Mostrando entradas con la etiqueta CARTAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CARTAS. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de abril de 2012

SANTÍSIMO DIOS...


No puedo generalizar, en mis treinta y un año de vida he pisado una gran cantidad de templos. Recuerdo, incluso, que a mis nueve años fui “un niño predicador” y eso me permitió pisar “los altares” de una gran cantidad de templos. Así que no puedo generalizar, he pisado algunos en los que se permite pensar, en los que uno puede expresarse, en los que la interacción es real y no conveniente. Pero sigue siendo mayor la cantidad de templos en los que la libertad sólo es un concepto conveniente que esclaviza.


No sólo la libertad es un concepto conveniente; en muchos lugares y a través de los labios de muchas personas, “dios” sigue siendo una idea, un instrumento, un método y hasta una credencial que acredita a sus portadores para validar las más retorcidas doctrinas que fomentan desigualdades y conflictos sociales…


Así que si hoy tuviera que iniciar mi oración con una frase como "santísimo dios", como condicionan en algunos templos, sería para decirle al dios de esos templos: 


"Santísimo dios, deja tus vestiduras santas en tu cielo y ven acá, ven dispuesto a ensuciarte mientras jugamos fútbol en alguna cancha abandonada, con los adolescentes de mi barrio o en algún terreno cubierto por la maleza, ven y juega con ellos que desesperados y en silencio anhelan un mejor porvenir... 


Ven y prueba nuestra versión del cielo, a lo mejor y te quedas aquí con nosotros. Sal de los templos un rato, míralos desde afuera, contempla la majestuosidad de esos templos y compáralos con los ranchos improvisados situados en esos lugares que con desprecio, muchos de los que entran a los templos, llaman “invasiones”. Si te llenas de ira, al comparar los lujos de esos templos y la pobre condición de muchos habitantes de las invasiones, prometo no juzgarte, no podría porque conozco la ira e incluso la impotencia. Pero si bajas de los cielos y sales de los límites de los templos quédate unos días y pasea por las calles de la América Latina, así podrás ver cómo el mundo está girando; tal vez escuches los gritos de los que dicen estar ofendidos, pero no te confundas, a ellos les ofende el hecho de que ya no podrán seguir abusando de las tierras que no son suyas, de la libertad que no puede seguir siendo administrada... 


Baja de los cielos, que a lo mejor te seducimos con el porvenir que vislumbramos, ven y junto a nosotros conviértete en prisionero de esperanzas...


Por un rato vístete de identidad latina y quédate en nuestras tierras a escuchar la lluvia bajo los techos de lata, quédate a escuchar a nuestros ancianos hablando de "aquellos tiempos", quédate y observa cómo el mundo va girando y nuestras tierras latinas van librándose de las cadenas y rastros del coloniaje... De paso, observa cómo vamos silenciando las voces de esos que dicen hablar en tu nombre, y que en tu nombre están saqueando los barrios, las familias, ven con nosotros a silenciar a esos que están robando con palabras santas el sustento de las familias, el salario que, con tanto trabajo, algunos adquieren... 


Ven y mira cuan absurdas se vuelven esas escatologías que se prenuncian en tu nombre... A lo mejor y termines brindando con nosotros mientras reímos de lo cruel que han sido quienes dibujan tu rostro... Conozco lugares en los que se puede estar tranquilo, en los que no importa si eres un dios o un mortal, no importa tu color de piel, no son templos, pero puedes sonreír y conversar hasta el amanecer… Siéntate un rato en una de nuestras plazas y admira cuán grandioso es ser humano, aunque muchos se obstinan en desconocer tal grandeza.


Ven y denunciemos juntos, acompáñanos a sabotearle el juego a quienes deberían fomentar el bienestar común y contrario a eso se aprovechan de sus posiciones para explotar y colonizar..." 

Esa sería mi oración y definitivamente no la pronunciaría dentro de algún templo, pues a veces pienso que en ellos dios está obligado a guardar silencio o a responder convenientemente...

viernes, 13 de abril de 2012

HISTORIAS DE ABRIL IV.

Ella sonríe, inmóvil, sentada. Su sonrisa es una burla, aunque no se burla mientras sonríe. Pero ofende a la lógica una simple sonrisa cuando la lógica espera argumentos. Ofende a la historia una sonrisa que desconoce el pasado mientras existe, que existe sin armonía con el presente y que ignora el futuro y sus conceptos.


Su sonrisa es llovizna perdida que danza en verano, que baila entre las veredas muertas construidas por la muerte, que burla las trampas vivas de la misma vida. Es río que abre camino con gracia y fuerza en los caminos inexistentes de los desiertos… Es objeto que desconoce la gravedad y sin senderos pasea por los mundos… Es burla y ofensa…

Es una burla a los dioses, dibujados por hombres sobre el lienzo de la historia y sus tiempos… Es como el alma que recién se asoma al nido de mundos que llamamos mundo; es deseo, deseo no deseado aun, deseo que navega en el día, deseo esperando la noche para ser ilusión de los sueños que todavía nadie sueña…

Su sonrisa no tiene memoria, burla los destinos del mismo destino… Acobarda la valentía de las sombras cobardes que desde el pasado se asoman al presente para oscurecer el futuro.


Ella sonríe y no me sospecha, tal vez no entiende qué sucede en mi mirada… Mi mirada se extiende y reposa en su sonrisa, y allí se cuelga. Mi mirada es suicidio que encuentra dulce descanso en su sonrisa… Su sonrisa es el dios de mi mirada, que se inclina ante ella, que encuentra refugio en ella, que ofrece su melancolía como ofrenda… Que anhela el bautismo en sus labios, para olvidar, para soñar, para perderse junto a ella…


Ella sonríe, inmóvil, sentada… Yo la miro, sonrío mientras la miro…

jueves, 19 de enero de 2012

DE ESAS CARTAS QUE JAMÁS ENVIÉ...

La vida no es tan corta como la percibimos. Los sentidos suelen engañarnos y nuestra percepción es viciada por conceptos o sentimientos… O sentimientos que construyen conceptos, o conceptos que originan sentimientos… No es tan corta, tal vez, pero transitarla es complicada.

El tiempo parece fugaz porque cuando despertamos parece tarde, hemos avanzado mucho en el trayecto de la vida; sin embargo, el tiempo siempre es tiempo, no es que transcurre, sino que transcurrimos nosotros en el espacio y a través del tiempo.

Pero algunas veces te detienes por cansancio y otras porque has entendido que debes hacerlo. Lo cierto es que al detenerte miras alrededor y notas todo el cambio fuera de ti: la gente ha envejecido, rostros nuevos te rodean, han cambiado las estructuras físicas, los eventos históricos. Te das cuenta del degaste de las paredes, hay muchos cambios; solo un mínimo sigue siendo igual.

Miras tu rostro en el espejo y lo ves. No es tu rostro, en él hay estragos del tiempo transcurrido… Es allí, dentro de tus ojos, del otro lado de ese par de ventanas que dan al alma.

Basta enumerar los recuerdos, pasear con ellos, sentir el espesor del pasado que te acompaña desde la última vez que te detuviste frente al espejo; son muchos recuerdos, no han podido transcurrir en una vida fugaz, es mucho el andar sobre el tiempo. Y si despiertas dispuesto a reconocer cada recuerdo contra los que luchaste por suprimir terminarás susurrándote a ti mismo frente al espejo: “no es tan corta la vida, he perdido tanto tiempo…”

Es un lamento, son las ganas de recuperar los pasos dados, pasos con los que frente al espejo se construye el pasado, todo ha podido ser tan distinto, pero ya nada puede hacerse, solo queda el camino por recorrer… Sí, podríamos evitar lamentarnos más adelante, es todo lo que podemos hacer… Y ese todo puede ser suficiente.

¿Se puede reconstruir el pasado? Yo creo que sí, el pasado siempre va cobrando y entregando vida, mientras avanzamos él va avanzando. Y si nos detenemos allí se detendrá, junto a nosotros, sentándose al lado nuestro, sonriendo si sonreímos, llorando si lloramos. Dispuesto a alimentarse de nuestras quejas o gratitud. Y al levantarnos, se levantará también.

Hoy les escribo esperanzado en que esta carta en sus manos y recorrida con sus ojos les permita entender que vivir es agonizar a diario, es despertar cada momento y mirar hacia adentro para extenderse al horizonte; que vivir es escucharse a uno mismo lamentándose y reír, y con la risa burlar los fantasmas que distrajeron el llanto… Que el pasado soy yo y son ustedes, que también soy presente y futuro, que también ustedes son presente y futuro… Nunca fugaces… Sino tan extensos como el camino, ese camino que llamamos vida… Y que al final del camino, cuando fundidos con el horizonte, vuelvan sus rostros para mirar el trayecto recorrido sonrían porque entendieron la vida, porque vivieron la vida…

viernes, 24 de septiembre de 2010

YA NO ESTARÉ MÁS AQUÍ...

Ya no estaré más aquí, me iré lejos, es que ya no soporto estas paredes que dan testimonio de mi torpeza, no las soporto, en ellas hay símbolos trazados que hablan de ti… Intenté borrarlos y no pude, quise ignorarlos y no pude, trato de no recordar sus significados y no puedo, todo mi esfuerzo ha sido inútil…

Estas paredes son murallas que un día te contarán de mis esfuerzos, susurrarán mis lamentos y tal vez te hablen de mis sueños, aquí encontrarás quizá aun los símbolos que hablan de nuestra historia, lejana y fugaz, historia que hoy apunta contra mi alma y lanza llamas que me hieren aquí… Tal vez encontrarás cenizas de un hogar que pudo ser, donde pudimos ser, cenizas que resultaron del incendio que provocó tu indiferencia, tu partida, tu adiós…

Aquel incendio ahuyentó mi alma, burló mi coraje, pero no derribó las paredes, ni borró los símbolos, y yo fui guardián de ellos, guardián por temor a saltar las paredes, fui preso de una celda del infinito tiempo y desde aquí vi desfilar duendes verdes llamados posibilidades, musas rosas llamadas oportunidades, diosas azules llamadas libertades… Hasta hoy solo fui testigo detrás de estas paredes, pero hoy me marcho sin nada en los bolsillos, luchando contra mi memoria… Si decides regresar no estaré aquí…

viernes, 17 de septiembre de 2010

TAL VEZ TÚ ENTIENDAS...

Es difícil de explicar, pero tal vez tú lo entiendas, sino lo entiendes entonces entiendo que así debe ser… Ni el tiempo ni el espacio ha logrado borrar mi sed, tiempo parece estar molesto conmigo, no sé si es por mi alma, no tengo culpa de no tenerla, no tengo culpa de su decisión de volar lejos e intentar encontrarte… Tiempo me ve envejecer, y va marcando mi existencia, ya casi siento que no existo porque cada marca va restándome fuerzas para sentir que existo…

Esta tarde lo supe, yo caminaba, intenté olvidar la existencia del tiempo, intenté olvidar mi propia existencia, ignoré las marcas y me vi desnudo, frente a mí mismo, tal vez me entiendas… Desnudo vi mi origen, y mil puntos, mil escondites, mil veredas… Y cada punto, cada escondite, cada vereda me conducían lejos de ti, supe que camino en un laberinto, un recorrido de tiempo perdido… Aun no logro descubrir en qué punto te perdí, cuándo olvidé mi origen, por qué desafié el tiempo… Son tantos los fracasos, son tantos los desvíos… Pero sigo intentando, aun en contra del tiempo…

Espacio se burla de mí, sigue extendiendo sus fronteras, levantando bosques en las trincheras, borrando caminos para confundir mis pasos… No entiendo por qué se ensaña, yo no escogí tener sed, yo quisiera ser criatura satisfecha, y así no sentir esta necesidad de caminar… No olvido tu nombre a pesar de los espacios en blancos que he atravesado, sigue grabado en algún lugar de mí que desconozco, sigue latiendo con ritmo que me guía, y aun perdido escucho latir tu nombre…

No sé si entiendas lo que digo, yo a veces no sé ni qué decir, ni por qué hacerlo… Yo sueño que tú lees y reconoces mi fe, mi fe ausente, que reconoces mi vida, mi vida perdida… Yo pienso que en algún lugar tal vez estás entendiendo que no hay forma de olvidar, que no existe manera de ignorar, que aun contra tiempo y espacio, que perdido en este laberinto, que inundado en mis errores y caminando por los rincones sigo esperando el momento… Sí, esperando el momento… Tal vez un día me dirás que entiendes…

domingo, 12 de septiembre de 2010

SIGO TEMIÉNDOLE A LA MIRADA DEL VACÍO...

Veo que llueve allá afuera, y es medianoche, sobre mí las cargas de casi treinta años transcurridos, no son mucho, lo sé, pero mientras llueve y pienso voy sintiendo el peso de todo lo que he soltado en el camino…


Así es, hoy me pesan las cargas que no llevo. Y no sé si escribir me ayude, escribo casi a diario, intento plasmar con metáforas, con palabras simples y conocidas lo que desconozco aun conociendo, lo que en otro lenguaje siento y a veces veo… Le escribo a ella que no termina de llegar, a quien no termino de alcanzar… A ellos, mis hijos, que a veces lejos y otras cerca me tocan, con sus manos o con el recuerdo, con sus miradas o con los destellos que después de un día compartiendo siguen alcanzándome el alma, o despertando esas emociones que algunos dicen son la existencia del alma… Le escribo a ellos, amigos, amigas, que en el camino me tienden la mano, a veces con una simple sonrisa, otras con un abrazo, o con un par de letras: escritas o habladas… Le escribo a mis fracasos, les cambio sus nombres, intento sentarme con ellos mientras les escribo, intento reconciliarme con ellos… A los demonios que rodean mi espacio, que se levantan cuando quiero sentarme y me obligan a desvelarme, no sé si me vigilan ellos o los vigilo yo…


Me pesan las cargas que ya no llevo, unas las he soltado porque lo he decidido, para caminar ligero, otras se han ido sin decir adiós, y hay cargas que no quise soltar pero que fue necesario, al menos eso me digo a mi mismo y hoy lo escribo… No sé si sirva de algo, no siento que sirva, pero no sé hacer otra cosa esta noche, y la lluvia sigue cayendo, escucho cómo choca contra las ventanas, música tal vez, que despiertan mis manos, música sin letra y yo aquí voy cantando con mis manos… Canto la melancolía, que despierta también y observa mis manos, que sangran letras mudas, que no terminan de nacer, sigo siendo cobarde para decirlo todo, sigo siendo inútil para expresarme, sigo temiéndole a la mirada del vacío, esos ojos que son abismos, lagunas secas… Tal vez alguien me entienda, tal vez nadie me entienda… Tal vez yo pueda entender que la sangre no siempre es roja, a veces es negra y cae sobre un papel, a veces se llama letras, y fluye no sé de dónde, pero de dónde sea, ese lugar se desangra mientras las letras fluyen… Que las lágrimas no siempre salen de los ojos, a veces lloran las manos, y gota a gota las manos van perdiendo sentido, tal vez el cielo pierde sentido con cada gota de lluvia…


Nuevo comienzo me espera, lo sé, lo anuncia la lluvia, lo lloran mis manos… Es hora de cruzar la calle en este camino, y nuevas cargas hay que soltar… No me acostumbro aun, no sé si podré acostumbrarme, no entiendo por qué es necesario, no quiero entenderlo, no quiero soltar nada más en este camino; no sé por qué escribir que aun sin acostumbrarme, sin saber si podré, sin entender y sin querer terminaré soltando de nuevo más cargas…


Tal vez mañana caminaré sin quejas, pero sé que aquí estaré de nuevo otra noche, quizá sin lluvias, tal vez sin letras, pero estaré sentado una vez más extrañando un millón de cosas que no volverán a ser, así es, existirán estas noches mientras esté lejos de mi hogar, tal vez un día llegue allí, y estén mis amigos reunidos, también mis hijos, tal vez un día llegue y allí esté ella, espero llegar algún día y estar listo para reconocer que es mi hogar, y brindar, festejar… Es lo que quiero, no ser más forastero, sonreír, tal vez allí me esperen mis cargas, ¿habrá un lugar donde todo lo bueno que solté, donde todo lo bueno que me soltó, aun exista y esperen por mí? ¿Existirá un lugar donde las letras tristes que nadie entiende puedan hablar con tono feliz? A veces creo saber que si existe ese lugar, a veces todo es tan sencillo y fácil… Sigo siendo cobarde para escribirlo todo… Sigo temiéndole a la mirada del vacío…

viernes, 3 de septiembre de 2010

CUANDO ESTOS DIAS PASEN...

Cuando estos días pasen, porque pasarán pues no hay eternidad fuera de mí, porque he visto los días desfilar a su fin en muchas vidas, y si hasta hoy me quedan vidas es porque el fin de los días continúa anunciado… Cuando pasen estos días, y queden desnudos por el tiempo, y habiten la isla de sus destinos, entonces tú y yo nos encontraremos, sobre una misma tierra, bajo un mismo cielo… Allí en ese lugar, que hoy espera por los dos, construiremos nuestro hogar, rodeado de aguas que desde el principio corren cantando una canción que es nuestra, hogar dulce que solo puede existir para los dos…

Sabrás que te amé desde aquel principio que hoy no recuerdas, que soy hijo del dolor que nació cuando el tiempo como un rayo trazó su luz entre los dos dando origen al abismo que desde entonces consume mi alma… Sabrás que fui dolor y fui rayo, sabrás que fui luz y desde entonces abismo y que mi alma se aleja de mí para no perderse… Sabrás que te amé antes de la conciencia, antes de que las palabras rigieran al mundo y los lenguajes señalaran caminos; reconocerás en mis ojos las huellas de tu mirada, las pisadas de tu sonrisa marcadas en mi alma…

Sabrás quién fuiste a mi lado, porque de nuevo serás… Luz de un amanecer, luna que adorna las noches, brisa que refresca las tardes; amanecer que anuncia el comienzo, noche cómplice de los secretos, atardecer que se rinde ante el tiempo que con bondad sonríe por los encuentros que sobre la misma tierra y bajo el mismo cielo se toman de la mano para emprender el viaje llamado hogar…

Seremos tiempo perfecto, tiempo que se hace horizonte y escenario del transcurrir de una vida; seremos vida que transcurre rumbo al horizonte. Sabrás quién fui yo a tu lado, amanecer cuya luz viene de ti y sonríe mientras la luz dibuja sombras que ahuyentan demonios tristes, noche que existe para pasear con la luna, atardecer rendido ante la bondad de tu sonrisa…

Cuando pasen estos días seré feliz, hoy me conformo con saber que lo fui, y que hay un camino trazado… Y que hay un lugar esperando… Pasarán estos días, lo sé, yo he visto el final, lo vi escrito en tus ojos y aun lo recuerdo, a pesar de que los vientos recios que nacen en el norte hieren mi memoria…

lunes, 2 de agosto de 2010

RODEADO DE RECUERDOS...

Los recuerdos me rodean hoy, han sitiado mi espacio, han venido armados, dispuestos a la guerra, resueltos a conquistar el lugar donde estuvo mi alma, donde estuviste tú, ese lugar donde cantaste canciones del tiempo y custodiaste mi paz, desde donde señalaste mi futuro y lo dibujaste alegre, ese lugar en el que acariciaste mi rostro con tu voz y me contaste historias que fueron nuestras, donde nacieron amaneceres que no imaginé… Avanzan con violencia, con ataques ensayados, con furia que se alimenta en el pasado…

Me rodean hoy los recuerdos, con ojos de fuego, y sus miradas me lastiman, queman el vacío que dejaste, el vacio donde mis lamentos juegan a buscarte mientras yo solo intento avanzar sin importar a dónde, cargando con el peso de tu ausencia, y con este dolor que hiere cuando los recuerdos amenazan con finalizar el juego que empezaron una vez… Yo soy anciano sin ti, yo soy fracaso mientras recuerdo que pude, que casi pude…

Yo no quiero enfrentar los recuerdos, es guerra perdida, espacio perdido, que avancen y conquisten, que lastimen y quemen, que arrasen los lugares de mis lamentos, yo sigo caminando, yo busco un lugar donde al fin descansar y olvidar, donde los recuerdos ya no rodeen, un lugar donde no puedan llegar, tal vez un día se cansen y decidan no avanzar; lo admito, soy cobarde que tiembla y busca esconderse frente a los recuerdos, soy cobarde que hoy teme al futuro, cobarde que avanza despacio, que camina despacio, porque soy anciano sin ti, que añoro no seguir añorando, que deseo ya no desear más para resignarme al final de este comienzo al que estoy condenado…

Sueño con la tranquilidad, con un rio de aguas que cantan, rodeado de arboles que custodian la paz, que señalan el cumplimiento de promesas de alegrías, sueño con un lugar donde la brisa juega como un niño y acariciando mi rostro me cuenta historias buenas, donde los fracasos mueran y renazcan amaneceres buenos, de esos que extraño, de esos en los que tú me sonreías y paseabas frente a mí dándome juventud y vida, encendiendo la magia que los años apagaron… Sueño con el momento en el que los recuerdos bajen la guardia, y estén dispuestos a la tregua, a una reconciliación y juntos disfrutemos del paisaje, sentados bajo el cielo… Sueño contigo, mi tranquilidad, mi río de aguas calmadas que pasea por los bosques de mis mundos…

jueves, 29 de julio de 2010

SUS OJOS SON MI DIOS...

Escrito para mis Hijos… Efraín que ya lee seguro lo lee para Benja…

Sus manos atrapan mi melancolía, y con ella construyen un mundo feliz donde yo juego, donde soy niño de nuevo y no me preocupa el mañana, y me voy alejando del fin, un mundo donde las plazas son monumentos de alegrías, donde no existen lamentos. Sus manos tienen magia, pueden tocar mi alma y extraer el dolor sin que duela; detienen el tiempo que se sienta a mi lado y comenta sus historias, escucho sus quejas y sonrío, son tan tontas las quejas cuando sus manos me tocan…


Sus ojos miran mis años, pasean por las heridas que me han quedado tras los años que con violencia arrastraron mis días, y paseando sus ojos me calman, bendita calma que ningún dios me regala, sus ojos son mi dios… Yo me pierdo entre sus ojos, y puedo ver dentro de mi olvido, y puedo sentir dentro de la oscuridad, se funden el olvido y la oscuridad, y nace la esperanza, en un mundo donde sus ojos son estrellas, su mirada resplandor que destella alegría sobre mí…

Sus pies me enseñan a pisar fuerte, a no distraerme con las trampas del tiempo, a no perderme entre las veredas de los espacios que levantan muros y se muestran cual laberinto. Yo sigo sus pisadas, yo amarro a sus pies mi independencia, y rindo mis pasos, abandonando los caminos que se me antojan para bailar al ritmo de sus pies.

Si sus manos se ausentan no hay mundos, solo calles fantasmas en las que caminan demonios con culpas, con mirada de iras, con aliento de culpas; el fin se acerca cada mañana, y las plazas son lugares para esperar sentado la visita de los miedos que me llevan a los infiernos de la ausencia…Si sus ojos me faltan me pierdo en laberintos de muertes, las heridas hacen fiestas en nombre de los años, los días lamentan la vida, la calma se aleja y el desespero ahoga mi voz, la oscuridad se ciega, el olvido olvida….Si me faltan sus pies, camino cansado, me distraigo en el pasado que solo existe cuando sus pies me faltan…

CARTA ABIERTA...

No sé cuánto ha pasado, no acostumbro ya medir el tiempo, no le encuentro sentido desde que no estás, es como acariciar las heridas que van apareciendo mientras el tiempo transcurre, es como aliarse a ellas y junto a ellas burlarme de lo infeliz que soy desde que no estás. No sé cuánto, pero sé que camino por las mañanas, buscando aquel lugar, camino jurando ya no ser iluso mientras sueño con aquella luna que sonriendo jugó en la oscuridad envidiando el destino nuestro, sueño que tu mano me toca y mientras lo hace cierro mis ojos para soñar, dentro de mi sueño, con el perfume de tu voz que al hablarme refresca mi alma, alma anciana que cansada me acompaña en mis recorridos cada mañana…



Y voy caminando ciego, confundiendo las calles, los rostros, atento a no dejar escapar los recuerdos, pues es lo único que me queda de ti. Y sin medir el tiempo sé que transcurre porque veo mis manos azotadas por el tiempo, y siento mis pasos lentos, mis ojos lloran ya sin fuerzas para evitarlo, sin interés de evitarlo. Y lloran tu ausencia, mientras los recuerdos van desfilando por las calles que fueron nuestras, aquellas donde tus manos sujetaban mis miedos, y tus ojos me mostraban la magia de la oscuridad, manto que nos cubrió con bondades… Y tú te acercas, en otros tiempos, por estas calles, y me miras sonriendo, como la luna, y yo te digo que en otros tiempos caminé solo soñando contigo, pero es un recuerdo, lo único que me queda de ti. Y avanza el tiempo, lo sé porque siento el dolor que ríe a carcajadas dentro de mí, yo me detengo a veces y me siento en algún lugar, como esperándote, como si existiera alguna promesa no pronunciada, como si pretendieras llegar…



Intento rendirme cada tarde, he jugado con el sol, interpretando sus tardes, justo cuando cae en el horizonte y decide esconderse yo juego a esconderme también, cuando cae la noche me encierro y embriago mi alma, me sumerjo en silencios, amarro mi ira con lazos de soledad, y hago danzar mis culpas… Son interminables las noches sin ti, trazan sobre mí torturas que hablan de ti, de lo que fui junto a ti, de lo que pude ser, señalan los rincones que fueron nuestros y yo voy perdiéndome como la luz que va desvaneciéndose aquí dentro mientras el dolor del tiempo dentro de mí va aumentando… Algunas noches me asomo para ver la luna, y dejo escapar mis lamentos…


Otras noches escribo cartas que no leerás jamás, y cada letra es un símbolo que esconde las ansiedades que crecen mientras me acerco al fin. Y ya no temo al fin, juego con mi memoria, insisto en engañarla, y hay un recuerdo que me dice que allí segundos antes del fin estás tú, y valdrá la pena acercarse si tu voz perfuma mi alma… Ya no mido el tiempo y no temo el fin, pero negando ser iluso y convencido de que no leerás mis letras, sueño escondido, mientras embriago mi alma, sueño que vuelves porque mis letras te atraen y con tu voz y tus manos alejas los miedos que me atormentan…

jueves, 1 de julio de 2010

ELLA ME LLEVA...

Ella me lleva a un nuevo mundo, yo que pensé que había recorrido suficientes caminos, descubro que hay vías que no pueden ser percibidas si ella no me guía… Yo que pensé conocer los mundos que rodean mis pasos, ahora me siento perdido en los bosques ubicados donde pensé todo era un desierto…

Descubro junto a ella que hay un mundo donde la vida puede respirarse, donde la calma reposa y las tormentas sonríen… Descubro que hay días que se visten de noches y que la noche es la misma vida sentada esperando el amanecer mientras es respirada.

Existe la paz de donde se alimenta la alegría, y la alegría es un mar que ofrece sus aguas, ella extiende sus manos y en ellas reposa el mar, que tranquilo me invita a beber solo una gota de sus aguas jurándome que jamás volverá a extinguirse la alegría dentro de mí…

Existe el silencio que no duele, que deja escuchar las palabras que aun no fueron escritas, el silencio es una luna reflejada en sus ojos, hermosa luna, hermosos ojos, yo miro sus ojos y ellos me cantan una canción que junto a ella recuerdo fue cantada cuando fui niño, y siento la paz de saber que no necesito saber para entender lo que soy, junto a ella soy niño que cree, niño que duda, niño que no sabe si quiere creer que no sabe si quiere dudar, un niño que es, solo eso, que es…

Ella me lleva un nuevo mundo, un mundo que desconozco, un mundo que no creí posible, donde mi alma pasea tranquila, y mis sueños despiertan serenos, sin afán de existir, solo despiertan y sueñan; un mundo donde está ella y ella me basta, donde no estorba el tiempo, un mundo sin presente, sin posibilidades para el pasado, donde el futuro no puede asomarse… Un mundo donde el corazón de mi corazón palpita para cantarle a ella…

SIN PALABRAS, SIN COLORES...

Sin palabras quisiera escribir, sin colores dibujar, y no sentir así el peso que ata mis manos, peso de años que avanzaron con furor y a su paso degastan mis días, sin palabras calmar la desesperación que nació en el lugar donde una vez dancé contigo que eres hoy recuerdo; recuerdo que sigue las huellas de los años, horadando mis manos que tiemblan y dificultan la habilidad que nunca tuve y que con un lamento invoco para atraerte con la voz de mis sentimientos; sentimientos mudos, voces ausentes, como se ausenta mi alma en la fiestas de alegrías que se forjan lejos de aquí…

Sin colores construir un mundo en el que tú no eres pasado, sino un horizonte continuo que camina a mi lado, sin años ni días… Un mundo sin tiempo, lejos del tiempo, donde nuestra alegría burle sus demonios, y nuestros demonios burlen sus alegrías.

Sin palabras quisiera llegar a ti, y confiar en la habilidad de tus ojos, tú puedes, sé que puedes leer las imágenes de mis sentimientos que se esconden detrás de grandes muros, quiero creer, siento que quiero creer, pienso que puedo creer, cuando pienso en ti quiero creer…

¿Acaso podrías tú redimirme del paso del tiempo que sin avanzar me arrolla? ¿Será que tu llegada podría ser el reposo de la desesperación que obliga la presencia y el desvelo de mi agonía?

Quiero tus ojos junto a mí, quiero que ellos le den muerte a las palabras que me torturan, palabras que llenas de sangre se asoman, cargadas de odio, con esperanza de amor, palabras que manchan con sangre el alma donde escribí… Quiero la paz que se establece con las caricias de tu mirada, quiero saber si es cierto lo que me ha contado la brisa que reina en el sur y visita mis mundos…

Sin colores quiero mostrarte los rincones de la existencia atada entre las libertades que no vivo, no por no saber, no por no querer, porque no estás aquí. Y yo aquí sin ti, lucho por no vivir, porque lejos de ti vivir es solo la ausencia de la muerte, una ausencia sin sentido, un silencio que no estorba… Quiero tus manos junto a mí, quiero que ellas exterminen los colores que me angustian, colores que señalan tu ausencia, colores que acentúan tu silencio… Quiero la vida que reina y florece con las caricias de tus manos, quiero saber si es cierto lo que me ha contado la lluvia que camina en el sur y visita mis mundos.

martes, 8 de junio de 2010

NO DESPERTÉ AQUELLA MAÑANA...

En primer lugar pido disculpa por pretender incluirme en los rastros de sus tiempos con esta nota, es el prologo de una historia que escribo en homenaje a un amigo, más que amigo, un compañero de ruta con el que accidentalmente tropecé dentro del tiempo. Si te detienes para leerlo necesito expresarte mi agradecimiento puesto que lo escribí porque necesito expresarlo, ¿a veces no sientes que es agonizante saberse vivo frente a la muerte? ¿No piensas que la muerte es el único destino seguro del cual podemos alardear de conocerlo? ¿Se necesita valor para alardear de tal conocimiento? ¿O se necesita aceptar que ya estamos muertos? Son tantas las preguntas que me he planteado para emprender este viaje que llamé “Mas que un nombre” y que ya me lleva por una ruta de veinticinco mil palabras, sospechando que aun no voy por la mitad del camino, y que tal vez de igual forma es un esfuerzo inútil… Pero qué más da, sigo vivo…Saludos…


El veintiuno de marzo del año dos mil diez, recibí una lección.

Francisco me había dicho dos días antes, “brother, estoy cansado, vamos a descansar este fin de semana”. Me pareció extraño, Francisco era una persona activa, no era amante de los descansos, debí suponer que algo extraño pasaba… Llevábamos dos meses trabajando en los barrios alrededor de la Carretera H de la ciudad de Cabimas, organizábamos torneos de futbol y actividades culturales que permitieran una sana distracción a la juventud de esos barrios, los mismos donde él creció. Comenzamos ese trabajo por accidente, los dos estábamos cansado de ver cómo estos barrios se hundían en delincuencia y vicios, nos preguntábamos por qué nadie hacía nada, por qué los padres no tomaban medidas para que sus hijos no vagaran por el mundo de los vicios que matan las ilusiones y a la vida misma. Hablábamos entre nosotros sobre nuestras ideas de la eternidad y de la necesidad de que el ser humano perdurara en el tiempo. Admirábamos juntos la sed de los personajes de Homero, “ellos supieron vivir, consagrando sus vidas al ideal de la eternidad”. Coincidíamos en la idea de que “el hombre puede seguir existiendo en la memoria de la historia, en los recuerdos de los hombres que siguen vivos después de nuestra ausencia”.

A medida que nuestra amistad se estrechaba comprendí que ambos habíamos vivido de una forma parecida, que habíamos recorrido cuantas veredas conocíamos, movidos por una sed natural que no habíamos podido saciar en nuestros recorridos. “¿Qué crees que hay después de la muerte?”, me preguntó una vez, yo sonreí, me gustaban sus preguntas, sabía que a la mayoría no les gusta expresar esas interrogantes y mucho menos tratar de responderlas, pero él vivía como un niño, sin temores de preguntar o descubrir. “Creo que solo podremos saberlo con certeza después de nuestra muerte”, le respondí bromeando, aunque seguro de que era la respuesta más indicada que podía darle. “O tal vez no podremos saberlo ni después de la muerte”, respondió él sonriendo también. Sabía a qué se refería, ya nos habíamos planteado la posibilidad de que la muerte fuera el fin de la conciencia humana, de que no existiera continuidad, ni cielo ni infierno, nada.

El viernes diecinueve por petición suya iniciamos un descanso. Yo me fui a casa de mis padres a cuarenta minutos de la ciudad de Cabimas. Dos días después, el veintiuno de marzo, recibí una llamada: “hermano, Francisco… Es una noticia lamentable… Hermano… Está muerto…Francisco murió”.

Aquello era una maldita broma, un mal chiste. Pero no podían estar jugando con eso. Escribí un mensaje de texto en mi celular que debí enviar a más de ciento cincuenta contactos de los que pertenecían al grupo de jóvenes y adolescentes. “Necesito saber de Francisco, ¿es cierto que murió?”.

Las respuestas llegaron de inmediato, uno a uno me confirmaban lo que no podía ser cierto. Eran las seis de la mañana, aun no podía creerlo. Me duché y mientras lo hacía pensaba que tal vez despertaría en unos minutos riendo de este sueño. Salí del baño, me vestí y aun no despertaba, tomé un vehículo que me llevó hasta la ciudad de Cabimas y no despertaba. No aguantaba mi llanto, Francisco era mi amigo, juntos estábamos desarrollando un sueño de toda la vida, lográbamos entendernos, dudábamos sin miedo y desafiábamos hasta nuestra fe. Él no podía estar muerto, ¡por qué rayos no podía despertar!

Llegué al terminal de Cabimas… “¿Gusmar, dónde estás?”… “¿Por qué no llegas?”… “Aquí estamos todos, te estamos esperando”. “¿Por qué pasó esto? No es justo, Gusmar, por qué…”. “Estamos en los Laureles, ya lo trajeron a casa del tío, Gusmar por qué…”. Llegaban los mensajes a mi celular uno tras otro… ¡Por qué! Yo mismo quería saberlo… Llegué a los laureles, al sector cinco, bajé del auto por puesto, pensé llevar mi maleta a mi habitación, a ver si perdiendo el tiempo podía despertar del sueño, pero no pude, caminé por las veredas que conducían a casa de su tío, ¡las mismas que caminamos juntos dos días atrás! Pensé en todas la veredas que caminamos de esa urbanización, en todas las calles de todos los barrios…

La plaza frente a la casa del tío “tite” estaba repleta de adolescentes, jóvenes, adultos, miré a un puñado de los que participaban en nuestras actividades, a los que conocimos caminando por los barrios, se abrazaban unos a otros como lo habíamos enseñado en nuestras reuniones “somos familia, y la familia celebra unida en tiempos de alegría y llora unida en tiempos de tristeza”.

Me detuve frente a aquel cuadro, miré hacia adentro de la casa y vi un féretro negro, rodeado de flores, la imagen me recordó la sala de mi casa, a mis trece años, la muerte de mi abuela… Rogué, quise creer en tantas cosas como me fuera posible para tener opciones en mi ruego. Giré de nuevo hacia el grupo, se habían reproducido, eran más los jóvenes allí, yo lloraba, de impotencia, por no poder despertar. ¡Maldito sueño que me desesperaba!

Uno a uno se me acercó, llorando, abrazándome, preguntándome por qué… No podía hablar, sentía que me ahogaba… La muerte era real y estaba allí, pintada en el rostro de cada muchacho, de cada chica, apretándome el cuello, dificultándome la respiración. La muerte sonreía en un día soleado. Su olor, estaba allí, rodeando la placita del sector cinco, venciendo una vez más. Tal vez si me dejaba vencer por el ahogo despertaría turbado en mi cama por aquel sueño. Pero nada pasaba, caminé hacia adentro de la casa, mirando a todos los que se estaban allí reunidos, abrazando, intentando decir algo sin conseguirlo. Allí estaba la negra, el tío tite, María, la señora Carmen, Joha, Alberto Miranda, y cientos de personas más que formaban parte de su historia. Llegué frente al féretro, tuve miedo de mirar en su interior, intenté anclar mi mirada en alguno de los jóvenes que habían entrado conmigo y me rodeaban, estaban a mi lado “en momento de tristeza”. Sentí la fuerza que ellos intentaban transmitirme con sus miradas… Y miré en el interior de aquel féretro… “Ya, es hora de despertar…”pensé.

Allí estaba, Francisco Blanco Cardozo, inmóvil, sin aliento…

“¿Qué crees que hay después de la muerte?”… Recordé su pregunta. Su voz era clara en mi memoria, mis lágrimas caían sin remedio, no era un sueño, era momento de aceptarlo… “Supongo que ya lo sabes… Supongo que estabas muy cansado… Claro, descansa… Ya un día me tocará saberlo…”. Sonreí, con tristeza sonreí, respiré profundo. “A mí me toca seguir vivo, pendejo”. No pude detener mi llanto, quise hacerlo pero no pude… Yo seguía vivo.

miércoles, 26 de mayo de 2010

DAME UN MOMENTO...

Dame un momento para explicarte que la vida ha sido rápida, no me atrevo a detenerme porque soy cobarde, lo admito; temo observar a mí alrededor y darle rienda suelta a la melancolía que ocupa el lugar donde debiste estar tú. Son guerras perdidas las que he librado antes con mi melancolía, y en cada guerra pedazos de mí han caído… Y duele, aunque a veces pienso que es más ligero el camino mientras me desprendo de mí…


Pasa con rapidez, es que no tengo ánimos de recuerdos, me estorban porque tu imagen no está en ellos, en cambio tu ausencia pasea en ellos, por sus veredas, en las plazas donde sentados descansan a platicar, en las calles por donde caminan, en las letras que escriben a diario… Mis recuerdos lamentan tu ausencia, lloran mientras la lluvia cae sobre sus mundos y el sol se oculta de pena… Redímelos del dolor y tráeme hoy tu imagen y sentémonos un momento que yo quiero explicarte que la vida es a mi alrededor pero no en mí si tú no estás aquí…


Déjame explicarte con mis palabras torpes y mi pasión ciega que tú eres mi vida y no logro encontrarte, que no hay aire que pueda reemplazar la magia de tu aliento, y quisiera explicarte cómo lo sé para verte sonreír mientras me dices que lo sabes… Me sobra el tiempo sin tu compañía, me sobran los sueños, el cansancio, los caminos… Me faltan límites, ánimos, razones sin tu compañía…


Dame un momento que al escuchar mis palabras sabrás que eres el aliento que necesito respirar…

martes, 4 de mayo de 2010

ELLA VUELVE...

Ella vuelve, no sé de dónde ni los por qué… Pero vuelve, como dueña del Tiempo, como si le estorbaran los tiempos… Vuelve con la paciencia que perdí, y con la ira que me detuvo… Como ignorando los días de ausencia, como si nada hubiese cambiado… Ella ignora que sin ella todo fue invierno en días de sol, que la tierra lloró su ausencia, que las mañanas dormían al amanecer…

Vuelve danzando, como los ríos que con gracia cantan mientras recorren bosques solitarios, como la canción que a través de los siglos avanza… Despierta, convencida de que con su dulzura arrebata todo lo que aquí consigue, y lo hace, sin planearlo, puedo jurar que sin desearlo… Ella vuelve y despierta mis miedos, y me reúno con ellos para asistir a su fiesta…

Vuelve, yo que la he deseado, tiemblo al pensar que su regreso despierta mis manos, yo que la he soñado, lloro al sentir que vuelve con susurros de aquellos días que ya no recuerdo… Pero vuelve para orientar mi memoria, para hundirme en el vacío de los lamentos que dormidos descansan… Y yo hundido siento sus caricias mientras mis ojos dejan de ver para sentirla a ella, que me dibuja un futuro que existe, de donde tal vez viene, que tal vez recorrió conmigo…

Vuelve y yo sentado la espero, me he detenido, porque sé que un día estará aquí, porque me cansé de caminar y por un segundo descanso… Ya ves, estoy aquí…

jueves, 18 de marzo de 2010

CUENTO DE OTROS TIEMPOS...

Bajo la luz del sol que madruga, escondido entre los árboles ancianos, frente a un río calmado y mirando la luna que no quiere desprenderse del cielo lanzó su ruego, confiado en el tiempo que no espera y tampoco se afana, lo sabe, el tiempo no se apresura pues todo lo ha visto, conoce el origen y el final de lo que ya alguna vez estuvo escrito… Bajo la luz del sol, luz opaca por la magia de la luna, ha aprendido a confiar en el tiempo con una confianza que rendida se encadena a una esperanza que perdió de vista y que ya no siente… Y descansa en la brisa que pasea por los caminos que nadie ve susurrando los lamentos que va recogiendo en sus andares…

Lanzó su ruego sin fe, no es criatura de fe, no podría serlo y tampoco lo desea… Es mucho el cansancio que se dobla sobre sus días y antes danzó con la esperanza que muy alegre se burlaba mientras se alejaba sin decir adiós…

Allí los siglos lo han visto, escondido, y han comentado entre ellos los por qué que él, solitario y silencioso, deja escapar mientras la luna le duele… La luna, el alma de él, alma suya donde se cuelgan los deseos que no se someten a la ira… Y ella resplandece para mostrarle a él el brillo que una vez fue suyo, brillo que aun aguarda sin esperar los días que fueron de otros tiempos y que otra vez en algún momento serán de nuevo… Y él lo sabe, volverán a ser, existirán de nuevo en su existencia, no serán más ajenos, vendrán y dolerán como la luna duele, dolerán porque ya los vio perdidos… Y el dolor irá dudando, dudará con fuerzas, hasta morir, hasta morir hasta la última de las muertes… Y del dolor nacerán los días que aun no conoce, esos que vienen más allá de los días buenos…

Escondido, silente, solitario, herido por la ira, odiado por el odio, lanza su ruego, porque no conoce que hay más allá del tiempo… Porque no es criatura de fe… Porque en la luna, su alma, se refleja la mirada de ella que viene amenazando todo cuanto conoce…

martes, 16 de marzo de 2010

TORMENTA QUE ME GUÍA HACIA OTROS TIEMPOS...

Entre cada línea y párrafo que siguen hay silencios, silencios que pueden ser escuchados… Esto va dedicado, a quien sabe leer el lenguaje de mis silencios…

No encuentro la forma de querer ignorar este sentimiento… Sería fácil sino fueras tú quien lo hace surgir de la nada, dentro de mí, pues ya soy nada… Y es que desearía tener el deseo de olvidar tu rostro, que se ha marcado en mi memoria, tu rostro que recuerdo sin recuerdos que me hablen de ti, tu rostro que atormenta mi intranquilidad, que hace del tiempo un minuto y despierta mi agonía mientras siento llegar al ultimo segundo que pudiera quedarme para volver a ti...

No sé cómo, no tengo un por qué, no hay una forma de despertar el deseo muerto o darle vida al deseo que no nace y que podría darme la fuerza para no sentirte… Este sentimiento desespera mi sed, mi frustración de no tenerte aquí cerca, mi dolor por no poder decirte al oído tanto de lo que tengo que decirte… Millones de palabras danzan en un abismo que es el lugar que te pertenece y al que no vienes, o desde donde no llego…

Y va golpeándome este sentimiento, golpes de siglos que se reúnen para asesinar mis días que vendrán, golpes de sueños que despiertos esperan la melodía de tu voz para dormir y construir sus mundos, golpes de agonías que agonizan y desean la muerte en los brazos de la alegría que espera ser liberada por tus caricias…

Y veo tus ojos reflejados en los mares que melancólicos sueñan con el principio en el que alguna vez el mar y la luna fueron uno solo… Y veo tu sonrisa que se asoma en los cielos que una vez fueron escenarios de la unión del día y la noche, día y noche que abrazados contaron a las estrellas la historia de nuestra unión… Y es tal vez esa historia la que marcada en ese abismo profundo, que pudo haber sido mi alma, sí, tal vez es esa historia la que grabada en mí, en ti, nos inspira y nos impide ignorar el sentimiento que atormentando la vida, la tuya y la mía, nos guía hacia otros tiempos…

PALABRAS INUTILES EN MI EMPEÑO…

Tal vez no me entiendas aun, o no comprendas la utilidad, o el espacio útil que tienen las palabras dentro de la inutilidad de mis expresiones al nombrarte... Tal vez aun no comprendas que las palabras que conozco de este lenguaje humano son muy cortas, son símbolos que no alcanzan, aun dentro del empeño de definirlo todo, cuando intento decir lo que eres en mi…

Es que tú eres mi vida, vida más allá de cuatro letras, vida que trasciende los limites de la vida, que es más que este andar de rutinas diarias de las que huyo, y de las que mientras huyo se van construyendo con la fuerza de mis temores y con el temblor de mis lamentos…

Eres mi vida que distante me falta y que ausente me hiere… Vida que lejos de aquí deja espacio para la vida corta que no es más que declinar hacia la muerte… Vida que cual melodía lejana enciende la melancolía de los días que se hacen cortos para vivir y la nostalgia de las noches que ya no duermen porque sin ti, mi vida, no tengo reposo…

Eres mi cielo, el cielo que no podría escribir con un millón de letras, que es más que un espacio vacío que yace sobre mí… Cielo que se burla del paraíso que otros ansían, cielo que no espera, que va más allá de las realidades fantásticas que se ciernen en la realidad… Eres cielo que está en mí, que siento cuando extrañándote abrazo… Cielo tan amplío y verdadero que las palabras se esconden cuando te siento…

Eres mi alma… Alma que no poseo… Alma que siendo vacío me hunde en la agonía de buscarte… Tú eres mi alma…

lunes, 15 de marzo de 2010

YO BUSCO SOCORRO...

Yo busco socorro, pido solo que por un momento si quiera ocupes el lugar de tu ausencia que duele… Y es que duele aun cuando intento jugar con ella, imaginando que tu ausencia es la fragancia de tu dulzura que anuncia tu llegada, soñando que tu ausencia es la garantía de los momentos que se acercan para redimirme de mis lamentos… Y es que duele aun cuando intento hacer de tu ausencia mi aliada, nombrándola oráculo de mi futuro, utilizándola como instrumento que me permita reconstruir la interpretación de mi pasado...


Yo busco auxilio, ruego que aunque sea solo un instante robes el silencio que me rodea y que enmudece tus palabras… Y es que duele el silencio aun cuando quiero pretenderlo lenguaje de tus labios, duelen las palabras que aun no pronuncias y que ni siquiera amenazas con pronunciar pues eres solo ausencia a mi alrededor…


Duele saberte distante de mis andares, sentirte ausente de mis trayectos, escucharte silencio en mis soledades… Yo quiero romper el muro de las distancias que separan nuestros días, yo quiero causar la explosión de las palabras que ocultas, esas que aun no pronuncias porque esperas por mi, quiero darle compañía a las soledades que, cual abismo de otros mundos, nos mantienen ocultos…


Y busco el socorro de tú propia búsqueda, y grito la unión de nuestros empeños… Sé que también estás cansada de caminar, sé que también miras sedienta a través de los tiempos, sé que esperas por mis palabras… Sé que tú eres socorro que intenta llegar a mis ruegos… Y yo soy el ruego que da sentido al propósito que oculta tu nombre…

SIN NADA ENTRE MIS MANOS...

Entre mis manos no tengo nada para darte… Pero si te detienes y observas el vacío donde estuvo alguna vez el alma encontrarás un millón de palabras en un lenguaje que te pertenece... Tal vez notes mi andar distraído producto del empeño de olvidar que te busco, mi voz degastada de tanto intentar darle algún tono a tu nombre que desconozco, mis manos horadadas por el esfuerzo de tocarte, mis ojos hundidos entre mares de confusiones por mi obstinada obsesión de mirarte…


Y es que voy caminando sin nada entre mis manos, no puedo sostener con ellas los recuerdos de aquello que una vez fueron buenos tiempos, recuerdos de los días en los que soñarte fue fácil, recuerdos que entre mis manos te ofrendaría y que en tus manos serían tal vez solo el eco del porvenir que resultaría a partir de nuestro encuentro… Sin nada entre mis manos, sin vacíos si quiera porque han quedado desnudos ante el frío de mis frustraciones, sin abismos, sin quejas… No hay nada de lo que tengo que pueda sostener para ofrecer…


Encontrarás palabras, símbolos de una eternidad oculta que te pertenece, que he custodiado... Encontrarás, si tan solo te detienes y observas, un sentimiento que ha llorado dos siglos por ti, que ha soñado contigo... Aquí sigo, avanzando por los senderos del tiempo, con un millón de dudas, pero aquí sigo esperando el encuentro...