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viernes, 20 de abril de 2012

DE RELATOS DE ABRIL PRONUNCIADOS EN NOVIEMBRE...


Siempre fui un desastre, al principio de mis diez años ya quería ser un adolescente; en mi adolescencia quise ser adulto, después de mis veinticinco años añoré la adolescencia y quise volver a esos días, y hoy, a mis treinta y un poquito más, quiero ser niño de nuevo. Lo comento para justificar el desorden en mi memoria y mis problemas con las fechas y lugares. A veces me preguntan que desde cuándo estoy separado y yo no sé qué contestar; a veces me preguntan que desde cuándo estoy en Cabimas y hago una pausa para intentar recordar a qué edad llegué aquí. A veces sueño que estoy perdido entre calles que conozco bien, en mi sueño siento la necesidad de ir a mi hogar y no sé si debo ir a Quebrada Honda, a Aroa, a Maracaibo, si de repente sería mejor aventurarme a Sabana de Mendoza, al Consejo de Ciruma, volver a Cabimas, a veces, en mi sueño, me quedo paralizado y al despertar siento la agonía de estar perdido aun. Algunas veces en mis sueños sencillamente me quedo vagando por las calles porque no sé en qué tiempo estoy y a dónde pertenezco. ¿Necesito un psicólogo que me escuche y diagnostique mi condición? ¡Lo he pensado!



Un desastre, es lo que soy. A veces quiero tener mejor memoria, envidio a quien puede recordar las fechas importantes en su trayectoria, tengo un amigo (Joel López, quien seguro leerá esta nota), él puede recordar fechas exactas sin problemas. Y no es que yo no he vivido momentos importantes y satisfactorios… ¡He vivido momentos que valen eternidades! Pero el problema es que soy un desastre y no tengo memoria.  Tengo amigos que pueden recordar nombres, escucho a veces a algunos decir cosas como: “yo supe a mis cinco años de edad que sería cantante, a esa edad ya sentía la música arder en mí…”. Los escucho y me asombro, entonces me pregunto “¿y yo? ¿A qué edad sentí las letras causando caos en mí?”. No lo recuerdo, pero sé que escribí un relato en mi niñez y aunque nunca lo guardé y no recuerdo de qué trataba ese primer relato, hay algo que no puedo olvidar: sentí satisfacción al escribirlo, tanta que no quería entregarlo a la maestra en el colegio porque sentía que era mío y sólo yo podía entenderlo. No sé cuántos relatos escribí después de ese, tal vez es bueno no recordar de qué trataba, cómo estaba escrito, cuál era su forma y fondo, pues quizás de recordarlo lo habría menospreciado en algún momento. Porque a veces somos duros con lo que hemos sido…  Recuerdo que mucho tiempo después volví a sentir satisfacción al escribir un bosquejo basado en la historia relatada en el evangelio según San Mateo 9:9. También recuerdo un relato que escribí una tarde en la facultad de humanidades de la Universidad del Zulia, el relato era para una linda chica de la facultad, a quien no volví a ver y no me alcanzó el tiempo para entregarle el relato. Y así, tengo recuerdos vagos de momentos en los que me reconocí prisionero de letras.



¡Pero en el año 2008 sucedió un milagro! No recuerdo el orden, pero tropecé en un mismo mes con Beatriz Perdomo, Isabel Fernández y Keila Ochoa. ¡Fue un milagro! Keila Ochoa resultó ser una escritora talentosa y de pluma fértil, una bendición. Llegué a su página y después de leer una leyenda de su novela “Palomas”, le envié un correo. Keila respondió mi correo dándome unos consejos y además me sugirió que abriera un blog y me dedicara a escribir tan seguido como pudiera, que expusiera mis letras a la crítica, que las soportara y creciera con ellas. Abrí un blog: “La vida no es corta”. Isabel y Beatriz me dieron la bienvenida a la blogósfera, visitaban mi blog continuamente y me dejaban comentarios y sugerencias en cada artículo publicado. Keila también aparecía y dejaba sus huellas, luego se sumó Patricia Ibarra, Nelly Escotto, Celeste del Rosario, Alejandro Vázquez, Anyul Led Rivas, Luisanna Jaimes, Roysa Socorro, Michel Ibarra, etc. Poco a poco aprendí a leer mejor, a escuchar mejor, me sentí en confianza y abrazado por un círculo de personas amables y agudas. Se sumó Enrique Crespo, Claudia Lama, Claudia González, Carolina García, Febe Mendoza, Zafiro, Salma Hassan. Y muchas personas más.



En el año 2008 encontré en un blog un ejercicio, un escenario para crecer y una solución a mi mala memoria y mi deseo de poder recordar fechas exactas de publicaciones y días importantes, y allí, en mi blog, está todo registrado. Allí hay huellas de mi romance loco con el cristianismo, de mis despechos, de mis alegrías, de mis melancolías, de mis nostalgias, de mis manías con algunos meses, de mis amistades; allí, en “La vida no es corta”, están registradas las fechas de mis logros e incluso de los fracasos más significativos, esos que me han permitido aprender con consciencia.



Sigo en mi afán de publicar de distintas maneras, he logrado pequeñas metas, progresivamente, como la publicación de mi relato La fe de mi padre, la próxima y cercana publicación de Rubia, la nominación entre finalistas y ganadores de algunos concursos, y la formulación de proyectos que me permiten definir mejor los pasos que siguen.



El día de ayer publiqué en formato digital y para descargas gratuitas una colección de treinta relatos bajo el titulo “Relatos de abril pronunciados en noviembre, relatos cortos escritos con mi mano izquierda”.  La publicación de ese volumen,  que reúne treinta relatos de los que he publicado desde el 2008 hasta abril del 2012, es una expresión de nostalgia, es un grito de mi melancolía, es un intento de dejar otra huella en mi blog, otra huella que me permita mañana mirar al pasado y sonreír. Algunos de esos treinta relatos ya han sido comentados en mi blog por estas personas que mencioné anteriormente;  otros de esos treinta han sido comentados por ti, que estás leyendo ésta nota, tal vez encuentres relatos que no alcanzaste a leer en mi blog. Algunos hablan de alegrías, otros de tristezas, de despechos o de romances, otros hablan de sueños y unos de pesadillas… Algunos fueron escritos durante el amanecer, otros fueron escritos en las noches más oscuras; estoy seguro que muchos de ustedes sabrán cuáles fueron escritos durante una tarde soleada, en una plaza, durante un viaje, en la montaña de mi abuelo, en el pueblo de mis padres, en una banca de alguna iglesia, caminando por las calles de una ciudad…



Si aun no lo has descargado te invito a hacerlo, y recíbelo como un regalo por la compañía durante estos años, meses, días u horas. Recíbelo como un regalo por los años que vendrán, o por los que seguirán incrustados en nuestros recuerdos, con fechas o sin fechas, con imágenes o sin imágenes… Creo, y tal vez con eso justifico ahora el desastre que soy, que vale la pena recordar al menos el sentimiento que brota de un encuentro,  y no importa si hay distancia entre lo dos, que las letras sigan acercándonos…




Para descargarlo presiona AQUÍ, y luego sigue los pasos... 

lunes, 13 de febrero de 2012

NEGRO SOBRE BLANCO IMPRESO...




Desde Caracas, la capital de mi patria Venezuela, Negro Sobre blanco lanza la primera edición de este año... A través de su periódico pretende impulsar la cultura desde todos los rincones y presentarse como escenario social... Dirigido por Richard Sabogal les presento esta edición en la que, entre otras cosas, se revela una "De esas Cartas que Jamás Envié".




Para leerlo presiona AQUÍ

viernes, 3 de febrero de 2012

LUCAS 7:11-17, UNA LECTURA LEJOS DEL REDIL.

En esta oportunidad y con mucha humildad quiero dedicar esta nota, como una expresión de cariño y gratitud, a Manuel Tovar, su esposa Miriam y su niña Gracia Libertad...

El evangelio según San Lucas relata una sorprendente historia y la biblia versión Reina-Valera, revisión 95, la titula: Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín.

Repito, es una historia sorprendente. La ocasión que se teje es digna de una buena lectura. Yo me senté cómodo, aproveché la soledad y el silencio e intenté caminar por la calles de Naín.

Una gran multitud conquistaba las calles. ¿Un evento? Sí. ¿Un buen evento? No.

Es una danza que atraviesa las calles, es la danza de la muerte. Y a su paso tributos de gemidos y lagrimas, los “¡Ay Dios mío!” que hablan de esa rebeldía que no permite la comodidad de la resignación, que indican que lo sucedido todavía tiene olor fresco, fresco pero no agradable. La víctima una viuda, que no solamente se enfrenta a diario contra la ausencia del marido, sino que ahora va sumando la partida de un hijo, por quien va danzando la muerte. El hijo que perdió era su único hijo, quedó sin familia. ¿Esperanzas? ¿Qué esperanzas podría tener? ¿Una resurrección? Ni en sueños, esas cosas han sucedido en siglos, ¿por qué sucederían ahora?

Yo voy por las calles, soy parte de la multitud que va junto a la viuda. Voy lamentando la situación, siempre he lamentado la muerte, lo lamento por el vacío que deja y que no es fácil de comprender. Hace dos años perdí a un amigo, un hermano, su partida me dejó una lección, me enseñó a valorar la muerte; cuando uno le da valor a la muerte se esfuerza por vivir con sentido, por dejar huellas, por amar con tanta intensidad y pasión que ese amor siga latiendo aun después de la muerte. Eso me lo enseñó él, que invirtió cada día en amar y en su eternidad. Pero sigue doliendo, voy caminando por Naín y voy recordando a mi amigo, sintiendo el vacío a pesar de la lección que me regaló. No sucedió un milagro, él no se levantó de entre los muertos, nunca he visto que algo así suceda, por qué sucedería hoy.

De repente pienso en las historias que escuché de profetas y ungidos por Dios que resucitaron muertos. Recuerdo la historia de Eliseo y la viuda de Sarepta. Pero, ¿podría suceder hoy? Pienso en el presente, todavía soy parte de la multitud que sigue a la viuda. Los profetas han desaparecido, no se habla de milagros, los ungidos fueron remplazados por “maestros”, “escribas”, “fariseos”. Ellos representan la autoridad y la voz de Dios. Si algún milagro va a suceder tendría que venir por medio de ellos. Pero ellos, ellos… Ellos no andan caminando por las calles buscando oportunidades para resucitar a alguien, no están interesados en dar consuelo, ni siquiera saben que existe la viuda, no van caminando con nosotros.

Pero un profeta ha salido a las calles, va caminando. No está en un templo esperando que lleguen las viudas a llorar sus muertos, no está interesado en sacrificios ni en control. Va por las calles, seguido de una multitud también, con él danza la vida, la esperanza, detrás de él los “¡Ay Dios mío!” tienen otro tono, de alegría, de asombro. Desde aquí veo su rostro, acaba de afligirse, se le nota en el rostro. Es que ha visto a una viuda llorando a su hijo, sin esperanza, tal vez también me ha visto a mí, lamentando la ausencia de profetas en las calles de Naín.

No lo creerán, pero Jesús, el Cristo, se detuvo frente a la viuda y le ha dicho “no llores”. ¿No llores? Sí. Y de inmediato resucitó a su hijo.

Sigo dentro de la historia, han pasado días. Hay un gran alboroto en la ciudad. La viuda cuenta una gran historia, jamás será olvidada, y yo, yo… Yo sonrío, existe uno que no anda buscando beneficios egoístas, que no está encerrado en un templo, que ha hecho de su vida un milagro para otros. Y pienso que sí hay esperanza, un mejor porvenir se asoma, tal vez pueda construirse una sociedad más calurosa, más unida.

Pero no sigo en la historia, y aquí lejos de Naín, muchos que dicen ser la autoridad y voz de Dios andan buscando beneficios propios, persiguiendo visiones de prosperidad que pretenden alcanzar mediante la esclavitud de otros. Estoy en la América Latina, donde los criollos, los de casa, los que deberían ser nuestros hermanos, se adhieren a teologías y doctrinas que no nos pertenecen y que solo sirven de armas en contra del bienestar común. Son expresiones de la colonización, y están colonizando como si fueran una nación extranjera, golpeando a los de casa. Algunos lo hacen sin saber que lo hacen, es la herencia que recibieron y no tienen la capacidad o no están interesados en desconocerla.

Viudas se van lamentando por las calles, huérfanos, divorciados, abandonados, víctimas de la pobreza heredada… Una legión de desafortunados va caminando, y los templos están repletos, muchos de los que están en los templos podrían juntar una fortuna para poner a andar un programa social a favor del bienestar, otros tantos tienen la fuerza para cumplir un trabajo comunitario significativo; pero están en los templos, dando gracias por la abundancia y rogando por los pobrecitos desdichados, y muchas de estas oraciones son solo una “lavadita de manos”, un argumento para silenciar la responsabilidad.

¿Hay esperanza? Sí. Claro que la hay. Cristo no se ha quedado en el templo. Yo sonrío, porque él viene por las veredas de la América Latina, y viene sintiendo compasión. Lo sé porque voy viendo grupos de personas a quienes el cristianismo heredado acusa de herejes, de contrarios, de minoría; éstos son despreciados pero no les importa, no pueden tocar a todas las viudas, pero hacen lo posible. Vienen dando el ejemplo, y sospecho que terminarán seduciendo a parte de la mayoría, los templos tendrán que convertirse en centros de refugio, en comedores sociales, en centros educativos, en oficinas para desarrollar programas sociales, tendrán que proclamar en los templos un evangelio congruente, un cristianismo ligado a Cristo, eso o se quedarán vacíos.

La América Latina gritará como se grita en la calles de Naín: “Dios ha visitado a su pueblo”. Será escenario de un avivamiento real, no de esas payasadas, de esos eventos que duran tres días y que solo sirve de escenario para la promoción de nombres y títulos, no de esas campañas proselitistas; será escenario de un avivamiento real, uno que dejará vacíos los templos porque nadie querrá perderse de la transformación social que estará ocurriendo en las calles… Y no estoy profetizando no declarando, no estoy adivinando el futuro, estoy leyendo el presente, lejos del redil, viendo el inicio que hace deducible y obvio un mejor porvenir…

miércoles, 1 de febrero de 2012

CAMINANDO TODAVÍA...

Voy caminando todavía… Dijiste que nunca encontraría ese lugar, que no existe, que no tengo reposo, que no tengo un hogar…

Recuerdo que sonreíste, acusando de locura mis anhelos, menospreciando mis esfuerzos, porque aseguraste que lejos de ti no existen cielos…

Y yo regresaría, rogando por el agua que brota de tus cadenas, porque fuera de tus fronteras no encontraría más caminos, y sin fuerzas quedarían mis piernas…

Pero sigo caminando, a pesar de tus pronósticos… Aunque sin encontrar todavía la respuesta a mi dónde, sin embargo, camino con un montón de paisajes en mi memoria, sabiendo que los mundos son más extensos de lo que dijiste y que la libertad no es una bestia condicionada y tampoco depende de tus cadenas para sonreír.

Sobreviví, a pesar de tus pronósticos... Y no solo sobreviví, sino que aprendí a caminar sin caminos, por las trincheras que tú tanto temes, porque le temes a las verdades cuando dices que solo hay una y es tu verdad.

Aprendí que en cada noche oscura existen sombras que no lastiman, que solo quieren respirar y darnos vidas... Aprendí a jugar con mis dudas y a conversar con mis demonios…

Y sigo caminando, según tus pronósticos, a estas alturas, yo estaría de regreso a tu esclavitud, pero sigo en dirección contraria, cada vez más lejos... desafiando tus lógicas, caminando hacia donde dijiste que no podría, y puedes declarar lo que quieras en mi contra pues ya he vencido tus ficciones…

Encontraré mi lugar, atento voy despierto, tal vez se esconde detrás del amanecer o quizás se extiende a lo largo de una noche. Quizás un día me guíe el sonido de las risas de mil fantasmas, o el llanto de alegría de los recuerdos… Y desde allá extenderé mi mano, saludando la ironía con la que me hablaste y la sonrisa con la que quisiste infundirle temor a mi mirada…

lunes, 9 de enero de 2012

NEGRO SOBRE BLANCO, ZULIA...

El día de hoy me he aliado con Richard Sabogal, director nacional de Negro Sobre Blanco, de esta alianza nace Negro Sobre Blanco Zulia...

Una de las pautas estratégicas definidas es la difusión de una serie de concursos nacionales como expresiones de inclusión para autores no publicados... Cabe destacar que actualmente Negro Sobre Blanco está convocando a la segunda edición del Concurso "Por Una Venezuela Literaria", sobre las bases y premios que ofrecemos puedes leer en el blog oficial del Distrito Zulia.

Aprovecho la oportunidad para extender la invitación a quienes puedan estar interesados en publicar sus artículos en nuestro blog oficial, pertenecientes o no al Estado Zulia de Venezuela.

Te invito a visitar ahora mismo "Desde el Zulia"...

domingo, 18 de diciembre de 2011

FRAGMENTO DE "ADIÓS MUNDO CRUEL"...

A continuación un fragmento de mi nuevo relato en construcción: “Adiós Mundo Cruel”… Expreso mi agradecimiento a Fausto Liriano Hernández por el apoyo y oportunidad a este proyecto (luego les comento).

...Quizá usted ha leído la historia de Jacob. Hijo de Isaac, quien fue hijo de Abraham. Jacob vivió trece años enlutado, creyendo que su hijo José había muerto, y culpándose por la supuesta muerte. Para Jacob el Dios de sus padres decidió cobrarle sus cuentas pendientes: sus engaños, sus malas decisiones motivadas por la ambición, su irreverencia y tantas cosas más. Así hemos vivido muchos, con la idea de un Dios que no puede consentir los errores humanos, que necesita castigar al hombre por sus acciones para demostrar su propia soberanía y control. Y así justificamos algunas de nuestras desgracias, o de las desgracias ajenas que nos afectan, también justificamos nuestra pasividad ante las circunstancias adversas, aceptarlas como un “castigo divino” nos protege de la responsabilidad de afrontarlas y superarlas. Pensamos que “a su tiempo” todo volverá a la normalidad.

Trece años vivió Jacob con extrema pasividad, sin ninguna acción digna de ser relatada en algún pasaje bíblico, trece años de silencio, de conformidad, de resignación. La Biblia relata que cuando sus otros hijos le dijeron que José aún vivía “el corazón de Jacob desfalleció porque no lo creía”. ¿Desfalleció? ¿Se debilitó? ¿Desmejoró? ¿Quién desfallece, se debilita o desmejora ante una buena noticia? Solo alguien que ha incorporado a su sistema de creencias argumentos que justifican las malas noticias.

¿Las buenas noticias llegan tarde? Es posible, pero ya he citado ese dicho popular que hace eco en los rincones de nuestra región: más vale tarde que nunca. Jacob necesitó ver los carros que su hijo José envió para buscarlo, necesitó escuchar a sus hijos repetirle la historia una y otra vez para que su espíritu reviviera, entonces exclamó un “¡Basta ya!”. Y así emprendió un viaje que lo acercó a su hijo, a su amado hijo, a quien lloró durante trece años, a quien creyó muerto por culpa suya. Un viaje que lo acercó a un nuevo comienzo, que lo arrojó a los brazos de un Dios nada parecido a lo que él había creído, que no se ajustaba a los esquemas trazados. Un Dios que no cobró sus errores, que no le castigó, y que le brindó la oportunidad de un reencuentro.

Pero, ¿estaba listo Javier Crespo para un nuevo comienzo?

Listo o no allí estaba, con la toalla ajustada a su cintura, luego de la ducha matutina, frente al espejo del baño, con el amanecer cantando detrás de la ventana, en su mano izquierda la hojilla y en la derecha la espuma de afeitar. Con las imágenes frescas de ese mal espejismo que suele invadirlo algunas noches. Así es, todavía hoy se cuela en su sueño ese espejismo atormentador.

Observó fijamente sus ojos reflejados en el espejo, la oscuridad de ellos es la misma oscuridad de la noche en la que corre perdido en su sueño buscando un refugio, la desesperación le invade mientras corriendo se aventura a tomar veredas al azar que lo van llevando a lugares que reconoce pero que no son el refugio que anhela. Entonces en medio de la oscuridad una voz interrumpe su empeño al preguntarle “¿Qué buscas Javier?” Reconoce la voz, es su padre...

miércoles, 12 de enero de 2011

ALGÚN DIA LO SABRÁS... (A MANERA DE PROLOGO).

Tal vez tarde, así lo pensé al comenzar a escribir; tal vez a tiempo, un rayo de ilusión que atravesó mi alma y me hizo soñar. Soñando la vi tan cerca de mí a través de mis letras, riendo y llorando, con sus ojos cargados de experiencias e imágenes que compiló lejos de mí, pero reunidas en sus ojos apuntaban al alma de mis letras, letras que son mi alma y que hoy, tarde o a tiempo, decidí dejar escapar para jugar con el tiempo y el espacio, y así darle la oportunidad a mi sueño de cruzar al mundo despierto.

Y es que mi mundo no fue el mismo sin ella, ni antes, ni después. A veces pienso que solo existí cuando ella estuvo cerca de mí, fueron buenos aquellos días, tantos que algunas veces soy tentado a pensar que no existió, que solo fue un sueño y que mi vida fue siempre un desastre y la idea de encontrarla mi tormento. Es mi memoria que ya cansada y anciana juega conmigo y yo se lo permito porque a mi edad no es mucho lo que puedo permitirme. Hoy soy solo eso, un anciano, mis ojos también están cargados de imágenes, de fracasos, errores y de logros. Y he aprendido a no lamentar mis errores, ya es tarde para lamentos, a no llorar mis fracasos, tantas lágrimas lloré y ellas no pudieron llevarme de vuelta al pasado para remendar los pasos mal andados, he aprendido que cada logro alcanzado es solo eso: un logro alcanzado. Tal vez perdí el sentido del gusto y no le encuentro sabor a la vida, o tal vez ella era la vida y desde su ausencia no hubo vida.

Nunca fui tan melancólico, pero hoy que la recuerdo y escribo para ella, mi alma suelta las amarras con las que secuestrada estuvo prisionera tan dentro de mí que la perdí de vista y desconozco hoy su aspecto, como también desconozco mis letras. Sé que ella reconocería mi alma, o quiero creer que así sería, me sorprendo al verme iluso soñando con que algún día estas mis letras, lleguen a sus manos y ella al verlas reconozca la historia y me recuerde, quizá nunca me olvidó, como yo nunca la pude olvidar, y mis letras la traigan a mí, o me lleven a ella. Algún día ya es una frase en mi contra, y he recorrido su espacio en el tiempo que me sobró, pero no me queda ya mucho tiempo y sé que tampoco resta mucho espacio. Por eso todo mi esfuerzo, que no es mucho ya, lo dirijo a la culminación de este manuscrito, y voy escribiendo como un sediento atraviesa un desierto con la esperanza de encontrar un charco si quiera donde calmar su sed. Quisiera vivir para alcanzar a verla de nuevo, he comenzado a ver cada día como un milagro al encontrarme despierto en mi cama en cada amanecer y sonrío a veces por la idea de que pudiera ser que el propósito de tan necio milagro sea llevarme hasta ella una vez más.

domingo, 12 de septiembre de 2010

SIGO TEMIÉNDOLE A LA MIRADA DEL VACÍO...

Veo que llueve allá afuera, y es medianoche, sobre mí las cargas de casi treinta años transcurridos, no son mucho, lo sé, pero mientras llueve y pienso voy sintiendo el peso de todo lo que he soltado en el camino…


Así es, hoy me pesan las cargas que no llevo. Y no sé si escribir me ayude, escribo casi a diario, intento plasmar con metáforas, con palabras simples y conocidas lo que desconozco aun conociendo, lo que en otro lenguaje siento y a veces veo… Le escribo a ella que no termina de llegar, a quien no termino de alcanzar… A ellos, mis hijos, que a veces lejos y otras cerca me tocan, con sus manos o con el recuerdo, con sus miradas o con los destellos que después de un día compartiendo siguen alcanzándome el alma, o despertando esas emociones que algunos dicen son la existencia del alma… Le escribo a ellos, amigos, amigas, que en el camino me tienden la mano, a veces con una simple sonrisa, otras con un abrazo, o con un par de letras: escritas o habladas… Le escribo a mis fracasos, les cambio sus nombres, intento sentarme con ellos mientras les escribo, intento reconciliarme con ellos… A los demonios que rodean mi espacio, que se levantan cuando quiero sentarme y me obligan a desvelarme, no sé si me vigilan ellos o los vigilo yo…


Me pesan las cargas que ya no llevo, unas las he soltado porque lo he decidido, para caminar ligero, otras se han ido sin decir adiós, y hay cargas que no quise soltar pero que fue necesario, al menos eso me digo a mi mismo y hoy lo escribo… No sé si sirva de algo, no siento que sirva, pero no sé hacer otra cosa esta noche, y la lluvia sigue cayendo, escucho cómo choca contra las ventanas, música tal vez, que despiertan mis manos, música sin letra y yo aquí voy cantando con mis manos… Canto la melancolía, que despierta también y observa mis manos, que sangran letras mudas, que no terminan de nacer, sigo siendo cobarde para decirlo todo, sigo siendo inútil para expresarme, sigo temiéndole a la mirada del vacío, esos ojos que son abismos, lagunas secas… Tal vez alguien me entienda, tal vez nadie me entienda… Tal vez yo pueda entender que la sangre no siempre es roja, a veces es negra y cae sobre un papel, a veces se llama letras, y fluye no sé de dónde, pero de dónde sea, ese lugar se desangra mientras las letras fluyen… Que las lágrimas no siempre salen de los ojos, a veces lloran las manos, y gota a gota las manos van perdiendo sentido, tal vez el cielo pierde sentido con cada gota de lluvia…


Nuevo comienzo me espera, lo sé, lo anuncia la lluvia, lo lloran mis manos… Es hora de cruzar la calle en este camino, y nuevas cargas hay que soltar… No me acostumbro aun, no sé si podré acostumbrarme, no entiendo por qué es necesario, no quiero entenderlo, no quiero soltar nada más en este camino; no sé por qué escribir que aun sin acostumbrarme, sin saber si podré, sin entender y sin querer terminaré soltando de nuevo más cargas…


Tal vez mañana caminaré sin quejas, pero sé que aquí estaré de nuevo otra noche, quizá sin lluvias, tal vez sin letras, pero estaré sentado una vez más extrañando un millón de cosas que no volverán a ser, así es, existirán estas noches mientras esté lejos de mi hogar, tal vez un día llegue allí, y estén mis amigos reunidos, también mis hijos, tal vez un día llegue y allí esté ella, espero llegar algún día y estar listo para reconocer que es mi hogar, y brindar, festejar… Es lo que quiero, no ser más forastero, sonreír, tal vez allí me esperen mis cargas, ¿habrá un lugar donde todo lo bueno que solté, donde todo lo bueno que me soltó, aun exista y esperen por mí? ¿Existirá un lugar donde las letras tristes que nadie entiende puedan hablar con tono feliz? A veces creo saber que si existe ese lugar, a veces todo es tan sencillo y fácil… Sigo siendo cobarde para escribirlo todo… Sigo temiéndole a la mirada del vacío…

viernes, 25 de junio de 2010

FRENTE A ESTE LAGO...

Frente a este lago se refleja mi vida… Esa que ya no está aquí, en mí… Esa que quedó atrapada, solitaria, escondida, entre las garras de la oscuridad y las trampas de la lejanía… Vida que respira oscuridad, mientras sueña con poder soñar y busca los amaneceres que un día no fueron promesas…


Las aguas calmadas desesperan mi sed, su ritmo tranquilo es la agonía de saber que hubo vida en este lugar, donde hoy solo quedan vestigios de sonrisas que un día sonrieron y hoy lloran sin saber por qué, no quieren saber, no pueden saber, no intentan si quiera pues duele intentarlo…


El aire transita pausado, como acariciando la melancolía, compañía que surge en mi contra que forja ataques cargados con sombras de aquellos días, que no terminan de morir mientras yo muero… Y no es que le temo a la muerte, sino a los días que restan mientras la vida agoniza tan lejos de aquí, lejos de mí… Y el aire despierta el perfume escondido entre las aguas de lago, perfume que trae tu imagen y abraza a la vida, y yo respiro tu aire frente a este lago que refleja mi vida…

POR TI AVANZO...

Por ti avanzo sin detenerme, me das la fuerza, inspiras mis pasos, atraes mis ojos…


Enfrento a diario mis monstruos, se presentan frente a mí, amenazan con sus dientes, con el fuego que emana de sus ojos, se levantan y alcanzan las alturas y desde allí señalan con sus dedos… Monstruos que gritan para espantar mi futuro, y mi futuro es contigo…


Fantasmas se reúnen frente a mí, distraen mi memoria, construyen guaridas, esconden sus rostros… Sus voces angustian mi melancolía, desesperan mi tranquilidad, ellos susurran los nombres que me atormentan para empañar mi presente, pero sigo luchando, agonizando, no me detengo porque mi presente eres tú…


Demonios caminan a mi lado, iras que debilitan mis manos, frustraciones que opacan mi mirada, llantos, lamentos que a veces rigen mi voz… Demonios que distorsionan los paisajes que contemplo a mi alrededor, que intentan esclavizar mi pasado, pero mantengo mi libertad porque mi pasado eres tú…


No me detengo, por ti, que sostienes mi futuro en tus manos, que concentras mi presente en tu alma, que escondes mi pasado en tu mirada… Me das la fuerza.


Espinas encuentro en el camino que me separa de ti, amigo de mis pasos, enemigo de mis deseos… Espinas que crecen y buscan mi alma para herirme, ellas ignoran que mi alma eres tú…


Piedras se atraviesan mientras avanzo hacia ti, rocas que se muestran potentes, con ánimos de estorbar, de debilitar, ellas quieren tocar mi corazón, contaminarlo con la dureza que han concentrado en ellas desde la antigüedad, desconocen que mi corazón lo sostienes tú…

Sombras conquistan las veredas, sombras que pretenden oscurecer mis sueños… Ellas inyectan veneno que adormece, que embriaga de miedo, infectan los sueños para matar la voluntad… Sombras no saben que mis sueños están en ti…


Hay tormentas que amenazan con furia, azotan con estruendos y vientos recios… Tormentas que viven para cegarme, que me distraen a veces, que proyectan mis miedos y éstos estorban el horizonte que debo conquistar… Tormentas que ignoran que puedo llegar a ti sin mirar porque dentro de mí está dibujado el mapa que me guía hasta ti.


No me detengo por ti, que eres mi alma, que sostienes mi corazón, en quien están mis sueños… Tú me inspiras.

jueves, 24 de junio de 2010

INEVITABLEMENTE CAMINÉ...

Inevitablemente caminé, no me culpo, no pude, no debí, no existió la oportunidad de quedarme estacionado… Caminé porque creí en el camino, avancé sin saber lo que quedaba atrás, iluso o ingenuo siempre, tal vez por ignorar que atrás quedabas tú… Tú que hoy invades mis caminos, tú que hoy espantas mi destino…

Y es bueno tenerte aquí, de vuelta, saber que mis pasos son tan cortos, que solo avancé un poco; es bueno porque pienso, siempre iluso, siempre ingenuo, que puede volverse al punto de inicio y modificar la historia propia… Ya vez, no he caminado tanto, o tal vez caminé con ojos cerrados, o han de ser el cansancio y la sed que me hace creer en tonterías.

Pero no me culpo, ni por ser iluso, ni por ser ingenuo, doy gracias por lo poco que de ello me ha quedado, me mantiene vivo en estos mundos de muertos, atentos cuando no hay mas que sombras… Juego con las sombras, como un tonto, juego sin culpas, no me quejo, a veces tienen tu rostro, y otras tus manos. Y me miras, feliz me miras, y yo te deseo mientras me miras… Y me tocas, llena de vida me tocas, y yo deseo sentirte mientras me tocas… Entonces imploro a la oscuridad dentro de mí, es que sin luz no hay sombras, sin sombras no hay evidencia de aquel lugar, y juego a convencerme que no existió y termino creyendo que no existí…

Inevitablemente caminé… No me culpo, pero a veces, rodeado de sombras pregunto… Qué habría pasado si hubiera inventado la oportunidad de quedarme estacionado…

martes, 8 de junio de 2010

NO DESPERTÉ AQUELLA MAÑANA...

En primer lugar pido disculpa por pretender incluirme en los rastros de sus tiempos con esta nota, es el prologo de una historia que escribo en homenaje a un amigo, más que amigo, un compañero de ruta con el que accidentalmente tropecé dentro del tiempo. Si te detienes para leerlo necesito expresarte mi agradecimiento puesto que lo escribí porque necesito expresarlo, ¿a veces no sientes que es agonizante saberse vivo frente a la muerte? ¿No piensas que la muerte es el único destino seguro del cual podemos alardear de conocerlo? ¿Se necesita valor para alardear de tal conocimiento? ¿O se necesita aceptar que ya estamos muertos? Son tantas las preguntas que me he planteado para emprender este viaje que llamé “Mas que un nombre” y que ya me lleva por una ruta de veinticinco mil palabras, sospechando que aun no voy por la mitad del camino, y que tal vez de igual forma es un esfuerzo inútil… Pero qué más da, sigo vivo…Saludos…


El veintiuno de marzo del año dos mil diez, recibí una lección.

Francisco me había dicho dos días antes, “brother, estoy cansado, vamos a descansar este fin de semana”. Me pareció extraño, Francisco era una persona activa, no era amante de los descansos, debí suponer que algo extraño pasaba… Llevábamos dos meses trabajando en los barrios alrededor de la Carretera H de la ciudad de Cabimas, organizábamos torneos de futbol y actividades culturales que permitieran una sana distracción a la juventud de esos barrios, los mismos donde él creció. Comenzamos ese trabajo por accidente, los dos estábamos cansado de ver cómo estos barrios se hundían en delincuencia y vicios, nos preguntábamos por qué nadie hacía nada, por qué los padres no tomaban medidas para que sus hijos no vagaran por el mundo de los vicios que matan las ilusiones y a la vida misma. Hablábamos entre nosotros sobre nuestras ideas de la eternidad y de la necesidad de que el ser humano perdurara en el tiempo. Admirábamos juntos la sed de los personajes de Homero, “ellos supieron vivir, consagrando sus vidas al ideal de la eternidad”. Coincidíamos en la idea de que “el hombre puede seguir existiendo en la memoria de la historia, en los recuerdos de los hombres que siguen vivos después de nuestra ausencia”.

A medida que nuestra amistad se estrechaba comprendí que ambos habíamos vivido de una forma parecida, que habíamos recorrido cuantas veredas conocíamos, movidos por una sed natural que no habíamos podido saciar en nuestros recorridos. “¿Qué crees que hay después de la muerte?”, me preguntó una vez, yo sonreí, me gustaban sus preguntas, sabía que a la mayoría no les gusta expresar esas interrogantes y mucho menos tratar de responderlas, pero él vivía como un niño, sin temores de preguntar o descubrir. “Creo que solo podremos saberlo con certeza después de nuestra muerte”, le respondí bromeando, aunque seguro de que era la respuesta más indicada que podía darle. “O tal vez no podremos saberlo ni después de la muerte”, respondió él sonriendo también. Sabía a qué se refería, ya nos habíamos planteado la posibilidad de que la muerte fuera el fin de la conciencia humana, de que no existiera continuidad, ni cielo ni infierno, nada.

El viernes diecinueve por petición suya iniciamos un descanso. Yo me fui a casa de mis padres a cuarenta minutos de la ciudad de Cabimas. Dos días después, el veintiuno de marzo, recibí una llamada: “hermano, Francisco… Es una noticia lamentable… Hermano… Está muerto…Francisco murió”.

Aquello era una maldita broma, un mal chiste. Pero no podían estar jugando con eso. Escribí un mensaje de texto en mi celular que debí enviar a más de ciento cincuenta contactos de los que pertenecían al grupo de jóvenes y adolescentes. “Necesito saber de Francisco, ¿es cierto que murió?”.

Las respuestas llegaron de inmediato, uno a uno me confirmaban lo que no podía ser cierto. Eran las seis de la mañana, aun no podía creerlo. Me duché y mientras lo hacía pensaba que tal vez despertaría en unos minutos riendo de este sueño. Salí del baño, me vestí y aun no despertaba, tomé un vehículo que me llevó hasta la ciudad de Cabimas y no despertaba. No aguantaba mi llanto, Francisco era mi amigo, juntos estábamos desarrollando un sueño de toda la vida, lográbamos entendernos, dudábamos sin miedo y desafiábamos hasta nuestra fe. Él no podía estar muerto, ¡por qué rayos no podía despertar!

Llegué al terminal de Cabimas… “¿Gusmar, dónde estás?”… “¿Por qué no llegas?”… “Aquí estamos todos, te estamos esperando”. “¿Por qué pasó esto? No es justo, Gusmar, por qué…”. “Estamos en los Laureles, ya lo trajeron a casa del tío, Gusmar por qué…”. Llegaban los mensajes a mi celular uno tras otro… ¡Por qué! Yo mismo quería saberlo… Llegué a los laureles, al sector cinco, bajé del auto por puesto, pensé llevar mi maleta a mi habitación, a ver si perdiendo el tiempo podía despertar del sueño, pero no pude, caminé por las veredas que conducían a casa de su tío, ¡las mismas que caminamos juntos dos días atrás! Pensé en todas la veredas que caminamos de esa urbanización, en todas las calles de todos los barrios…

La plaza frente a la casa del tío “tite” estaba repleta de adolescentes, jóvenes, adultos, miré a un puñado de los que participaban en nuestras actividades, a los que conocimos caminando por los barrios, se abrazaban unos a otros como lo habíamos enseñado en nuestras reuniones “somos familia, y la familia celebra unida en tiempos de alegría y llora unida en tiempos de tristeza”.

Me detuve frente a aquel cuadro, miré hacia adentro de la casa y vi un féretro negro, rodeado de flores, la imagen me recordó la sala de mi casa, a mis trece años, la muerte de mi abuela… Rogué, quise creer en tantas cosas como me fuera posible para tener opciones en mi ruego. Giré de nuevo hacia el grupo, se habían reproducido, eran más los jóvenes allí, yo lloraba, de impotencia, por no poder despertar. ¡Maldito sueño que me desesperaba!

Uno a uno se me acercó, llorando, abrazándome, preguntándome por qué… No podía hablar, sentía que me ahogaba… La muerte era real y estaba allí, pintada en el rostro de cada muchacho, de cada chica, apretándome el cuello, dificultándome la respiración. La muerte sonreía en un día soleado. Su olor, estaba allí, rodeando la placita del sector cinco, venciendo una vez más. Tal vez si me dejaba vencer por el ahogo despertaría turbado en mi cama por aquel sueño. Pero nada pasaba, caminé hacia adentro de la casa, mirando a todos los que se estaban allí reunidos, abrazando, intentando decir algo sin conseguirlo. Allí estaba la negra, el tío tite, María, la señora Carmen, Joha, Alberto Miranda, y cientos de personas más que formaban parte de su historia. Llegué frente al féretro, tuve miedo de mirar en su interior, intenté anclar mi mirada en alguno de los jóvenes que habían entrado conmigo y me rodeaban, estaban a mi lado “en momento de tristeza”. Sentí la fuerza que ellos intentaban transmitirme con sus miradas… Y miré en el interior de aquel féretro… “Ya, es hora de despertar…”pensé.

Allí estaba, Francisco Blanco Cardozo, inmóvil, sin aliento…

“¿Qué crees que hay después de la muerte?”… Recordé su pregunta. Su voz era clara en mi memoria, mis lágrimas caían sin remedio, no era un sueño, era momento de aceptarlo… “Supongo que ya lo sabes… Supongo que estabas muy cansado… Claro, descansa… Ya un día me tocará saberlo…”. Sonreí, con tristeza sonreí, respiré profundo. “A mí me toca seguir vivo, pendejo”. No pude detener mi llanto, quise hacerlo pero no pude… Yo seguía vivo.

miércoles, 26 de mayo de 2010

DIOSA DE MAYO...

Lluvia de mayo cae, desesperada, desbocada sobre estas tierras que antes fueron áridas, sedienta de destino, de reposo, de hogar… Cae y es su caída una fiesta concurrida, ella celebra, murmura secretos del tiempo, describe las imágenes que ha visto en los abismos de donde viene…

Sus invitados brindan por ella, el pasado presenta su ofrenda, tímido se acerca, su voz ronca, pequeño, con pasos cortos, se acerca y encuentra redención al mirar sus ojos; futuro siempre de espalda voltea hacia ella y sonríe, es imposible no sonreír frente a ella, y ella le muestra las imágenes que guarda en su bolsillo, regalos que el tiempo le dio el día de su partida; el presente la abraza, ella besa su frente y acaricia su rostro con manos frías, y él va sintiendo como sus caricias cambian su aspecto…


Danza la lluvia entre la muchedumbre que la rodea, danza con gracia, la brisa toma su mano e intenta igualar su ritmo, brisa se alimenta de su frío, bebe de él y borracha de alegrías lleva su aroma a cada rincón de estos mundos, refresca los desiertos que cuentan historias tristes de otros tiempos, le da aliento a las ruinas que agonizan en la antigüedad, brisa lleva en sus bolsillos las nuevas que bailando la lluvia susurró en su oído…


Cae lluvia que ya es mayo, aquí adentro hay desiertos sedientos que claman por ti, tierras áridas que no conocen tu aroma, que no han sido saciadas, ven con tus secretos del tiempo y muéstrame el futuro que ya no veo, ven a alumbrar las paredes de mi abismo para encontrar las imágenes de los días que están por venir… Cae lluvia que a mi alrededor los hijos del tiempo disputan mi suerte, frota sus manos el pasado conjurando hechizos que me encadenan, tiembla el presente de miedo sin saber qué hacer con mis pasos y el futuro se esconde mientras bailas los dados que llevan mis números…

Danza a mi lado, déjame respirar el aire que exhalas de boca, tócame con tu frío, ese que cura el desaliento, que congela la frustración y deshace la ira… Ven y dale aliento a mis ruinas, yo quiero construir un nuevo mundo, uno en el que tú reines, en el que la brisa libre pasee llevando tus nuevas…

martes, 25 de mayo de 2010

HOY TE RECUERDO...

Fueron buenos aquellos días… ¿Recuerdas?... Tus manos bálsamo a mi alma, sujetaste mi alma y lograste vencer mi nomadismo… Me detuve en tus brazos, fue inevitable, cautivaste mi independencia con tu sonrisa tierna, hechizaste mis pies… Tus caricias silenciaron mis melancolías, entretuvieron mis nostalgias… Fuiste paz en tiempos de angustias, calma de mis ansiedades… Lastimaste mi ira, y se rindió, postrada mi ira besó tus manos…

Días y noches pasaron, jugamos a vivir… Olvidamos el mundo, los caminos, los destinos, burlamos el futuro, fingimos el pasado y atemorizado huyó a otras tierras… Tus ojos, fueron mi sol de madrugada, mi estrella del norte, en tus ojos olvidé el límite de la vida, descansé de las obsesiones que el tiempo incrustó en mi alma, yo los contemplaba y admiraba el misterio que en ellos habitaba… Nunca conocí ojos como los tuyos…

Transcurría la vida, pasaba a nuestro lado, tuvimos nuestro mundo… No hubo soledad en nuestro mundo, no existió, le dimos compañía y ella sonrió… El silencio fue nuestro aliado, guardó secretos que hoy me recuerda y hoy la soledad me ofrece su compañía… Las noches escenarios de nuestros juegos, cómplice de nuestras verdades…

¿Recuerdas aquellas canciones? Las escribimos para cantarlas siempre, para medir el tiempo a nuestro antojo… ¡Pretendimos tanto! Tu sonrisa fue mi luna, desestabilizó mi gravedad, yo solía contemplarla y perderme en caminos que me llevaban lejos de mis destinos…

Hoy me pregunto si me recuerdas, y siento que a veces tu hechizo me atrae… Recuerdo tus besos y siento que me faltas, necesito tu paz hoy, necesito jugar a que estoy vivo, necesito despojarme de mi independencia…
¡Malditas obsesiones que me alejaron de ti!

domingo, 23 de mayo de 2010

EL PASADO BEBE, EL PRESENTE FUMA Y YO AGONIZO...

Extraño el futuro que palpé en tus labios, ese que dibujaste con tus besos, con tu aliento… Yo junto a ti tuve futuro… El pasado sonreía sin pesares, brindaba con cerveza en mano por los mejores momentos, esos que venían, porque el pasado tuvo fe en tus besos, descansó en tus labios y borracho soñó con su redención, mientras el presente escuchaba alegre el sonido de tus palabras…

Cigarro en mano el presente sonreía, confundiendo el humo del cigarrillo con la densa niebla que acompañó tu cuerpo… Niebla que se esfumó aquella noche… Noche de mis lamentos que aun la luna escucha cuando el pasado, borracho de tu ausencia, se sienta a mi lado y me hace compañía…

Extraño el destino que acaricié en tu cuerpo, ese cuyas señales escondes, escritas en ti con tinta antigua… Yo junto a ti tuve destino… Los caminos disfrutaban nuestros pasos, ellos murmuraron recuerdos de nuestra historia, recuerdos grabados por el tiempo y que pertenecían a nuestro futuro, porque aquellos caminos creyeron en tus señales, reposaron pensando que fuiste un ángel del fin que aseguraba la llegada al hogar de los errantes…

Extraño el sabor de la vida que bebí en tu mirada, era simple la vida con tu mirada… Sencilla, las tormentas guiaban a ti, los huracanes soplaban para ti, los desiertos parques de tus secretos… Secretos que descubrí mientras mirándome atraías el futuro y el destino… Futuro y destino que fueron dioses nuestros… Hoy no sé dónde estás, hoy no sé dónde estoy… Hoy extraño la neblina que nos envolvió, las verdades que no creímos, las mentiras que disfrutamos… Tu sonrisa que me llenaba, las señales de cada noche… Hoy con cerveza en mano el pasado lamenta y brinda por no sé qué, mientras el presente fuma tu ausencia y yo agonizo…

HOY NO ESPERO TU REGRESO...

Te fuiste, aquella mañana, hiciste un hoyo en mi presente condenando mi pasado a triste y gris… Y mi futuro tembló porque te fuiste… Mis sueños, jóvenes aun, vieron cómo desviabas tu andar, cómo doblabas la esquina sin voltear si quiera para un último adiós… Mi orgullo se postró, pidiendo al cielo un otra vez, un de nuevo, pero cielo mudo y atado a tu partida no inclinó su oído…


Te fuiste y el vacío despertó, mirando a todas direcciones, extrañando la luz del sol, implorando a la noche que reinara sobre mí… Un millón de abismos viajó hasta aquí, ofreciendo sus libertades, bondades, y mis manos tocaron el veneno que traían para llenar de vida la muerte con la que heriste el alma que agonizando volvió a sus mundos…


Yo pronuncié sin palabras mis plegarias al tiempo, tiempo no se detuvo, escondió sus verdades, sonrió… Yo desprecié su sonrisa, creí que tiempo sin ti era desperdicio de vida. Camine sin vida, de espalda al tiempo, sin sentidos, sin querer llegar a ningún lugar…

Despertaron mis miedos, y fui miedos que andaban, fui fantasma de un lugar perdido, pasos que no se escucharon, fui ojos que no miraron… Intenté seguir tu rastro pero no logré convencer a mi ánimo, y sin ánimo mi esfuerzo solo logró jugar con los recuerdos que no empacaste…

Hoy recuerdo que te fuiste una mañana, que no volviste, que fui un fantasma, que me alimenté de recuerdos… Hoy, camino hacia un destino, sin miedos, contemplando la sonrisa del tiempo, en busca del alma que agonizando huyó, sin plegarias ni lamentos… Hoy no espero tu regreso, pero si vuelves verás que he construido aquello que lejos de mí quisiste encontrar…

jueves, 20 de mayo de 2010

FRASES CORTAS... PALABRAS SENCILLAS...

Te veo pasear frente a mí, con tu verdad tan sencilla, con tu sonrisa despojada de realidades confusas…

Te observo mirar a todas direcciones, como quien perdido sabe que no importa dónde está… Disfruto mirarte, en silencio para no tocar tu fragilidad que se hace superior a mis habilidades…

Y mientras transcurren los segundos voy olvidando quién soy, quién creo que soy, quién quiero ser…

Solo te veo, y dejo de existir porque tú te vuelves todo, y vas siendo letras y alientos, y te vuelves danza del tiempo, cuerpo de la brisa que viene del sur con ecos de historias antiguas…

Y en ti encuentro la voz de la lluvia, dulce, lluvia de mayo, rocío de la mañana que permanece durante el día sorprendiendo a gotas… Lluvia que guarda silencio, y tú vienes con sus palabras a mojarme de fe virgen y solitaria…

Te veo y siento que ríe el dolor, alegre celebra los mejores días, esos que traes contigo, esos que sonríen acercándose a mí mientras extiendo mí mano… Y se va alejando la esperanza porque ya no tiene lugar, porque ya no tiene razones…

Te veo y tú me observas, y encuentro mi alma en tus ojos… Mi futuro en tus ojos…

miércoles, 19 de mayo de 2010

SIN TI CADA MAÑANA...

Yo despierto sin ti cada mañana, despierto agonizando, despierto sin razones para despertar… Me obliga la noche que se ausenta allí afuera, noche que juega con mi alma mientras mi alma transcurre sus mundos y deja de ser mía… Noche que sigue viva mientras yo muero sin poder morir para siempre…

La claridad del día lastima mis ojos, veo un vacío sin fin al que llaman cielo, y me pregunto si tal vez es un vacío de alma ausente, que intenta morir y no muere, que despierta sin razones para despertar, que agoniza cada mañana al descubrir un nuevo día sin ti…

Y siento la brisa, que lastima mi ira, siento sus caricias, que vienen tal vez de un país lejano, de una tierra de nadie, que vienen cansadas, quizá, de tantos amaneceres, de tantas claridades del sol y noches que no finalizan… Siento la brisa que busca reposo, que va agonizando entre andares, que quiere llegar…

Veo miradas que no tienen destinos, veo sonrisas sin fundamentos, que sonríen sin alegrías… Veo pasos que no saben a dónde, que recorren sin vida caminos de vidas… Despierto y avanzo, no sé hasta cuándo, no sé por qué aun despierto… Tal vez un día, bajo un vacío que no será mío, de noche, sin claridad, será el inicio de un despertar distinto, de uno en el que tus ojos serán soles de claridad que no lastima y tu sonrisa cielo a mi lado, que no es vacío…

MIS PALABRAS Y LETRAS...

Yo quiero darte mis palabras, las letras que las conforman; mis palabras son símbolos que te pertenecen, que hablan de ti, que cuentan la historia de un origen que aun desconozco, que revelan secretos que tú, sí, tal vez tú, guardaste en mí... Símbolos que esconden la ira por no tenerte, la melancolía por creer haberte tenido, la nostalgia por la suma de lo que es y lo que creí que fue…

Y voy escribiendo mientras camino, dejando con mis palabras las huellas en el camino, iluso yo, creyendo que mis huellas podrían ser señales para ti, que podrías escuchar los gritos de mi existencia que reclaman tus ojos y toda la magia que en ellos reposan, tus labios y la dulzura que de ellos emana, tus manos y las caricias que ellas esconden… Iluso, creyendo en un encuentro, creyendo que fue escrito por el tiempo y que un día aquello que ya fue escrito tendrá eco en una de esas páginas que alguien llamó futuro…

Y juego con mis palabras, juego a nuevos comienzos, construyo mundos para ti, le doy sentido a todo mientras todo se hace nada porque no estás, y cada uno de mis mundos se desvanece sin tu aire, y mis palabras se hacen sepulcros que encierran cadáveres llamados recuerdos, recuerdos que no recuerdan, que no contienen imágenes de un pasado sino de un futuro que espera ser tocado por ti para resucitar… Que esperan tus besos para sonreír…

TU LIBERTAD...

Tu libertad pasea frente a mis ojos en ocasiones, cuando lo hace me siento libre, libre pero me alcanzan el dolor y la frustración, dolor porque aunque pasea cerca la percibo inalcanzable, frustración porque sé que la ofreces, que vienes aquí y bailas frente a mí para seducirme con tu rescate para mostrarte alcanzable, e invitarme al paseo de tus miradas…

Tu libertad es como la brisa que danza entre las garras del tiempo, sin temor a los peligros, porque es libre de temores, porque ignora aquello que puede manchar su autonomía, porque viene de ti, linda e intocable por los tiempos; como los niños que desconocen a los dioses todopoderosos y omniscientes, que se burlan con sus risas de las reglas del mundo real construido a base de verdades sin fundamentos y lógicas indestructibles…

Y voy observando esa libertad en tu mirada, que brilla como los soles de cada amanecer, como las estrellas de los anocheceres, soles y estrellas que pasean entre los vacíos que forman el cielo, que guían a las almas perdidas entre la densidad de los laberintos que recorro sin libertad… Y envidio, te confieso, a veces envidio a quienes tocas con tu libertad…

Y quiero ser de nuevo un niño, para jugar con tu mirada mientras sonríes, para inventarme un mundo que solo nos pertenezca a ti y a mí, un país de libertades junto a ti, sin dioses que estorben en nuestros juegos, sin reglas que limiten nuestras mentiras… Un niño para mirarte sin dolor, para disfrutar sin frustraciones de esa libertad que se asoma desde tu alma a través de tus ojos lindos…