fin. ¿Que hacía con las amistades? ¿Las canciones? ¿Los sueños? ¿Los rincones de la ciudad? ¿Cómo armaba ahora el rompecabezas? ¿Qué hacía con mi vida si era suya?
Quizá puedas entenderme, o tal vez no...
Puede que tú estes en esta estación. Hoy no pretendo decirte que no llores, que no sientas dolor, que no recuerdes. Sé que es inevitable. Sé que son respuestas involuntarias ante circunstancias tan complejas. Pero algo sí te diré: No es el fin.
La vida seguirá andando y quieras o no, tu seguirás en ella. No importa si no te mueves, una nueva oportunidad llegará hasta tu puerta y entenderás que muchas veces perder es ganar, que un adios es la posibilidad de una bienvenida, que no podrás vivir en lo inexistente para siempre, que al fin de cuentas aquel no era tu destino.
Creeme un día de estos encontrarás los brazos que te den reposo, o tal vez ellos te encuentren a ti, entonces lo sabrás, yo lo supe, aquel adios no fue mi fin.

viernes, 23 de mayo de 2008

UN LUGAR PARA DEBILES.

Quiero dedicar este post a mi padre, a quien también debo llamar mi pastor y mi amigo. Cada vez que escribo algún artículo o subo a un púlpito para enseñar intento contar las historias con la misma pasión que he visto en él.


Nunca sospechó que era su día. No había forma de saberlo. Alguna vez soñó que algo así sucedería, eso fue hace ya muchos años. En aquel tiempo pensaba que si llegaba a recuperar su vista lo primero que observaría sin duda alguna sería el cielo en el atardecer, cuando las nubes se visten de oro, de niño aquellas nubes dibujaban figuras para él. Pero ya no es un buen momento para soñar, ni siquiera es un buen momento.

Ahora soñar es un ejercicio doloroso. El prejuicio de la gente suele asesinar los sueños. Él se ha convertido en objeto de burlas, para el pueblo él era un vivo ejemplo del juicio divino.

Su rutina sentarse junto al camino y esperar que quienes pasaban dejaran caer sus limosnas, limosnas con las que pretendían cubrirse de piedad, pero que en realidad desnudaban la arrogancia de ellos.

- ¿Lo ves?, esto es lo que pasa cuando quebrantas la ley.

Explicaban los padres a sus hijos señalando al pobre hombre ciego junto al camino.

Y él escuchaba cada palabra, es cierto, era ciego, pero no sordo. Al principio las palabras dolían, pronto el dolor era tan grande que ya las palabras parecían no causar ningún efecto negativo en él.

Con el tiempo se convenció de ello.Seguro Dios era un ser severo, iracundo, dispuesto a dejar caer todo el peso de su poder contra quienes quebrantaban la ley. No hay misericordia para quienes cometen errores. Él es un Dios para perfectos, para fuertes, para aventajados. Tal vez en Él no hay lugar para débiles, los desventurados lejos de Él.

Y si tienes al mismo Dios en tu contra, soñar es un suicidio.

La tarde comienza a caer, prepara el escenario para la noche. El día ha sido corriente, normal, nada fuera de lo común, y eso era tranquilizante. Es un alivio terminar el día sin sorpresas cuando se está en su situación.

Pero cuando las nubes comienzan a vestirse de oro un murmullo se cuela en su camino. Es la esperanza que intenta quebrar con ligeros golpes el hielo que envuelve su corazón. La esperanza nunca se rinde, a veces guarda silencio, pero solo mientras prepara su grandiosa aparición. Y les comparto un secreto, yo amo la esperanza, me atrae tanto la forma en que irrumpe en la rutina haciendo pedazos las cadenas del conformismo. Creo que es el mejor ángel de Dios, sí, la esperanza es un ángel.

Aquel murmullo despierta la curiosidad en el ciego y fórmula la pregunta perfecta, la que lleva a la respuesta perfecta. Cada detalle a sido planeado.

-Es que Jesús, un maestro curandero, que dice ser hijo de David, anda caminando por la ciudad.

Responde uno sin saber la importancia de lo que dice. Y aquí comienza la acción.

"No puedes correr hacia él, no podrías orientarte", susurran sus piernas.

"Ni siquiera sabes quien es de todos los que estan entre la multitud, nunca lo has visto, y no lo verás", dicen sus ojos.

"No cuentes conmigo, ni aún conociendo su voz podrías diferenciarla en medio de tanto bullicio", comenta el oído.

"No esperes la ayuda de la gente, ya sabes, ellos no te ayudarán, eres un pobre diablo, un don nadie", dice su mente.

Pero la esperanza deja escuchar su melodiosa voz desde el corazón:

"¡Grita! grita con toda tu fuerza, Él te escuchará, Él quiere escucharte".

Y la batalla comienza, la multitud intenta callarle pero no hay nada que pueda silenciar a uno que es prisionero de esperanza. Y cuando ya casi su voz se desgasta dos díscipulos lo guían hacia la presencia del maestro.

Y mientras camina lo entiende, el mejor momento para soñar es justo cuando no hay recursos, cuando las probabilidades son nulas, cuando los pronosticos están en tu contra.

Y ahora frente a Jesús le escucha preguntar "¿Qué quieres que te haga?.

No le molesta la pregunta, le agrada. Hace tanto que nadie le pregunta algo parecido.

Y sucede el milagro. Recibe de nuevo su vista. Justo cuando las nubes estan cubiertas de oro, justo cuando muestran sus mejores figuras, cuando el sol ya casi se oculta para dar paso a una hermosa luna plateada. Pero eso puede esperar, ya no es su prioridad. Bartimeo, el ciego de Jericó, esta vez solo quiere mirar el rostro del Hijo de Dios, es curioso pero ya no es un maestro curandero que dice ser hijo de David, es Dios mismo frente a Él, y entonces descubre una verdad que libera su alma. Dios tiene un lugar para los débiles, ese lugar esta en su corazón.

Gracias padre, por mostrarme mi lugar en el corazón de Dios.

lunes, 19 de mayo de 2008

GENEREMOS UN MILAGRO HOY.

Este post quiero dedicarlo a todas aquellas personas que a diario generan un milagro en la vida de otros, incluso de muchos que ni siquiera conocen. Algunas de estas personas que he podido conocer son: Jacsellys, Glendys Mosquera, Joel Lopez, Solange, el Rev. Mario Peraza, el Rev. Pompilio Chirinos, el Pastor Melvin Martínez, Eredis, y otras personas más.


Aquella pregunta hacia eco en su corazón y estimulaba los latidos de su corazón acelerándolos cada vez más. No es precisamente alegría lo que siente, aunque quisiera estar alegre, ahora tiene motivos para estarlo. La multitud aguarda silenciosa, y muchas veces el silencio tortura.

-¿Quien me ha tocado? El maestro insiste en preguntar.

Ella quisiera huir de aquel lugar, pero sus piernas no obedecen. Nunca sintió tanto miedo. De repente cae de rodillas temblando por el temor y finalmente sus lágrimas se dejan ver. Luchando contra el llanto intenta hablar. Quisiera poseer una gran elocuencia para persuadir al maestro y a la multitud de los motivos que la llevaron a tan desesperada acción. Ella solo puede describir el dolor que durante doce años la a acompañado, y culmina su torpe y breve discurso con una confesión:

-Maestro, yo... yo te he tocado.

De inmediato sus ojos se clavan en la arena, permanece de rodillas.

Ella lo sabe, su enfermedad no le permite tocar nada ni a nadie, y la priva también de recibir algún toque. Aquello que ella tocaba automáticamente se hacia inmunda. Debe estar separada de la sociedad. Ella no ha debido tocar al maestro. La multitud murmura pues mucho la conocen, claro no saben su nombre.

-Es la mujer del flujo de sangre-.Comentan a la espera de su condena.

Ella no ha parado de llorar, y el miedo se incremente con cada segundo que pasa, la angustia es más desesperante. Cuando su mundo está ya derrumbándose sucede el milagro, el verdadero milagro de esta historia.

Esta mujer siente que una mano acaricia suave y tiernamente su rostro secando sus lágrimas. No puede creerlo, hace doce años que su rostro no es acariciado, hace doce años que no recibe un abrazo. Aquella caricia comienza a cicatrizar tantas heridas en su alma, se van borrando las imágenes de desprecio e indiferencia que por doce años se repitieron en su cotidianidad. La mano se va separando de su rostro y ella quisiera tomarla y besarla aforrándose a esa bendita mano, pero aun siente temor.

La multitud está confundida. La mujer no se atreve a levantar la mirada. La multitud observa al maestro inclinarse a la altura de la mujer, sus miradas se han encontrado. Las lágrimas no le permiten detallar el rostro del maestro pero puede sentir la ternura que aquella mano a anunciado. Él sonríe con compasión. Entiende el temor de la mujer y la confusión de la multitud. Entonces Jesús pronuncia las palabras exactas que esta mujer necesitaba oír:

-Hija, tu fe te ha salvado, ve en paz.

Ella levanta nuevamente su mirada, y clava sus ojos en los ojos de Jesús, expresándole, a través de una mirada, el más sincero agradecimiento. Lo vio levantarse y darle la espalda para atender otros asuntos. Ella también se levanta y lo observa alejarse. Lleva sus manos al corazón y cierra sus ojos capturando el sabor de lo que acaba de vivir. Él ha acariciado su rostro, Él le ha hablado con dulzura, Él ha perdonado sus pecados. No recibió un reproche, no fue repudiada ni tratada con prejuicio. De hecho Él le ha dicho "hija" y "ve en paz". No recordaría ese día por haber sido sanada de un flujo de sangre, lo recordaría porque conoció a un hombre que le devolvió la paz, que le mostró el amor.

¿Sabes cuántas personas salen a la calle esperando oír una palabra de afecto, o recibir una sonrisa? ¿Cuántas nos tropiezan a diario intentando hacerse notar? Salgamos hoy y regalemos una sonrisa, un abrazo, una caricia. Iniciemos una conversación con un extraño, quien sabe, tal vez hoy tu y yo podamos generar un milagro.

miércoles, 14 de mayo de 2008

LA MALDAD JUNTO A MI CORAZÓN.

Ayer disfrute nuevamente de una de las trilogías cinematográficas más interesantes según mi criterio: EL SEÑOR DE LOS ANILLOS. Y al caer la noche pensaba en el nada especial, débil e inexperto Hobbit llamado Frodo, hijo de Drogo Bolsón y Prímula Brandigamo.


Frodo es encontrado por el anillo, lo cual a mi parecer es una excelente y muy acertada definición de la realidad del mal que hay en nosotros, nos ha encontrado y ha hecho habitación en nuestro ser, pues Dios creó a nuestro antepasado Adán inocente y sin maldad, y así mismo nacemos. Este personaje singular tiene como misión destruir el anillo. Su misión lo destina a librar grandes batallas, la más importante y decisiva es en contra de su propia naturaleza, la cual seducida por la influencia del anillo despierta en él actitudes egoístas. Un pequeño descuido y su alma será esclavizada por el anillo, echando por tierra el destino de todo ser vivo y el suyo propio.


Lo más curioso es que durante su travesía se ve obligado a cargar el anillo colgado de una cadena que lo sitúa en el pecho, paralelo a su corazón. Más de una vez su espíritu es debilitado y manifiesta las más negativas características de su condición. En su viaje le acompaña Sam, su incondicional amigo, más bien su jardinero diría Sam.


Y mientras pensaba en la trama pensaba en mí. No por poseer un destino mítico, o llevar sobre mis hombros el futuro de la humanidad, ya uno hizo eso por todos. Pensaba en la maldad que cuelga en mi pecho, junto a mi corazón, en las veces que he caído ante su seducción manifestando las más horrendas características de mi condición humana. Entonces me pregunté ¿qué es lo que me ha mantenido fuera de la influencia total del anillo?


Me sorprendió mi propia respuesta, pues ante la pregunta desfilaron por mi mente los rostros de todas las personas que han estado conmigo en los momentos más dificiles de mi vida, aquellos que han abofeteado mis malas actitudes haciendome recobrtar la cordura. Y como diría Marcos Vidal no son muchos, pero Dios los puso aquí.


Ellos son mis heroes, gracias a ellos me mantengo con vida. Y no tengo necesidad de decir sus nombres, pues a diario se pasean por acá, y saben que estan en mi corazón.


Un día esta maldad junto a mi corazón será disipada totalmente, será fundida en el fuego de la más pura presencia, ese día miraré los ojos de mi Hacedor, y sonreiré, luego daré media vuelta para observar a cada uno de esos ángeles llamados amigos que me han acompañado, tal vez algunos de ellos ya habrán sonreído ante nuestro Hacedor, les sonreiré a ellos, y de nuevo frente a Él me acercaré a Su oído y le susurraré: "Sin mis amigos no habría podido llegar aquí".

viernes, 9 de mayo de 2008

EL FRUTO DE MI AFLICCIÓN

He llorado en estas noches, a veces es dificil no hacerlo... Sé que muchos de ustedes lo sabe.

Anoche cuando ya mis lágrimas cesaban mi dolor dio a luz. Si señores, y con el orgullo de un padre que sostiene en sus brazos por primera vez a su hijo recien nacido les presento el fruto de mi alficción:


"HOY CAMBIO MI DOLOR POR UNA ILUSIÓN;

MI INCERTIDUMBRE POR FE

MI LLANTO POR UNA CANCIÓN,

MI DECEPCIÓN POR ESPERANZA.

LA BATALLA NO HA TERMINADO, LO SÉ,
AUN SANGRA MI HERIDA...

PERO ME MANTENGO EN PIE

PUES MIENTRAS HAYA VIDA,

SIEMPRE HABRÁ UNA BATALLA QUE LIBRAR...

Y YO HE NACIDO PARA GANAR".


sábado, 3 de mayo de 2008

LA MEJOR DE MIS DECEPCIONES.

Perdí el apetito, me quedé sin futuro.
El sueño no volvió, los días oscuros. Las estrellas se apagan, la noche tan fría. Lágrimas acompañándome en mi soledad, la vida se acorta; el pasado que duele, las sonrisas ausentes. Y las dudas aparecen, una a una, dudas sobre mí. Los temores se asoman, el destino incierto. El cielo nublado, y yo de espalda al sol. La luna se esconde, el ruido molesta y el silencio es inoportuno.
¿Sabes de qué hablo?
Decepción.
Un amor que te abandonó.
Un negocio que no resultó.
Una carrera inconclusa.
Una oportunidad que nunca llegó.
Un accidente que no ha debido pasar.
Un amigo que traiciona.
Un padre que abandona.
Un fallo injusto...
Decepciones... Las he vivido todas... Todas las que no he planeado, todas las que no he esperado... Las que no debí vivir.
Y no sé, pero hoy me levanté pensando en ellas. Y pensando en el mejor recuerdo que anido al respecto, que es por cierto, la mejor de mis decepciones.
El sueño volvió... Los días fueron iluminados por un puro resplandor del sol. Las estrellas fueron descubriéndose una a una y comenzaron a brillar nuevamente para mí... El frío de la noche resultó amigable, las lágrimas acompañaban mi alegría... La vida no era tan corta, el pasado me regalaba lecciones y nunca más dolió... Sonrisas en mis labios , y las dudas no fueron más dudas. Los temores se alejaron, el destino fue asiéndose visible, el cielo despejado y yo de frente al sol. La luna mostrando su belleza sobre el manto de la noche, el ruido mi melodía y el silencio justo a tiempo...
En aquellos momentos de decepciones las letras fueron mi refugio, solo ellas no estorbaron.
Si pasaras por aquí, intentando refugiarte en las letras, debes saber que todo pasará, a la vuelta del tiempo necesario vivirás feliz. El ahora será solo un recuerdo, y no dolerá. Que la esperanza renacerá, aun de las cenizas, renacerá. Que volarás sobre el mar, caminaras sobre las aguas, soñarás de nuevo. Tu destino es tu destino, y no podrás escapar de él. Ahora sé que la vida es un largo sendero, y las decepciones se presentarán en el camino, pero no se hospedarán en mi alma. Ya no pueden sorprenderme, ya no me engañarán otra vez, las decepciones ya me han decepcionado, y sé que volverán a hacerlo. No dejaré de sonreír, no ataré mi esperanza, pues la esperanza si que nunca me ha decepcionado.

viernes, 25 de abril de 2008

ESPERO TU REGRESO MI VIEJO AMIGO.

-Acompañame, por favor-. Me dijo apenas abrí la puerta al escuchar su toque.
Sus ojos estaban humedecidos. Sus labios temblaban al hablarme. Reconocí su emoción de inmediato. Parecía ira, pero era dolor.
Salí y nos dirigimos a la plaza cerca de mi casa. En el camino no soltó una sola palabra, y yo no me atreví a preguntar. Siempre he sostenido que en ocasiones el silencio es la mejor palabra.
Llegamos a la plaza. Me senté en uno de los banquillos esperando que él también lo hiciera. En cambio me dio la espalda y metió su mano izquierda en uno de los bolsillos de su pantalon. Sacó una caja de cigarros y un encendedor. Encendió un cigarro.
-Pensé que habías dejado ese tonto hábito-. Comenté sonriendo.
Él dio un giro hacía mí y absorbió una buena porción de nicotina, como si de ella dependieran sus fuerzas.
-¡Ella me engañó!-. Dijo ignorando mi comentario.
Su naríz humeaba, por un momento sentí que estaba frente a un dragón pues sus ojos también parecían encendidos en llamas. Su ira fue proyectada a mi alma a través de su mirada. Aquel fuerte sentimiento me levantó del banquillo impulsivamente.
"Esto no puede ser", pensé indignado como si aquella traición hubiera sido en mi contra.
La llama en sus ojos se fue apagando lenta y dolorosamente por las lágrimas que salían de ellos.
¿Cómo pudo pasar esto?, me pregunté. ¿Por qué? ¿Qué hago? ¿Qué le digo?
Mi amigo había recuperado su matrimonio dos meses atrás. Cinco años de matrimonio fueron quebrados por malas decisiones tomadas por él en torno a ciertas inversiones que lo llevaron a la ruina, quedó tragicamente endeudado. Su esposa le pidió que se fuera de su lado y esto fue lo que realmente lo llevó a una depresión mortal. Buscó abrigo en el alcohol y el cigarrillo. Junto a otros intenté ayudarlo, poco a poco fue venciendo sus temores, emociones negativas, restauró su sistema de creencias, recuperó la esperanza. Nuevas puertas se abrieron para él. Y cuando logró nuevamente el equilibrio, su esposa lo buscó para una reconciliación. Me alegré al saberlo, pero él se mostraba atemorizado. Se había bloqueado ante tal posibilidad. Con un poco de ayuda creyó en la reconciliación y dos meses después tocó a mi puerta para darme esta lamentable y devastadora noticia.
Allí estaba frente a mí, fumando, destruido, llorando. Buscando un por qué, anclando otra vez en sus temores. Y yo enmudecido. Sabiendo que ya era hora de romper el silencio, pero inseguro de mis palabras. Sin embargo, las solté. Y él las escuchó.
-Gracias-. Me dijo con una calma que me asustó. -Debo irme-. Agregó.
-¿Qué harás?-.
-Dejame averiguarlo-. Respondió con una sonrisa forzada.
Aquella mañana lo observé alejarse sin sospechar que sería la última vez que lo vería. A los pocos días intenté localizarlo. Sus esposa me dijo que aquella mañana no volvió. Nadie supo más de él, ni sus padres ni sus hermanas. Y no hay una noche en la que no le ruegue a Dios por su bienestar.
Hoy a pasado un año y quisiera creer que mi amigo conservó sus ganas de vivir. Que ha recuperado el brillo en sus ojos. Que su corazón late con la fuerza de la esperanza. Que sonríe sin esfuerzo... Y por qué no, que ha encontrado un nuevo amor, o tal vez su verdadero amor.
Si tropiezas con uno con esta histria en sus hombros tal vez sea él. Te ruego le digas que espero volver a verle. Que guardo una colección de libros y películas para intercambiar con él. Que sigo creyendo en las palabras que un día Dios habló acerca de él. Que tengo un montón de historias que compartir, como en aquellos días, cuando hospedado en mi casa, platicabamos hasta amanecer.
Y si tu, mi brother, llegas a leerme, espero que vuelvas a tocar a mi puerta. Quisiera pedirte disculpas por haberte hecho volver a ella, en aquel entones pensé que era lo correcto. Quiero verte de nuevo jugar con mis hijos, ellos a veces preguntan por tí. Quiero escucharte hablar de proyectos, de ilusiones, debatir contigo puntos de vistas respecto a pasajes bíblicos, sobre actitudes. Que me cuentes de nuevo la historia de aquel 31 de diciembre cuando tenías nueve años.
Quiero caminar contigo otra vez a aquella plaza, a la plaza de nuestra niñez. De donde hace un año te ví partir.

jueves, 24 de abril de 2008

SI HUBIERAS ESTADO AQUI.

Mi matrimonio no se hubiera quebrado...
Mi padre no se hubiera ido...
Mi hijo estuviera vivo...
Ella no me hubiera echado...
El no me hubiera abandonado...
Mi abuelo estuviera vivo aun...
Aquel accidente no hubiera ocurrido...
Mi empresa no hubiera quebrado...
No habría realizado aquella inversión...
Mi amigo no me habría traicionado...
Si hubieras estado aquí... Un clamor universal... Palabras que nacen del dolor producido por la fusión de la desesperanza y desesperación.
- ¡Si hubieras estado aquí!- Grita una mujer que vivió agonizando junto a su hermano hasta verlo morir.
- ¡Si hubieras estado aquí!- Balbucea, mientras sus manos golpean ligeramente el pecho de Jesús. Ella termina rendida en sus brazos y luego cae al piso. Su queja se apaga mientras Jesús toma su mano derecha para levantarla. Y con su otra mano acaricia amorosamente el cabello de aquella abatida mujer.
Sus miradas se encuentran, ella no deja de repetirlo, "si hubieras estado aqui". Él continúa mirandola a sus ojos. Y entonces sucede... Jesús llora.
¡Oh sí! Compartimos el asombro, pero es cierto, Jesús lloró. Y yo sospecho que mientras sus santos y poderosos ojos recorren el alma de aquella mujer él piensa "es cierto, si yo hubiera estado aquí..."
Ahora bien, anoche, mientras leía esta historia una vez más me pregunté ¿por qué lloró el maestro? ¿Acaso no sabía que eso sucedería? ¿fue aquella muerte inesperada para él? ¿no sabía Jesús que en un momento estaría arrebatando a lazaro de la muerte?
Sabía que sucedería, no fue una muerte inesperada para él, sabía perfectamente que le resucitaría, él diseñó tal plan. Entonces, ¿por qué lloró?
Jesús lloró por la desesperanza de aquella mujer, llora porque desea tanto que entendamos que él tiene un plan, que todo tiene un propósito. Desea que entiendas que nunca se ha ausentado. ¡Él ha estado aquí siempre!
"Como me gustaría no verte llorar hoy" Pero hoy las lágrimas son necesarias. Hoy se escribe una historia, y tu que lloras verás a tu hermano burlar la muerte.
Él ha estado siempre aquí. Él espera impaciente el momento de actuar y no verte llorar, pero Él más que nadie conoce los tiempos, y ya verás como actuará. Pronto tus lágrimas serán semillas, semillas de esperanza.

miércoles, 23 de abril de 2008

LUNA LLENA (DEL BLOGS DE AVA).

Hace día leí un artículo que recomendaba no pegar en tu blogs post de otro blogs. Pues que me perdonen los expertos. Pero estaba sentado acá para publicar un post titulado SI TU HUBIERAS ESTADO AQUÍ, cuando recordé que hace días Ava G. en su blogs INSPIRACION SILENCIOSA publicó un post titulado LUNA LLENA. Me impactó su publiación porque hace semanas atrás ella pidió que le dieramos nuestras esperanzas y las convertiría en poemas. Así que yo dejé mi comentario y en él le dije que mi esperanza era una Luna Llena y al visitarla de nuevo allí estaba mi esperanza convertida en poema.
Que gran talento!!!!
Así que aquí les dejo el poema de Ava y les invito a visitar su blogs:
Cuántas historias nos podría contar la luna, cuantos secretos no habrá guardado. Fue esa luna la que nos baño con sus rayos cuando con frases, caricias y besos te profesaba mi amor entero; fue esa luna que nos protegió de las heridas que causan las palabras de los demás, porque, ¿quien nos podía observar cuando ella alumbraba con fuerza en el cielo nocturno?Menguaba cuando las lágrimas cubrían los ojos, pero volvía a deslumbrar, y aunque se apagaba se podía detectar; me gusta el reflejo de aquella luna llena en el iris de tus ojos, especialmente cuando me observaban con esa mirada que solo yo puedo disfrutar. Todos nuestros secretos fueron compartidos con ella, que silenciosa nos rodea de romance.Si algún día la vida se acaba, y esto nos separa, nos recordaremos observando a la luna, la que siempre nos consoló, la que compartió nuestras alegrías, aquella testigo tranquila, que trato de detener el tiempo, para darnos momentos para recordar y compartir, con la vida y con el amor.

lunes, 21 de abril de 2008

EL BESO FRÍO DE MI TRAICIÓN.

Hace unos días Isa, quien posee un hermoso MANANTIAL DE AGUAS, me pidio una frase para la mujer. Entonces, miré a mi hermosa esposa, pensé en lo que ella a significado para mí, y nació la frase que puedes ver en el post de Isa. Pero allí no murió el efecto, pues luego nacían una tras otras frases que desnudaban lo que Ella es para mí, y nació un post al que titulé LES HABLARÉ DE ELLA.

Así mismo el 18 de este mes visité el blogs de Keila Ochoa y allí encontré un post que me confrontó, ella lo tituló NUESTROS SECRETOS. Pensé en mis faltas, en aquellos secretos que hablan contra mí ante Dios, pero que su buen amor a perdonado, y así nace el siguiente post:


¿Sabes mi buen Señor?

Quizá nunca pueda sentir el dolor que que produjeron en tí aquellos clavos que traspasaron tus benditas manos y hermosos pies.

Jamás sentiré la agonía causada por la corona que sin piedad fue puesta en tu cabeza.

No me sentiré maldito por yacer colgado en una cruz frente a mi madre y mis amigos.

La burla de quienes retaron tu divinidad no la sentiré jamás.

Pero hoy, mi Señor, he sentido el frío de aquel beso que recibió tu mejilla, aquel beso que quisiste no recibir.

Al igual que tu siempre lo he sabido. Siempre habrá alguien que traicionará. Conciente o incocientemente, por intereses personales o no. Es cierto, no todos, pero alguien traicionará. Y aunque creí estar preparado para la hipocrita actitud de la traición Hoy no puedo detener mis lágrimas. No puedo ignorar mi dolor. Y hoy este dolor me hace pensar en tu dolor una vez más.

No en el madero o en la burla, no en la sed ni en las palabras hirientes. Sino en el frío que tocó tus mejillas y llegó a tu corazón, ese frío que por momentos detuvo tus latidos, el que te hizo contemplar aquel rostro traidor con dolor.

Pienso en ello y digo ¿Cómo es que yo he tenido el valor de inyectar en tu corazón ese frío con mis propios labios? ¿Cómo he podido ser Judas? ¿De dónde sale tan miserable valor? ¿Cómo es que he podido olvidar el dulce toque de tus manos y las dulces palabras que tus labios han susurrado a mi oído?

¡Oh sí! He sido un hipocrita traidor muchas veces. Odio la mentira, ella me ha causado tanto daño, y aun así muchas veces mis actitudes te han mentido. Te he dado la espalda cuando lo más logico es correr a ti. ¿Cómo puedo tener el valor de exigir castigo contra quien sus mentiras me han dañado? ¿Contra quien me ha dado la espalda cuando esperé una mano?

No mi Señor, hoy solo me acerco a tí, y con este mi dolor mi Señor solo pido una vez más tu perdón. Quisiera decirte que no sentirás más el frío de mi beso en tu mejilla. Pido que fortalezcas mi alma y corazón, que guardes mi mente y emociones. Que no permitas que el beso frío de la traición detenga por siempre mis latidos. Pues como tú tuviste la fuerza para mantener tu corazón latiendo, así mi Señor, quiero hacerlo yo.

jueves, 17 de abril de 2008

DE FRENTE AL SOL.

Tac! tac! tac!
Sentí que trozos de madera quedarían en mis nudillos. La puerta sonaba hueca y degastada.
Tac! tac! ...
Un anciano de cabello blanco y barba larga abrió lentamente. Lucia un poco encorvado, mostraba cansancio al caminar.
- Adelante hijo... Toma asiento.
A pesar de su aspecto, su voz era fuerte y nada temblorosa, su mirada penetrante. Un brillo podía verse en sus pupilas. Un brillo extraño, no pude mirarlo fijamente a sus ojos pues sentía que sus pupilas causaban un efecto en mi alma, tal vez no estaba preparado para ello.
- Parece Usted más anciano de lo que imaginé
- Aun así no luzco tanto como lo soy. En cambio, tu eres más joven de lo que esperaba.
- ¿A qué se refiere, anciano?
- ¡Oh sí! Eres muy joven para la inquietud que traes.
- Al parecer los años lo han hecho sabio, ¿acaso notó en mi mirada la inquietud de mi alma?
- Je,je,je... No jovencito, todos los que me visitan por primera vez, todos vienen con la misma carga....
Se levantó con un notable esfuerzo y me dio la espalda, al mismo tiempo que su temblorosa mano se levantaba para señalar al frente...
- Creo que ya has perdido mucho tiempo, acompañame. Salgamos por aquella puerta.
Yo le seguí. Me pidió que abriera la puerta y lo hice. Apenas la empuje hacia afuera una luz golpeó mis ojos, ensegueciendome por unos segundos. Al recuperar mi vista, o parte de ella, lo primero que noté fue que la sombra que venía delante de mí en el camino había desaparecido. El anciano comprendió mi asombro...
- Si caminas de espalda al sol la sombra siempre estará frente a tí.
Movió su cabeza invitandome a mirar hacia atrás. Yo miré y allí estaba. Donde debía estar.
Con el golpe de aquella luz, cuyo resplandor aun era fuerte para mí, sentí que muchos miedos huían. Y aquella sensación que me esclavizaba también...
- Frustración...
- ¿Perdón anciano?
- Su nombre es frustración.
Sentí que podía leer mis pensamientos. Entonces me dí cuenta que ya llevaba rato mirandole a los ojos. El brillor en sus pupilas... era esperanza.
- ¿Cómo te llamas?- Le pregunté y en ese momento un ruido extraño me sacó de aquel lugar. Era mi despertador anunciando que ya era hora de enfrentar un nuevo día.
"Fue solo un sueño"- Pensé. Y entonces escuhé una fuerte y nada temblorosa voz que me dijo:
- Futuro... Ese es mi nombre.
Corrí hacía la puerta que me llevaba afuera de mi casa. Vi un sol resplandeciente cuyos rayos no afectaban mi mirada. Y allí frente al sol una oración nació en mi corazón.
- Buen Dios, desde hoy caminaré siempre de frente a tí, pues tu luz disipas la sombra de mi pasado.
Desde entonces, miro hacia atrás solo para ver la sombra detrás de mí, y recordar que ningún fracaso me ha detenido, que mis errores han sido productos de mi inexperiencia y que tomando en cuenta mi malas desiciones pasadas puedo evitar errores futuros. Miro la sombra para encontrar lecciones en mi pasado. Pero ella permanece allí, detrás de mí.
Desde entonces comprendo que, confiando en Dios, puedo caminar con esperanza hacia un mejor porvenir.

martes, 15 de abril de 2008

LES HABLARÉ DE ELLA.

Lo siento mis amigos y amigas, pero este blogs no puede continuar así.
Es cierto, aun tengo cuentos por publicar, vivencias para compartir, esperanzas que revelar, historias de hombres ilustres que contar y hasta unos cuantos videos para mostrar. Pero hay alguien de quien deseo hablarles.
Permitanme una pausa para compartirles mi suerte. Mi bendición, ¡Oh si, mi bendición!
Y no se trata de riqueza, aunque ella es mi mayor tesoro. No les hablaré sobre mis habilidades, aunque ella las agudiza. No es sobre mi salud, aunque ella mantiene mi colesterol sobre sus parametros. No voy a revelar mis mejores escritos, aunque ellos nacen por la paz que me infunde ella.
Solo les hablaré de ella.
Que me ha hecho completo. Que sensibiliza mi sensibilidad, ella que calma mi ansiedad. Que un día me libró de la depresión.
Sin ella fui un desastre.
Me mostró mi norte.
Cuyos ojos, ¡Oh por Dios! Sus ojos son hermosos, mis ojos lindos la llamé una vez.
Cuyos labios me enseñaron lo dulce de la vida.
No soy religioso, pero ella es mi religión.
A quien aferro mis manos.
Quien me hizo fructífero y un día extendió su mano derecha hacia mí.
Ella que mantiene los demonios alejados de mí. Que calma mi ira y genera esperanza.
Ella me recuerda quien soy y me convence de ello. En sus labios mi nombre tiene sentido. Por ella mi vida tiene propósito. Ella produce mis metas.
Es mi complice.
Llora conmigo y también rie.
En sus brazos soy cielo, soy amor, soy vida y tantas cosas más.
Que me espera ansiosa, que me escucha interesada, que me lee con asombro.
Cuya ira temo despertar, cuyos planes no quiero arruinar.
Despierta mi bondad. Convierte mis obligaciones en deleite. Acaricia mis frustraciones y las disipa.
Hace de mi realidad una fantasia y mantiene mis pies en su lugar.
Su voz es mi canción, su silueta mi destino. Sus pasos mi camino.
En su mirada la tormenta cesa.
Alimenta mi estima. Equilibra mi ego. Sacia mi sed.
Sin ella no es posible un futuro. Cada día escribe mi pasado. Le da sentido al presente.
Mi única leyenda. Una de mis cuatro verdades.
El cuento que no escribí, la historia que no leí, el cuadro que jamás podría pintar. Es que no pude imaginarla jamás.
Y ustedes quizá se preguntan ¿quién es ella?
Yo la miro y ella sonríe. Una vez más es mi complice.
Lo siento les dije que les hablaría de ella.

lunes, 14 de abril de 2008

NO SE TRATA DE MI.

Hace algunas semanas atrás, viajé al Estado Yaracuy. Visité a mi abuelo. Subí en un jeep el cerro Quebrada Honda y al llegar a casa de abuelo me sorprendieron los cambios en la fachada y en el interior de la casa.
Estuve cuatro días con mi abuelo. Y en esos cuatro días pude recorrer algunas hectáreas en la que ha sembrado café. La segunda mañana abuelo decidió caminar conmigo.
-¿Ves la quebrada allá abajo? Me preguntó mientras caminábamos. -Allí a la orilla coloqué un vivero la semana pasada.
Le pregunté por los cambios que encontré en la casa y me explicó que en estos últimos meses ha estado invirtiendo en ella para ampliarla. Que además ha aumentado la siembra de café. Y ha presentado algunos proyectos al gobierno nacional a través de los organismos competentes a fin de obtener algunos créditos para seguir trabajando la tierra.
No pude ocultar mi asombro. ¡Abuelo tiene 89 años y tiene una profunda preocupación por el futuro!
Durante esos días reflexioné mucho en esto. ¡Cuántas veces he llegado a entregar mi voluntad al presente pensando que todo ha terminado!, ¡Cuántas veces mi actitud ha sido pasiva ante las dificultades de la vida! Y me pregunto ¿qué puede motivar a un anciano de 89 años a seguir pensando en el futuro?
"Vamos abuelo, ya has pasado mucho trabajo, ¿por qué no te quedas en casa todos los días?, ¿por qué no te sientas en una mecedora a contemplar los atardeceres? Vamos, descansa abuelo, ya has trabajado demasiado".
Y entonces veo la historia, hace siglos...Y digo...
"Caleb ya estas en tus 85 años, ¿cómo vas a reclamar una tierra habitada por los hijos de Anac, los mejores guerreros de tu época?
- Pero es que Jehová me la prometió, hace 45 años atrás me la prometió.
"Entiendo Caleb que él la haya prometido, sin embargo, ya estás anciano, no eres el mismo muchacho que hace 45 años visitó aquella tierra como espía".
- OH no, te equivocas... cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza. Hijo, mi fuerza no proviene de mi edad, sino de mi esperanza. Hijo, no se trata de mí, Quiriat-arba es la tierra que Él me ha prometido. Y no será para mí, pero yo la he de conquistar.
"Y tenías razón anciano, hoy Quiriat-Arba, la tierra que conquistaste es Hebrón. Hoy es una ciudad de refugio. Quienes cometen un crimen accidentalmente pueden correr a Hebrón, allí no podrán ser tocados, allí serán redimidos".
Y hoy te entiendo abuelo, pues no piensas en ti, a tus 89 años abes que dejas 13 hijos y un montón de nietos, y en tu ausencia quieres dejarnos un beneficio. Y hoy abuelo, me has dado la mayor de las lecciones que he podido recibir... Y no me detendré, y no seré más pasivo, pues mi quietud ha de privar de beneficios a quienes me rodean. No se trata de mí, se trata de quienes pueden ser afectados positivamente a través de mí. No solo mis actos traen consecuencias, tambié mi pasividad, así que desde hoy pensaré antes de rendirme.

martes, 8 de abril de 2008

LA MAÑANA DESPUES DE LA NOCHE QUE VENCÍ A UN FANTASMA

Aquí la historia que ella me contó, una mañana después de haber vencido un fantasma:



Era un día normal. Sus años de fugitivo habían pasado. La vida le ha dado lecciones inolvidables.



¿Errores acumulado? Si.



¿Trampas hechas? Si.



¿Engaños cometidos? Si.



Cuando se es joven las ambiciones pueden viciar tu espíritu. La inexperencia te lleva a desiciones no apropiadas, apropiadas para un presente pasajero, inapropiadas para un futuro duradero.



¿Fue un delincuente? No.



Solo ambicioso.



Solo inexperto.



Un poco de orientación le habría venido bien.



Sufrió las consecuencias de cada uno de sus errores.



Pero ya es anciano y sus ambiciones se han reducido a cosas que en su juventud parecían tan simples, pero que ahora son la fuente de su vígor. Solo desea terminar sus días tranquilo y lleno de paz. No moverse mucho, solo lo necesario. No estresarse tanto. Disfrutar del milagro de ver crecer a sus hijos, sentar a sus nietos en sus rodillas y contarle la historia de su vida, historia que seria herencia, herencia que enriquecería el alma de sus nietos. Espera, estas no son ambiciones reducidas, son ambicones verdaderas, realmente importantes. Es que cuando los años desfilan nos enseñan a apreciar lo que realmente importa. Y él ha experimentado el dolor de no sentir un abrazo materno y la ausencia del calor paterno. Sintió el vació que deja la enemistad entre hermanos. Ha sentido la impotencia de no poder hacer nada cuando la muerte te arrebata a un ser querido, a la mujer que has amado en años. Ha vivido la carga de la rebeldía de los hijos. Este hombre ha vivido.



Ahora parece que ha llegado el reposo. Así lo creyó hasta este día normal y tranquilo. Hoy un huesped no deseado ha llegado. Él viene acompañando a sus hijos, aunque ellos no lo han notado, ellos estan por generar su presencia en la casa de su padre. Este padre, leno de días, observa a sus hijos acercarse agitados, afligidos. Y entonces ellos sueltan la noticia: "tu hijo, el menor, el soñador, ha muerto".


No fue una muerte normal, fue una verdadera tragedia. Fieras del campo le despedazaron. Este anciano tomó de mano de sus hijos las vestidura que quedaron de su amado hijo. Estaban rasgadas. Un silencio silvó en su alma, sus labios se sellaron por segundos. Su mente estaba en blanco. Observaba la ropa, y los rostros de sus hijos. Ya no podía contener el llanto. "Mi hijo a muerto", repetía una y otra vez, "Mi hijo ha muerto".


Es en ese momento en que aquel huesped no deseado, aquel fantasma se deja ver. Inyecta su veneno en el alma del padre. El efecto se hizo notorio al momento:


"Mi hijo... mi hijo ha muerto, moriré enlutado..." Fue su propia sentencia. Desde entonces vivió años infructíferos, pasivos completamente. Envejeció. Los días pasaban sin alguna razón, estaba vivo...abrazado a la muerte. En ocasiones deseaba recuperar su carácter, pero tanto más pensaba en ello más dolía vivir. Perdió su visión, su vista también. Un día su fuerza se ausentó. Sus palabras se acortaron. Pronto fue encorvándose, la carga del pasado cayó en sus hombros. Cada noche la culpa le visitó. Se convenció de que aquel fantasma era el verdugo de Dios, enviado a cobrar las factura de sus errores, los intereses de sus deudas.


Su sueño más grande... morir.


Su emoción más fuerte... la tristeza.


Su miedo... ya nada podía asustarle.


¿A qué podía temerle? ¿Qué es lo peor que podría pasarle ahoa?


Y no creas que esto es valentía. Es la más grande de las cobardías.


En 22 años la tierra fue visitada por grandes tragedias, el hambre azotó los pueblos, la escasez afligió a las familias, pero lo peor ya había sucedido la tarde en que sostuvo las vestidura rasgadas de su hijo. Y hoy nuevamente, 22 años después, sus hijos llegan turbados. Este anciano y débil hombre puede observarlos y revivir la escena más lamentable de su vida. Pero esta vez ellos dicen lo contrario: "Padre, padre, lo hemos visto, tu hijo, José, tu hijo, él vive y es principe en otra nación".


Cuando la culpa nos viita, cuando es huesped en nuestro hogar, la esperanza es nuestra mayor enemiga. Es mejor no creer, no necesitamos que las cosas mejores, solo que no empeoren. Sin embargo, la rebelión nació en su alma con aquella noticia... ¿Creer o no creer?.


Tras una intesa batalla en el alma, los labios de aquel anciano pronunciaron las plabra más temidas por un fantasma:


"¡Basta ya!", y luego el argumento que derribó al que oprimía su alma... "Mi hijo José vive". Y ppor último declaró la acción que materializaría su libertad... "Iré y le veré".


No fueron palabras faciles de pronunciar. Tenía que creer en lo que pronunciaría. Y para ello debía derribar el argumento que vició su actitud durante 22 años. Para ello si se necesitaba valentía, y la demostró, tarde pero la demostró.


Lo que sigue es el cuadro más hermoso que un pintor podría pintar. La mejor de las esculturas que pudiera ser esculpida. La más grande e impactante historia para una canción, el relato más conmovedor que pudiera escribirse. Lo que sige es un padre anciano y cansado, aleccionado por la vida, pero venedor, un padre abrazando a un hijo que creyó muerto, por el cual vivió enlutado 22 años, un hijo que ahora esta colgado a su cuello. Aquel abrazo ausente, extrañado, pero que siempre esperó por él.


A lo lejos, detrás de majestosas montañas, un fantasma derrotado observa lo que creyó evitar. Un fantasma vencidio, frustrado, atemaorizado. Un fantasma que sabe que ya no podrá visitar a Jacob. Un fantasma que una vez más, se da cuenta de su vulnerabilidad. Que a través de los años mejorará sus tácticas, pero nunca será invencible. El mismo que anoche vencí. Esta mañana puedo observarlo a través de mi ventana, del otro lado de la calle. Sé que intentará volver, pero ya lo conozco. Conozco su veneno. No apagará mi sonrisa más, no me envejecerá. Si él te visita un día no permitas que inyecte su veneno en tu alma. No es invencible

viernes, 4 de abril de 2008

ANOCHE VENCÍ UN FANTASMA.

Eran las dos de la mañana, su hora favorita para asustarme. Nueve meses visitandome, su sombra visible en la oscuridad. Su silencio turbando mi corazón. Su mirada fija en mi alma, infundiendo temor. Su voz susurrando el pasado a mi oido. Su aliento entorpenciendo mis pensamientos. Su influencia vicio mi espiritu. Su presencia todos estos meses paralizó mi voluntad.
Mi temor lo alimentó. Trastornó mi visiòn. Me dejó sin recursos. Su toque nubló mis sentidos.
"No merezco oportunidades", "no hay esperanzas", "soy tan miserable", "no vale la pena un intento", "soy un fracasado"... Eran algunos de los argumentos que incertó en mi sistema de creencias. Argumentos que afectaron negativamente mi juego interno, emborracharon mis actitudes.
Debilidad de carácter, insomio, incertidumbre acerca de mi porvenir, eran los frutos de su opresión. Y anoche, una vez más, apareció reclamando tributo. Así es, me hizo tributario.
Clave mi mirada al suelo, tenía temor de ver su rostro. La verdad, nunca lo ví a la cara. Escuché sus mentiras, su burla me estremeció.
La sangre hervía dentro de mí. Mi alma envenenada se rebeló.
-Estoy cansado de esto-. Pensé. Y él retrocedió dos pasos. Escuché claramente sus pasos. Quité las manos de mi rostro, cadenas calleron.
Saborié por primera vez en nueve meses, y por tan solo dos segundos la libertad. Su aroma lleno mis pulmones y se coló en mi alma, pronto mi corazón recuperó sus latidos, o tal vez yo había dejado de sentirlos. Entonces una voz rompió el silencio que me ensordecía.
-Puedes hacerlo, yo estoy contigo-. Aquella dulce y poderosa voz, yo había olvidado su calor, su timbre me fue familiar y supe que era Él. Tomó mi mano derecha, o tal vez nunca la había soltado, tal vez yo había dejado de sentirla.
-¡Basta ya!-. Gritó mi alma y pronto mi corazón, mi mente y mi espíritu se unió a la protesta.
-¡Basta ya!-.Ahora eran mis labios.
Lo ví minimizarse, y entonces fue cuando estuve conciente de que hacía rato el suelo había soltado mi mirada. Busqué su rostro para verlo, me pareció increíble, en lugar de su rostro un vació, estaba hueco, comprendí que en ese lugar, en ese vació, durante nueve meses estuvo mi rostro. Comprendí que era ahora o nunca.
Me avalancé en su contra y fue desapareciendo, desvaneciendose... Entonces supe su nombre: culpa.
-Culpa no volverás a detenerme, yo no seré tu esclavo, no más-.
Aquella fragancia que percibí por segundos y que motivaron la rebelión de mi ser ante la opresión de aquel fantasma inundo mi habitación y trajo a mi mente un nuevo conocimiento. Me sorprendí diciéndome a mí mismo: No eres culpable, No has fracasado, tus errores No te hacen fracasado, aprende de ellos y sigue adelante, oportunidades esperan por ti, toma decisiones.
Miré por la ventana y un sol asomaba su resplandor y dejaba caer sus primeros rayos, una brisa ligera y delicada acaricio mi rostro. Entendí que un nuevo amanecer había estado esperando por mí. Entonces Ella tocó mi puerta. Me visitó tal y como lo había prometido, entró a mi habitación sonriendo, diciendo estar orgullosa de mí. Y abrió las Escrituras, y me contó una historia, la historia de un padre que creyó a su hijo muerto, un padre que enfrentó al mismo fantasma que anoche vencí. (Prometo en mi próximo blogs compartir la historia del padre contigo).
Si una noche este fantasma antiguo intenta asustarte, si amenaza con inyectar su veneno en tu alma, no caigas en su trampa, recuerda que estas improvisando tu vida, que no tienes un guión sobre tu futuro, que a veces los errores serán inevitables a causa de tu inexperiencia. La vida no es corta, sino que a veces, perdemos mucho tiempo.

jueves, 3 de abril de 2008

El Amor Verdadero, más que un sentimiento cambiable.

Navegando de nuevo por allí he encontrado esta reflexión que me parece muy cierta, por favor escuchenla. Es un resumen de lo que es el amor verdadero, pero que abre una ventana en nuestro corazón para pensar en lo que realmente es el amor verdadero.