Mostrando entradas con la etiqueta PELICULAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PELICULAS. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de octubre de 2008

RETRATO DE UN VILLANO...

Dedicado a mi héroe, a quien un día le dije: “Hijo tu serás grande…” Y él con su gran sabiduría me respondió: “No papi, yo siempre seré Efraín”.

Su mirada perdida, buscando donde anclarla… Su mirada refleja el conflicto de su alma, pero nadie lo sospecha.

Sonríe a medias, todos lo ven sonreír sin notar que solo es una media sonrisa… No está convencido de las supuestas razones que tiene para sonreír… Y en su corazón hay un profundo debate: amar u odiar.

Su rostro rígido, muchos lo traducen como templanza, lo alaban por el carácter fuerte que aparenta su rostro. Pero en realidad es miedo… Miedo a demostrar su miedo y ser considerado inferior. Él sabe que no hay nada de malo en sentir miedo, el miedo puede usarse positivamente, se pueden obtener beneficios cuando se aprende a manejar el miedo, e incluso puede ser un buen indicador… Pero no sabe que no hay nada de malo en demostrar su miedo. Es que no tuvo la opción de saberlo. Su padre se encargó de no darle a conocer tal opción, lo hizo porque así lo creía necesario, y fueron malas experiencias las que sellaron en su padre este falso argumento en su sistema de creencias. Y ahora él también es víctima de aquellas malas experiencias. Muchos padres empeñados en evitarles a sus hijos los dolores que ellos han sufrido terminan promocionándoles conflictos aun mayores y aberrándoles sus personalidades.

Él posee recursos, basta ver su traje, su auto, e incluso la clase con la que actúa… Sin embargo, sus recursos no han logrado saciar su sed. Sed de amor que no recibió de su madre pues ella murió en un accidente cuando él era muy niño, sed de perdón porque se siente culpable de la muerte de su hermano al que vio ahogarse sin tener el valor de ayudarlo, sed de ser aceptado porque su padre nunca lo elogió pensando que así desarrollaría un carácter más fuerte, sed de amistad, creyó tener un amigo pero descubrió que su supuesto amigo le esconde secretos, esto le ha hecho pensar que tal vez el mundo no lo ve como una persona confiable, y si el mundo no confía en él entonces él no puede confiar en el mundo.

Es un joven silencioso, observa y calla. Muchos piensan que su silencio esconde sabiduría. Nadie se atreve a romper su silencio con preguntas tontas y él esperó, por mucho tiempo, al menos una pregunta. En realidad, su silencio esconde frustraciones y envidias. Y él luchó contra su silencio, por Dios que luchó… Pero hay momentos decisivos en los que se necesita ayuda… ¿Quién podría pensar que él necesitaba ayuda?

Lo venció la frustración y la envidia, no lo juzguen, no es una batalla fácil de ganar. En algún punto de la batalla su alma se congeló y se mantiene frío ante el dolor…

Su mirada perdida, buscando donde anclarla… Debatiéndose entre hacer el bien o el mal… Pero a veces el mal se viste más atractivo y se justifica con la excusa para la autoprotección y el bienestar propio… Y, simplemente, el mundo no colabora… Los amigos no son sinceros…La vida golpea con todo…La culpa ahoga… El amor se ausenta…La injusticia se hace la regla…

La ficción pudo conocerlo como un héroe, él tenía los recursos… En cambió lo pintó de villano… Lo sé solo es un personaje ficticio. La historia real no lo conoció a Lex Luthor, no sufrió su comportamiento… Pero el mundo real a conocido villanos que pudieron ser héroes, también sé que a diario el ser humano se debate entre hacer el bien o el mal, entre amar u odiar, y muchos factores no ayudan a tomar la mejor decisión…

Esta mañana, frente al espejo, observé la mirada que vi en Lex, vi también en mi memoria eventos que intentan inclinarme hacia el mal. Pero cerré mis ojos y anclé mi mirada en mi corazón, en un rincón de mi corazón, donde sentada está la esperanza, una tonta esperanza quizá… Pero ella me susurra que vale la pena seguir en pie… Que puedo ganar esta batalla… Y que siempre alguien vendrá a mi auxilio, solo debo estar en pie un momento más…

miércoles, 14 de mayo de 2008

LA MALDAD JUNTO A MI CORAZÓN.

Ayer disfrute nuevamente de una de las trilogías cinematográficas más interesantes según mi criterio: EL SEÑOR DE LOS ANILLOS. Y al caer la noche pensaba en el nada especial, débil e inexperto Hobbit llamado Frodo, hijo de Drogo Bolsón y Prímula Brandigamo.


Frodo es encontrado por el anillo, lo cual a mi parecer es una excelente y muy acertada definición de la realidad del mal que hay en nosotros, nos ha encontrado y ha hecho habitación en nuestro ser, pues Dios creó a nuestro antepasado Adán inocente y sin maldad, y así mismo nacemos. Este personaje singular tiene como misión destruir el anillo. Su misión lo destina a librar grandes batallas, la más importante y decisiva es en contra de su propia naturaleza, la cual seducida por la influencia del anillo despierta en él actitudes egoístas. Un pequeño descuido y su alma será esclavizada por el anillo, echando por tierra el destino de todo ser vivo y el suyo propio.


Lo más curioso es que durante su travesía se ve obligado a cargar el anillo colgado de una cadena que lo sitúa en el pecho, paralelo a su corazón. Más de una vez su espíritu es debilitado y manifiesta las más negativas características de su condición. En su viaje le acompaña Sam, su incondicional amigo, más bien su jardinero diría Sam.


Y mientras pensaba en la trama pensaba en mí. No por poseer un destino mítico, o llevar sobre mis hombros el futuro de la humanidad, ya uno hizo eso por todos. Pensaba en la maldad que cuelga en mi pecho, junto a mi corazón, en las veces que he caído ante su seducción manifestando las más horrendas características de mi condición humana. Entonces me pregunté ¿qué es lo que me ha mantenido fuera de la influencia total del anillo?


Me sorprendió mi propia respuesta, pues ante la pregunta desfilaron por mi mente los rostros de todas las personas que han estado conmigo en los momentos más dificiles de mi vida, aquellos que han abofeteado mis malas actitudes haciendome recobrtar la cordura. Y como diría Marcos Vidal no son muchos, pero Dios los puso aquí.


Ellos son mis heroes, gracias a ellos me mantengo con vida. Y no tengo necesidad de decir sus nombres, pues a diario se pasean por acá, y saben que estan en mi corazón.


Un día esta maldad junto a mi corazón será disipada totalmente, será fundida en el fuego de la más pura presencia, ese día miraré los ojos de mi Hacedor, y sonreiré, luego daré media vuelta para observar a cada uno de esos ángeles llamados amigos que me han acompañado, tal vez algunos de ellos ya habrán sonreído ante nuestro Hacedor, les sonreiré a ellos, y de nuevo frente a Él me acercaré a Su oído y le susurraré: "Sin mis amigos no habría podido llegar aquí".